domingo, 9 de enero de 2022

DBSNL // Capítulo 231: Traiciones

DBSNL // Capítulo 231: Traiciones

“Es nuestra única opción.”



En Jinko, Shido continúa avanzando hacia la torre central.


Onisen se materializa frente a él y aumenta de tamaño, convirtiéndose en una bestia gigantesca que se dispone a atrapar al diablo en su mano.


Su manaza se cierra alrededor del diablo, pero de repente, la extremidad del androide es cortada en múltiples trozos y Shido sigue con su acometida, ahora volando, espada en mano, directamente hacia Onisen.


Las piedras shintai de la creación de Raichi se iluminan. Onisen abre sus fauces y dispara.


Un torrente de ki verde emana de la boca del androide a bocajarro frente a Shido.


El diablo extiende su arma y el ki de Onisen desaparece a medida que él avanza.


Shido se introduce en la boca del androide y termina atravesándola. La creación tsufur se desploma contra el suelo, soterrando varios bloques de edificios.


El diablo entra en la torre creando un agujero en la pared. A su izquierda, un pilar metálico presenta la Dragon Ball de siete estrellas.


- “Aquí está” – sonríe Shido.


El diablo camina hacia su objetivo cuando, de repente, la espada de Trunks atraviesa la pared y pasa volando a escasos centímetros de la nariz de Shido, incrustándose en la pared de enfrente.


Shido mira la espada, sorprendido y, antes de que pueda reaccionar, Trunks, transformado en Súper Saiyajín 3, sigue a su arma y propina una patada en la nuca de Shido, haciéndole abandonar el edificio por la pared que tenía clavada la espada.


Trunks reclama su arma mientras observa al demonio atravesar varios edificios desde la cornisa formada por la pared caída.


Reitan llega unos segundos más tarde.


- “Coge la esfera.” – dice el saiyajín. – “Esperemos que Onisen pueda llevarte a otro planeta.”

- “¿Vas a pelear contra él tú solo?” – pregunta Reitan, preocupado.

- “Lo más importante es que Moro no consiga las Dragon Balls.” – dice el saiyajín. – “Yo estaré bien.”


El herajín agarra la esfera.


- “Buena suerte, Trunks.” – se despide Reitan antes de salir volando hacia Onisen.


Trunks no responde. Su atención está puesta en el enemigo, que se eleva lentamente con una pícara media sonrisa mientras se masajea la nuca.


- “Vaya, vaya…” – dice Shido. – “Así que escondías otro truco…”


En el planeta Makyo, Krilín, Ten Shin Han y Pino tienen un plan.


- “Ten…” – dice Krilín, preocupado. – “Lo que nos pides…”

- “Es nuestra única opción.” – responde Ten. – “Confiad en mí.”

- “Los cálculos son plausibles.” – dice Pino.


Krilín se pone en guardia pese a no estar de acuerdo.


- “Está en tus manos, Ten.” – dice el terrícola.


Ten fuerza una media sonrisa.


- “Reunid las Dragon Balls y todo irá bien.” – dice el guerrero de tres ojos.

- “Je…” – sonríe Krilín.


Pino se pone en guardia.


- “¡Vamos!” – dice el androide.


Krilín y Pino embisten a Gohan, que los mira con desdén.


Mientras tanto, en las puertas del castillo, Hinoyagi ha llegado y casi se desmaya frente a Shula, Mai y Baicha; se desploma contra el suelo.


- “Vuestro amigo…” – dice la diablesa. – “La Bella Durmiente…”

- “Lo sabía…” – se preocupa Shula. – “¿De dónde habéis sacado una?”

- “¿La piedra?” – pregunta Mai, confusa. – “Nos la dio Uranai Baba, una bruja de la Tierra…”

- “¿Por qué os daría algo tan peligroso?” – se extraña el ira-aru.

- “No nos dijo qué hacer con ella…” – añade Mai.

- “Esto es muy extraño…” – refunfuña Shula.


En el planeta de Kaiosama, Piccolo y el Dios del Norte siguen atentos a lo ocurrido.


- “El hijo de Goku los matará a todos.” – dice el namekiano. – “Lo entrené yo, después de todo… Pronto formará parte de la familia de demonios.”

- “¿Es orgullo lo que siento en tus palabras?” – dice Kaiosama, con retintín.


Krilín corre hacia Gohan y, usando un poderoso blast de ki con ambas manos contra el suelo, se eleva, dejando paso a los puños voladores de Pino.


Los puños agarran a Gohan y emiten una violenta descarga eléctrica que poco parece afectar al mestizo.


Krilín, desde el cielo, prepara un Kamehameha que lanza contra el mestizo.


Gohan eleva su ki, sacudiéndose las manos de Pino, y se da la vuelta para desviar la técnica de la escuela tortuga con el canto de la mano.


Gohan embiste a Krilín y se coloca frente a él, puño en alto. Las miradas de los dos amigos se encuentran. El mestizo sacude la cabeza con rabia.


- “¿Gohan?” – pregunta Krilín, al reconocer de nuevo al hijo de su mejor amigo.


Antes de que el mestizo pueda reaccionar, Pino se abalanza sobre él, aprovechando su ausencia de ki detectable, y le agarra la cola, tirando de ella con todas sus fuerzas.


- “¡¡HAAAA!!” – exclama el androide.


Pero nada sucede. Pino no cuenta con la suficiente fuerza.


Gohan se da la vuelta rápidamente y golpea con el reverso del puño a Pino, arrancándole la cabeza al androide.


El cuerpo de Pino se precipita inerte sobre la fría superficie del planeta.


- “¡PINO!” – exclama Krilín.


Gohan mira de nuevo a Krilín y esta vez parece dispuesto a matar al terrícola.


- “¡¡TEN!!” – exclama Krilín. – “¡¡HAZLO YA!!”


En el suelo, el aura de Ten Shin Han brilla de color rojizo. Su musculatura ha aumentado. Sus pupilas se difuminan. El suelo se resquebraja bajo sus pies como si su masa hubiera aumentado.


El terrícola apunta con sus cuatro brazos al simiesco Gohan.


- “¡¡¡SHIN MAFUBA!!!” – grita el guerrero de tres ojos.


El torbellino verdoso de la técnica del Maestro Mutaito avanza hacia el mestizo. Krilín se aparta rápidamente.


El ataque engulle a Gohan, que intenta retroceder, pero cuanto más se esfuerza, más fuerte tira de él la técnica de Ten.


Krilín, ahora en tierra firme, observa la escena.


- “Funciona…” – murmura el terrícola.


El cuerpo de Ten sufre un terrible sobreesfuerzo. Sus músculos se rompen bajo su piel, pero él no cede.


- “GRRR… ¡¡GRRRRAAAAAH!!” – gruñe el guerrero.


Frente a él, a varios metros de distancia, el guerrero ha colocado una pequeña botella de refresco en el suelo.


En el planeta de Kaiosama, Piccolo sufre al ver la técnica que tanto le martirizó en el pasado.


Por la mente de Ten Shin Han se cruzan recuerdos del torneo en el que se enfrentó a Goku, de su combate y entrenamiento con Roshi, su combate contra Piccolo Daimaoh en el que intervino Goku, su muerte ante Nappa, su intento de detener a Cell y posterior rescate de Goku.


- “Siempre has estado ahí, Son Goku…” – piensa el terrícola. – “Siempre dispuesto a salvarnos…”


En su rostro se esboza una melancólica media sonrisa.


- “Esta vez es nuestro turno…” – piensa Ten. – “Lo daremos todo para salvar el Universo… y a tu hijo…”


Gohan dispara un blast de ki a Ten Shin Han, intentando así liberarse de la atracción de su técnica.


El cuerpo de Pino se interpone en su camino, recibiendo el impacto. Su cuerpo estalla y las piezas llueven sobre Makyo.


Ten pone en su técnica todo lo que le queda.


- “¡¡GRAAAAAAAAAH!!” – brama el terrícola.


Gohan es atrapado por completo por el torbellino y es proyectado hacia la botella.


Pero en el último instante, el Mafuba se desvanece. Gohan queda a pocos metros de la botella, desconcertado.


La boca de Ten revela sangre que se derrama por su barbilla.


Detrás de él, Piccolo Daimaoh, que le ha atravesado el pecho con su garra.


- “Ah… ah…” – gime Ten antes de desplomarse contra el suelo.


Piccolo mira el cadáver del terrícola.


- “Casi arruináis la fiesta…” – dice el namekiano.


En la puerta del castillo, los presentes se asustan.


- “Es… Piccolo…” – dice Mai.

- “Su ki es terrible…” – dice Shula.


Hinoyagi abre los ojos.


- “¿Piccolo?” – se pregunta ella. – “¿Qué hace aquí?”


En el Makai, Vegeta y Dabra se encuentran cara a cara.


El demonio alza su mano y apunta a Vegeta. El saiyajín ataca.

De repente, un aluvión de cuchillos se materializa frente a Dabra y son proyectado hacia el saiyajín, sorprendiéndolo y obligándolo a detenerse para repeler unas dagas y evadir otras tantas.


Dabra sonríe.


El demonio alza su mano hacia el cielo y materializa un gigantesco yunque que cae sobre el saiyajín. 


Vegeta utiliza el Shunkanido para evadirlo y reaparecer detrás del demonio, listo para propinarle un puñetazo, pero éste se revuelve y escupe al saiyajín, obligándolo a esquivar el salivajo y a retroceder.


Los dos se miran. Dabra sonríe de forma pícara. Vegeta se ha dado cuenta de que este combate será más difícil de lo que esperaba.


En el castillo del Makai, Trunks y Goten pelean contra los cuatro demonios. La diablesa y el grandullón con cuernos de toro castigan a Goten, los otros dos avasallan a Trunks.


Goten se defiende de los golpes de la diablesa.


- “Eres un chico muy apuesto…” – coquetea ella.

- “Tengo novia.” – replica Goten.


El grandullón carga contra él por la espalda y le golpea.


Ahora los dos enemigos atosigan al mestizo con una combinación de patadas y puñetazos.


- “Maldita sea…” – sufre Goten. – “¡Se acabó!” – exclama.


Goten aviva su aura y empuja con su ki a los dos demonios.


El grandullón astado ataca de nuevo, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero Goten se agacha para esquivarlo.


- “¡¡BANKOKU BIKKURI KEN!!” – contraataca Goten, cargando su puño con la extraña energía eléctrica de la técnica de Roshi de nombre parecido.


El puñetazo impacta en el estómago del diablo y la corriente se extiende por todo su cuerpo, dejándolo inmovilizado en una continua tortura eléctrica.


- “¡Ha funcionado!” – sonríe Goten.


Pero en ese instante, la diablesa se abalanza sobre él por la espalda y le muerde el cuello, clavando sus colmillos en el hijo de Goku.


- “¡AH!” – grita él.


Mientras tanto, Trunks es avasallado por sus enemigos.


- “Sois muy apetitosos…” – dice el hermano de la diablesa.


El grandullón agarra el brazo de Trunks, pero el mestizo dispara a bocajarro y logra liberarse.


De entre la polvareda aparece el demonio de pelo blanco para propinar una doble patada en la cara del mestizo, dejándolo atontado.


El grandullón ahora sorprende a Trunks por la espalda y le agarra un pie, y con su otra mano le agarra de la cabeza, colocando al mestizo sobre su cabeza, arqueándole así la espalda hacia atrás.


- “¡KYAAAH!” – sufre el hijo de Vegeta.


El chico genera dos esferas de ki, una en cada mano, y acto seguido las deja caer.


Las esferas descienden medio metro antes de estallar, sorprendiendo al demonio, que recibe una explosión frente a su pecho y otra en su espalda, soltando al mestizo.


Trunks se revuelve y se aleja del enemigo para poder atacar. El guerrero apunta al demonio con sus dedos índice y anular, con su pulgar levantado, imitando una pistola, agarrando su brazo extendido con la otra. Una minúscula esfera de ki se forma en sus dedos.


- “¡¡HOI-POI BLAST!!” – dispara el mestizo.


La esfera es proyectada hacia el enemigo que la espera con burla.


- “Ju…” – ríe el grandullón.

- “Je…” – ríe Trunks.


De repente, a escasos centímetros del enemigo, la esfera se torna gigantesca, empujando al enemigo, y luego estalla con una fuerza devastadora.


En ese instante, Trunks se fija en su compañero, que está siendo mordido por la diablesa.


- “¡¡GOTEN!!” – exclama el mestizo, que se embiste a la enemiga con los pies por delante, apartándola de su compañero. – “¡¿Estás bien?!” – le pregunta a Goten.


Goten parece adormilado; ausente.


- “¡¿Qué le has hecho?!” – pregunta el hijo de Vegeta.


La pareja de hermanos diabólicos se reúne frente a él. Los dos sonríen.


De repente, Goten abre los ojos. Sus pupilas son rosadas.


- “¡Goten!” – exclama Trunks, contento de verle consciente de nuevo.


Pero el hijo de Goku propina un puñetazo en la nariz de Trunks.


- “¡¿Qué haces?!” – retrocede el hijo de Bulma.

- “Ju, ju, ju…” – ríe el diablo.

- “Le he hecho un pequeño regalo…” – dice ella.


Goten sonríe de forma terrorífica.


- “Goten… No…” – sufre su amigo del alma.

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