viernes, 28 de febrero de 2020

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte II: Sadala

Terror / Parte II: Sadala
“¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?”


En un planeta remoto, antes llamado "Freezer 82", a los saiyajín se les ha dado un nuevo hogar. La Patrulla Galáctica ha entregado un planeta que el viejo Imperio había conquistado y dejado inhabitado a los nuevos saiyajín. El planeta ha sido renombrado como "Sadala", en honor a una antigua leyenda saiyajín. 

Una zona de viviendas residenciales prefabricadas se ha construido para que los nuevos habitantes puedan establecerse, a cambio de que sus mejores guerreros apoyen la causa de la Patrulla.

Leek se ha convertido en el líder de los saiyajín y es quien negocia directamente con el patrullero Lemon. Tras la ayuda recibida por Broly, Kale y Tarble en Vampa, los justicieros y los saiyajín gozan de relaciones fluidas.

Lemon se encuentra actualmente en el planeta supervisando la adaptación de los saiyajín a su nuevo hogar. 

- “¿Estáis cómodos?” – pregunta Lemon.
- “Agradecemos vuestros esfuerzos” – responde Leek. 
- “Es lo mínimo que podemos hacer.” – sonríe el patrullero.
- “¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?” – pregunta Leek, conocedor de lo ocurrido en Vampa. 
- “De momento no tenemos nada” – dice Lemon. – “Estamos siguiendo un viejo rastro… Recuperamos cierta información que pertenecía al Imperio. Un preso tsufur fue capturado hace años con un objeto desconocido que el Imperio consideraba de vital importancia… Pero se escapó.”
- “Así que quedan tsufur con vida…” – murmura Leek.

En ese instante, una alarma suena en el comunicador de Lemon.

- “¿Qué está pasando?” – se pregunta el patrullero, que responde al mensaje.

Kahseral, líder de la Patrulla Galáctica, informa a Lemon de la situación, que se ha complicado aún más. Los presos fugados y otros malhechores bajo las órdenes de Garlick y Shiras están atacando múltiples planetas. La Patrulla tiene problemas para acudir a todas las llamadas de socorro, que llegan desde todos los rincones del Universo.

Mientras tanto, en el planeta "Freezer 73", ahora renombrado "Ikonda", recuperando así el nombre previo a su conquista a manos de las Fuerzas Ginyu del Imperio de Freezer, una raza de guerreros de piel arrugada y rosada, con ojos amarillos sin pupilas visibles y vestidos con armaduras metálicas plateadas de alta tecnología, lucha contra varios presos fugados con la ayuda de tres saiyajín y dos patrulleros. Broly, Tarble y Kale, acompañados por Ganos y Obni, repelen a las fuerzas enemigas.

En plena escaramuza, Ganos recibe un mensaje de Lemon en su comunicador que le informa de todo lo ocurrido.

- “Parece que las cosas se complican” – transmite el mensaje Ganos a Tarble. – “Nuestra ayuda es requerida en varios planetas.”
- “Será mejor que nos separemos.” – dice Tarble.
- “Obni y yo iremos a Mayonnai” – anuncia Ganos. – “¿Vosotros podéis encargaros del Planeta Popol?”
- “Por supuesto” – asiente el saiyajín. – “Cuando acabemos con esto, podremos…”

De repente, una gigantesca explosión silencia el lugar, dejando a todos los guerreros ikonda asombrados. 

Tras un breve momento, Broly desciende junto a Tarble y Ganos.

- “Listo” – dice el saiyajín.

Kale sonríe orgullosa de su compañero, que ha acabado con la guerra en un instante.

Los guerreros nativos se acercan a Broly y le hacen una reverencia, pero el saiyajín los ignora.

Tarble parece algo avergonzado.

- “Bueno… Partiremos cuanto antes.” – dice el saiyajín.

En el planeta Sadala, Lemon se despide de Leek y regresa al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, pues sus servicios son requeridos para paliar el caos que se está creando alrededor del universo.

No muy lejos del lugar de despegue de su nave, una figura encapuchada observa la escena. Su ojo robótico brilla de color rojo.

- “Una nueva colonia…” – murmura la figura encapuchada, que observa la zona residencial. – “Qué interesante…”

De repente, el personaje cae de rodillas y parece sufrir una fuerte jaqueca.

En el planeta M2, los datos recibidos a través de los ojos del misterioso personaje son analizados y recopilados en una gran pantalla, que ahora parpadea hasta apagarse.

A su lado, una máquina hecha para escanear y analizar la caja de música parece que no ha tenido el éxito esperado. Se encuentra inactiva.

En una sala contigua, el cuerpo mutilado de Cooler se encuentra flotando en un extraño líquido que lo mantiene con vida, pero inconsciente. Su cuerpo está conectado a un centenar de cables, que nutren de energía al planeta.

El astro tiembla. Sus partes parecen desensamblarse lentamente. El gran planeta M2 se está convirtiendo en basura espacial. 

Entre los escombros, una pequeña nave tech-tech abandona el lugar a toda velocidad.

En el corazón del planeta, Rildo se arrastra hasta el tanque en el que se encuentra el demonio el frío y pone la mano en el cilindro metálico, intentando recolectar un poco más de energía, pero pronto se convierte en un charco de metal líquido inerte, revelando en su interior una piedra Shintai.

A su espalda, una figura avanza entre las sombras hasta revelar su identidad; es Shiras.

El villano camina sobre el charco de metal, pisando la esférica piedra y haciéndola estallar, y continúa hasta la máquina que supuestamente alberga la caja konatsiana, pero al abrirla no la encuentra.

- “Maldito…” – murmura Shiras. – “¿Dónde la habrá escondido?”

Muy lejos de allí, un tsufur y un pequeño robot acompañan a dos tech-tech en su nave. El tsufur tiene en sus manos la caja de música. El robot parece estropeado; se ha apagado.

- “A estado cerca…” – suspira Merlot.

Un nuevo temblor sacude M2, que sigue resquebrajándose.

- “Será mejor que vuelva a Rudeze e informe a Garlick.” – dice Shiras antes de desaparecer.

En el tanque de Cooler, los cables de alimentación se están separando del demonio del frio, pues el planeta se está convirtiendo en una gran masa de basura espacial sin vida. De repente, la mano del hermano de Freezer reacciona y agarra un puñado de cables.

En la nave, los tech-tech parecen nerviosos.

- “¿A dónde vamos, tsufur?” – pregunta Pinot. – “No pienso llevar esa cosa a mi planeta.” – dice señalando la caja de música.
- “No lo sé…” – suspira el tsufur.

De repente, el ojo del robot se ilumina de nuevo y enfoca a los presentes.

- “La Capital del Imperio” – dice el robot. – “Necesito hablar con Liquir.”

En el planeta Sadala, Turles, aún de rodillas, contempla sus manos robóticas con asombro.

- “¿Qué significa esto?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?”

miércoles, 26 de febrero de 2020

DBSNL // Capítulo 133: Determinación

DBSNL // Capítulo 133: Determinación
“He venido aquí para hacerme más fuerte.”


Maji-Kayo, tras ensartar a Goten, enrolla un tentáculo alrededor del cuello del muchacho para inmovilizarle. Lentamente, el extraterrestre toma forma humanoide, escondido detrás de su rehén.

- “¡GOTEN!” – se preocupa Gohan.
- “¡Suéltalo!” – exclama Marron.

Maji-Kayo sonríe, viéndose vencedor.

- “Habéis revelado vuestras cartas demasiado pronto.” – dice el extraterrestre. – “Sabía que el chico tramaba algo, pero tú…” – le dice a Gohan. – “Ahora que has revelado tu verdadero poder, entiendo que estabas reservándolo, posiblemente porque tiene un tiempo limitado, ¿no es así?”
- “Bastardo…” – lamenta Gohan.
- “Ha jugado con nosotros…” – murmura Piccolo.

En la azotea, Pan, Katopesla, Videl y Marron observan los acontecimientos, preocupados por la vida de Goten.

- “Tenemos que hacer algo…” – sufre Pan.

Son Gohan da un paso al frente y Maji-Kayo responde apretando el cuello de su hermano.

- “Yo no haría eso.” – dice el alienígena. – “¡Atácame y morirá!”
- “No te saldrás con la tuya.” – dice Gohan.
- “¡Mátale!” – exclama Goten, malherido. – “¡No te detengas!”
- “Los namekianos pronto habrán reunido las Dragon Balls” – le recuerda Piccolo a su pupilo. – “Si muere, podremos resucitarle.”
- “Aún así…” – duda Gohan.

Mientras tanto, Videl se comunica con la Corporación Cápsula.

- “¡Necesitamos el dispositivo! ¡AHORA!” – exclama el Great Saiyaman 2. – “¡Goten está en peligro!”
- “Ya nos falta poco…” – responde Trunks. – “¡Aguantad!”

Ub, que ya se ha recuperado de su herida, se pone en pie.

- “¡Ub! ¡Estás bien!” – celebra Pan.

El chico se acerca al borde de la azotea y observa al enemigo.

- “Tengo una idea.” – dice el chico de Isla Papaya. 

En el planeta de Jiren, Vegeta se enfrenta al haiirotoko para cumplir el rito de iniciación. 

Jiren domina por completo el combate. Vegeta intenta superar a su rival utilizando el Súper Saiyajín Blue, pero no está a la altura. Jiren detiene un puñetazo del saiyajín y lo lanza a varios metros de distancia golpeándole con la palma de su mano.

Vegeta, magullado y frustrado, se pone de nuevo en pie.

- “¡No hemos terminado!” – dice el saiyajín. – “¡¡KAIOKEN!!”

Su aura arde de color rojo sobre su aura azul y las dos se unen en un aura morada.

- “Poder bruto…” – dice Jiren. – “¿Es esa tu respuesta?”

Vegeta se abalanza de frente contra Jiren.

- “¡HAAAA!” – exclama Vegeta. 

En el último instante, el saiyajín cambia su dirección e intenta rodear al haiirotoko realizando una trayectoria elíptica, tan característica del Kaioken, e intentando sorprender a su rival por la espalda.

Jiren, sin ni siquiera darse la vuelta, levanta su puño derecho y le propina un golpe a Vegeta en la nariz que lo frena en seco.

El saiyajín, tras un breve momento de confusión, se aleja de nuevo e intenta sorprender una vez más a Jiren, acercándose desde otro ángulo, pero éste detiene el puñetazo con un simple movimiento.

- “No es suficiente.” – sentencia Jiren.

El haiirotoko agarra el puño de Vegeta y lo atrae hacia él, propinándole un rodillazo en el abdomen. 

El saiyajín pierde su transformación y cae al suelo de rodillas, sujetándose el estómago.

- “Gggh…” – se queja Vegeta.
- “No pareces merecedor del Ikigai” – le dice Jiren. – “Has perdido el tiempo viniendo hasta aquí.”
- “¡¿QUÉ?!” – exclama Vegeta. – “No te burles de mí…” – dice mientras se levanta. – “¡Vas a tragarte esas palabras!”

Vegeta se transforma de nuevo en Súper Saiyajín Blue y ataca a Jiren, que le intercepta propinándole un puñetazo y lanzándole contra una montaña cercana.

- “Márchate ahora que solo has perdido tu orgullo.” – le advierte Jiren. – “Si el combate continúa, puede que pierdas la vida.”

El saiyajín se levanta otra vez.

- “He venido aquí para hacerme más fuerte.” – dice Vegeta. – “¡Y no me marcharé hasta conseguirlo!”

Jiren apunta al saiyajín con su mano y prepara una esfera de ki.

- “Has fracasado” – sentencia el haiirotoko.

Jiren dispara su ataque, que se aproxima rápidamente a Vegeta. El saiyajín extiende sus manos, dispuesto a confrontar a su rival.

Al entrar en contacto con la técnica de Jiren, los guantes de Vegeta se calcinan. El saiyajín retrocede, empujado por el ataque.

- “No puede ser…. ¿Es éste el final del trayecto?” – se pregunta Vegeta. – “No… ¡Sé que aún existe un poder más allá de estos límites!” – piensa el saiyajín. – “Goku, Broly, Gohan… incluso ese chico, Ub… Todos han encontrado una forma de superarse… ¡Y yo no seré menos!”

Vegeta consigue frenar su retroceso y sus pies se clavan en el suelo.

- “Si crees que voy a rendirme, Jiren, ¡no sabes con quién estás tratando!” – exclama el saiyajín. – “¡Voy a superar esta prueba! ¡Y voy a superarte a ti!”

Jiren se sorprende ante la determinación de Vegeta, que logra dar un paso hacia delante y hacer retroceder el ataque del haiirotoko.

- “A lo largo de mi vida, he sufrido mucho.” – dice Vegeta. – “Nadie me ha regalado nada. ¡He luchado con todos y cada unos de los que se han entrometido en mi camino! ¡Nada me ha detenido! Ni siquiera cuando me movía por puro egoísmo… ¡Ahora lucho por algo! ¡No dejaré que ningún demonio ni ningún ángel de pacotilla acabe con todo lo que me importa! ¡Y tampoco dejaré que Kakarotto sea, una vez más, quien lleve la carga de nuestro futuro!” – dice el saiyajín. – “¡NO VAN A DETENERME!”

En ese instante, Vegeta, con las yemas de sus dedos clavadas en el ataque de Jiren, cierra los puños y hace que el ataque estalle, creando una gigantesca explosión que inunda el valle.

En la Tierra, Maji-Kayo sigue utilizando a Goten como rehén. 

- “Y ahora, vamos a…” – dice el extraterrestre.

De repente, Ub se abalanza por sorpresa sobre el enemigo.

- “¡¿Qué pretende?!” – se sorprende Piccolo.

Ub apunta al Maji-Kayo con su dedo índice y dispara un zigzagueante rayo rosado.

- “¡Conviértete en caramelo de café!” – exclama el chico.

Maji-Kayo esboza una aterradora sonrisa e interpone a Goten en la trayectoria de la técnica, que impacta de lleno contra el hermano de Gohan.

Goten es transformado en caramelo, escurriéndose entre las manos de Maji-Kayo, que queda expuesto. El dulce vuela hacia el chico de Isla Papaya.

- “¡AHORA!” – exclama Ub.

Pan, transformada en Súper Saiyajín, dispara un potente Kamehameha que sorprende a Maji-Kayo por la espada, impactando de lleno contra el extraterrestre y empujándole, pasando entre Piccolo y Gohan, hasta hacerlo chocar contra un edificio cercano, que se derrumba sobre él.

Ub y Pan aterrizan y chocan sus manos.

- “¡Bien hecho!” – celebra Videl.

Papayaman utiliza su magia para devolver a Goten a la normalidad y curar sus heridas.

- “¡¿Me has convertido en caramelo?!” – exclama Goten, sorprendido y algo enfadado.
- “No había otra opción…” – se excusa Ub.
- “¡Te ha salvado la vida!” – increpa Pan a su tío. – “¡Dale las gracias!”
- “¡Voy a tener pesadillas el resto de mi vida!” – se queja Goten.
- “Tu aliento huele a café…” – se mofa Pan, apartándose mientras se tapa la nariz.
- “¡No te burles de mí!” – grita Goten, avergonzado.

Piccolo interrumpe a los chicos.

- “¡Atentos!” – exclama el namekiano. – “Esto aún no ha terminado.”

Maji-Kayo aparece entre los escombros, furioso.

- “Voy a acabar con este maldito planeta…” – dice el alienígena.
En la Corporación Cápsula, una pequeña masa viscosa azulada se filtra entre los muros hasta la sala del generador, donde Bra hace guardia.

- “¡¡ESTÁ AQUÍ!!” – exclama la saiyajín por su comunicador de pulsera.

En el laboratorio, Trunks abandona el trabajo y vuela a toda velocidad por los pasillos de la Corporación hasta llegar al generador.

Bra, ahora transformada en Súper Saiyajín, se enfrenta a una docena de minúsculos Maji-Kayo, cuyos brazos se han convertido en hojas cortantes. La mestiza repele a cuantos puede, pero está siendo superada por la agilidad de sus enemigos.

Trunks se transoforma en Súper Saiyajín 2 e interviene, protegiendo a su hermana y golpeando a todos los Maji-Kayo que la rodean.

- “¡¿Estás bien?!” – pregunta el mestizo.
- “Sí” – responde Bra. – “¿Qué demonios es este tipo?”
- “No lo sé…” – responde Trunks.

De repente, la Corporación Cápsula se queda a oscuras.

Trunks se da la vuelta y se da cuenta de que un pequeño Maji-Kayo ha logrado absorber la energía del generador y ahora se escapa, escurriéndose por una rendija de un aparato de ventilación.

- “No…” – lamenta el mestizo.

En el laboratorio, todas las máquinas se detienen.

- “No tenemos energía…” – dice Bulma.
- “¿Qué haremos ahora?” – se pregunta el Dr. Brief.

En las montañas Tsumisumbri, en el laboratorio de Wheelo, una parte de Maji-Kayo se acerca al generador, cuando una sombra se cierne sobre ella.

- “¿Dónde te crees que vas?” – le pregunta Cell.

La pequeña masa viscosa intenta reaccionar, pero es rápidamente desintegrada por el insecto.

domingo, 23 de febrero de 2020

ESPECIAL DBSNL /// Daimaoh // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Mafuba

Daimaoh / Parte III: Mafuba 
“Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”


Piccolo Daimaoh se encuentra frente a los dos aterrorizados aprendices de Artes Marciales.

El demonio echa un vistazo al gran cráter creado por el Kiko-ho.

- “Así que vosotros habéis matado a Bongo…” – murmura Piccolo. – “Puede que haya subestimado el poder de algunos terrícolas.”

Tsuru, pese a estar agotado, intenta ponerse en pie, pero le fallan las piernas y cae de rodillas.

Kame da un paso al frente y se coloca delante de su compañero.

- “¿Qué haces?” – le pregunta Tsuru.
- “Ya has hecho suficiente, amigo” – dice Kame.
- “Idiota…” – refunfuña Tsuru. – “¿Crees que puedes derrotar al demonio?”

Kame esboza una media sonrisa que sorprende a Tsuru.

- “No” – dice Kame, que embiste a Piccolo.

Tsuru se queda sombrado al ver a su amigo avanzar directamente hacia una muerte casi segura.

El joven Tortuga intenta propinar un puñetazo al demonio, pero éste lo detiene con una sola mano.

El luchador una voltereta hacia atrás para recuperar la distancia con su adversario y se abalanza de nuevo contra él, insistiendo con una tormenta de puñetazos y patadas que Piccolo detiene con una mano mientras se mofa de Kame con un exagerado bostezo.

El joven luchador retrocede e intenta recuperar el aliento.

- “No puede ser…” – murmura Kame. – “Es un verdadero monstruo…”

Piccolo sonríe.

- “Mi turno” – sentencia el demonio.

El demonio lanza un rayo de ki con su dedo que impacta en la rodilla de Kame, que cae al suelo.

- “¡AAAAAH!” – grita de dolor el luchador.

Piccolo se abalanza sobre su enemigo a toda velocidad, pero en el último instante, Tsuru se interpone en su camino.

- “¡TAIYO-KEN!” – exclama el joven Grulla.

Un resplandor intenso sorprende al demonio, que queda cegado durante unos segundos.

- “Maldito bastardo…” – gruñe Piccolo mientras tapa los ojos.

Al recuperar la vista, el demonio se da cuenta de que sus dos adversarios han desaparecido.

- “¿Dónde diablos están?” – dice el namekiano. – “¡Salid! ¡Cobardes!”

Cerca de allí, detrás del tronco de un gran árbol, Kame y Tsuru se encuentran escondidos.

- “Gracias” – dice Kame.
- “Cállate” – responde Tsuru.

Piccolo mira a su alrededor, frustrado.

- “Esta bien…” – murmura mientras dibuja una terrorífica sonrisa en su rostro.

El demonio hace un gesto con su mano, generando una gran explosión que desintegra gran parte del bosque.

Los dos luchadores siguen agazapados tras el árbol.

- “Si llega a disparar en esta dirección, seríamos polvo…” – titubea Tsuru, aterrado ante la demostración de poder de Piccolo.

De repente, una voz conocida calma a los dos luchadores.

- “¿Estáis bien?” – les pregunta la anciana voz.
- “Maestro…” – dice Kame, mientras sus ojos brillan vidriosos.
- “¡Maestro Mutaito!” – exclama Tsuru.
- “He sentido vuestra energía peleando.” – dice Mutaito. – “Os habéis hecho muy fuertes.”
- “No lo suficiente, maestro” – dice Kame. – “No somos rivales para este demonio.”
- “Es un monstruo” – dice Tsuru.

Mutaito sonríe. Parece muy calmado a pesar de la terrible situación. Kame y Tsuru parecen confusos ante ese gesto tranquilo de su maestro.

- “Os habéis convertido en dos verdaderos maestros de las Artes Marciales” – dice Mutaito. – “Ya no tengo nada más que enseñaros.”
- “Maestro…” – murmura Kame.
- “Las próximas generaciones están en buenas manos.” – continúa Mutaito. – “Estoy seguro.”

Mutaito, con las manos en la espalda, se aleja de sus discípulos y se adentra en el claro en el que se encuentra Piccolo Daimaoh.

- “¿Quién eres tú?” – le pregunta el demonio al verlo.
- “Me llaman Mutaito.” – dice el anciano luchador.
- “¿Tú también quieres enfrentarte a mí?” – fanfarronea Piccolo. – “¿No vas a huir como los otros dos?”

Mutaito revela una olla de arroz con un sello de papel pegado y la coloca en el suelo.

- “Ha llegado tu final, Rey de los Demonios.” – dice Mutaito, muy serio.
- “No me digas…” – se burla Piccolo. – “¿Vas a derrotarme?”
- “Tu poder está muy lejos de mi alcance” – dice Mutaito. – “Jamás imaginé que alguien como tú pudiera existir. Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”
- “Me halagas.” – sonríe el namekiano.

Mutaito extiende sus manos hacia Piccolo, que ni siquiera se pone en guardia y menosprecia a su adversario.

- “¡VOY A ENCERRARTE PARA SIEMPRE! ¡¡MAFUBA!!” – exclama el maestro de Artes Marciales. 

Un torbellino verde de energía avanza hacia Piccolo y lo engulle, levantándole del suelo y atrapándole en esa violenta espiral de corriente.

- “¡NO ES POSIBLE!” – grita el demonio, aterrado. – “¡NO! ¡SOY EL REY DE LOS DEMONIOS!”

Mutaito dirige su energía hacia la olla de arroz y proyecta al demonio hacia su interior. Al caer dentro, la olla se cierra

El claro se queda en silencio. Mutaito lo ha logrado. Ha encerrado al demonio.

Kame y Tsuru salen de su escondite e intenta correr torpemente hacia su maestro.

Mutaito los mira y esboza una tierna sonrisa, pero enseguida se desmaya. Su cuerpo ca el a suelo, sin vida.

- “Maestro…” – murmura Tsuru.
- “No…” – suspira Kame.

Los dos se acercan a Mutaito e intentan socorrerle, pero ya es demasiado tarde. Su maestro ha dado la vida para encerrar a Piccolo Daimaoh.

En las ciudades y pueblos alrededor del mundo, los hijos de Piccolo sienten que algo no va bien. Los demonios deciden retroceder y huyen hacia bosques, montañas y desiertos para escapar del conflicto hasta que regrese su señor.

Con la retirada de los enemigos, el mundo celebra que empieza una época de paz.

En el bosque Fukkuro, Kame y Tsuru han enterrado a su querido maestro y le dedican un último saludo.

Tsuru recoge la olla de arroz y la observa detenidamente.

- “Esto no puede caer en malas manos.” – dice el joven Grulla.
- “Ningunas manos son seguras” – añade Kame. – “Debemos deshacernos de ella.”

En unas horas ya se encuentran en mar abierto a borde de un pequeño bote.

- “Hasta nunca, demonio” – dice Kame, que deja caer la olla al agua.

En la Torre de Karín, el Duende sonríe mientras observa el horizonte.

- “Muy interesante…” – murmura el felino. – “Qué dos tipos tan fascinantes.”

En la Atalaya de Kamisama, el Dios mira la Tierra.

- “Hermano Piccolo…” – piensa el namekiano. – “Has subestimado a los humanos y te han dado una lección. El sacrificio es una cualidad que jamás podrás entender con tu corazón negro, pero es lo que lo que hace que los terrícolas sean una gente tan interesante…” – suspira. – “Ellos han demostrado estar a la altura de las circunstancias… y ahora debo intentar estarlo yo. Como muestra de agradecimiento, les he otorgado la herramienta para deshacer el mal que has causado. Espero que usen las Dragon Balls con moderación.” 

De vuelta a la zona de entrenamiento del bosque Fukkuro, Kame y Tsuru observan el terreno destruido por su combate con Piccolo Daimaoh.

- “¿Deberíamos reconstruirlo?” – pregunta Tsuru. – “Podríamos continuar desde donde nuestro maestro lo ha dejado…”
- “Creo que es demasiado pronto.” – dice Kame.
- “¿Pronto?” – pregunta Tsuru.
- “No me siento preparado para ocupar el lugar del maestro Mutaito.” – dice el joven Tortuga. – “Creo que aún tenemos mucho que aprender.”
- “Es posible…” – dice Tsuru. – “¿Qué piensas hacer?”
- “Quiero viajar” – dice su amigo. – “Creo que investigaré algunas viejas leyendas que de las que he oído hablar a mi hermana… Siempre me han parecido fascinantes.”
- “Viajar, ¿eh?” – sonríe el joven Grulla. – “Creo que también emprenderé mi camino y entrenaré a mi hermano Tao.”

Kame asiente.

- “Parece una buena idea.” – dice el joven luchador, que se da la vuelta, dispuesto a emprender su camino. 
- “¿Por dónde empezaras tu camino?” – pregunta Tsuru.
- “Lo sabes muy bien, amigo mío.” – dice Kame, muy serio. – “¡El bar de striptease de Yahhoi!”

Tsuru cae de espaldas al suelo, avergonzado por el lado pervertida de su compañero.

viernes, 21 de febrero de 2020

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte I: Imegga

Terror / Parter I: Imegga
“No puedo permanecer en este planeta…”


En el planeta Imegga, en un mercado callejero, un personaje encapuchado ha comprado una manzana con una moneda de plata.

El personaje camina entre las empobrecidas calles, abarrotadas de gente, de los barrios bajos de la metrópolis. Los mercaderes gritan ofreciendo sus mercancías. Carne, fruta y todo tipo de alimentos en dudoso estado se encuentran expuestos en varios puestos de comida.

La gran torre del señor Don Kee puede verse por encima de los demás edificios, siempre recordando a los habitantes de la ciudad quién está por encima de ellos y quién manda.

Una patrulla formada por cinco soldados irrumpe en el mercado, causando un alboroto. La gente se aparta para dar paso a los hombres del Gobernador, que parecen estar buscando a alguien.

Finalmente, los soldados se detienen en un puesto de venta de fruta.

- “¿En qué puedo ayudarles?” – dice temeroso el mercader.

El líder de la patrulla, un individuo de tez morena, calvo y con barba pelirroja, sin mediar palabra, propina una patada a las cajas de género del puesto, echando a perder toda la mercancía, que rueda por el suelo.

El personaje encapuchado observa desde la distancia.

El mercader, un individuo de piel celeste, de mediana edad, pero con claros problemas de salud, se agacha a recoger la fruta, mientras los soldados se ríen.

- “¿Dónde está nuestro dinero, Futopa?” – le pregunta el soldado.
- “Lo siento, Capitán Gale” – responde el mercader. – “No he podido reunirlo…” – se disculpa mientras sigue recogiendo su mercancía.
- “¡Excusas!” – exclama el soldado. – “¿Es así como agradeces mi protección?”

El Capitán Gale propina una patada al mercader en el costado, dejándole en el suelo, acurricado.

- “Sois basura…” – le espeta Gale.

La hija del mercader corre a socorrer a su padre.

- “¡Basta!” – dice la muchacha, de piel celeste y cabello naranja. – “Por favor, no hagáis daño a mi padre… Está enfermo.”

Gale sonríe al ver a la bella chica.

- “¿Qué tenemos aquí?” – dice en tono fanfarrón, acercándose a la joven. – “¿Cómo te llamas, preciosa?”

La chica ignora al Capitán, y éste la agarra del brazo.

- “¿Qué te parece si discutimos las deudas del viejo tú y yo a solas?” – dice el soldado.

En ese instante, el Capitán Gale siente que alguien le llama la atención tocándole el hombro.

Gale se da la vuelta, pero enseguida recibe un golpe que lo lanza contra un puesto de venta cercano.

El personaje encapuchado ha intervenido.

Los cuatro soldados restantes apuntan con sus armas al misterioso individuo, pero éste se encarga de todos con pasmosa facilidad.

La gente corre despavorida hacia sus casas, temiendo tanto al forastero como a la segura reprimenda de Don Kee.

La muchacha intenta levantar a su padre, aterrada ante lo ocurrido.

El encapuchado la mira y le lanza una pequeña bolsa de monedas.

- “Espero que esto os ayude.” – dice el personaje.

La chica no responde.

Cuando el encapuchado se da la vuelta, la joven susurra un débil y tímido “gracias”.

El misterioso personaje desaparece rápidamente, saltando sobre los tejados de los edificios colindantes.

En unos minutos, Don Kee ha sido informado de lo ocurrido. En su despacho el Gobernador se levanta de la silla y se acerca al balcón para observar su ciudad. Su guardaespaldas se encuentra de pie, a su lado, en completo silencio.

- “No puedo tolerar una insubordinación así.” – dice el estrafalario personaje. – “¿Puedes echar un vistazo, Ledgic?”
- “Por supuesto.” – responde el guerrero.

Mientras tanto, el personaje encapuchado ya se está en las afueras de la metrópolis, dentro de una cueva en la que se encuentra una extraña nave de tecnología muy antigua.

El encapuchado entra en la nave y teclea unas coordenadas.

- “No puedo permanecer en este planeta…” – suspira apenando.

En ese instante, el individuo siente una extraña presencia a su espalda.

- “¿Quién eres?” – pregunta sin darse la vuelta.
- “Esperaba un poco más de respeto por parte de un inushi” – sonríe el recién llegado.

El encapuchado se sorprende al ver que alguien le ha reconocido y se quita la capucha mientras se da la vuelta.

- “¿Y por qué debería mostrar resp…?” – dice el inushi.

Pero al ver a su acompañante se queda sin palabras.

- “Eres… usted es… es un…” – titubea el guerrero perruno. – “Un Kaioshin.”
- “Cerca.” – sonríe Zamas. – “Soy el Dai Kaioshin.”

El inushi se arrodilla ante el ser celestial.

- “Lo siento, señor…” – dice el cánido. – “Le suplico que perdone mi insolencia…”
- “Tranquilo, Nasjorin.” – dice Zamas.
- “¿Sabe mi nombre?” – se sorprende el inushi. – “¿A qué debo tal honor?”
- “Están pasando cosas terribles.” – explica el Dai Kaioshin. – “Y necesitamos toda la ayuda posible.”
- “¿Mi ayuda?” – dice Nasjorin. – “¿El Dai Kaioshin ha visitado el mundo de los mortales para solicitar mi ayuda?”

Zamas suspira.

- “Sé que esto no es fácil de comprender…” – explica el Dios. – “Pero en otro universo ocupabas mi puesto.”
- “¡¿Yo?!” – no sale de su asombro el inushi. – “¡¿Un Dios?!” – pero enseguida se da cuenta de que algo no cuadra. – “Espere… ¿Otro universo?”
- “Hay mucho que debes aprender.” – sonríe Zamas.

En el mercado de la ciudad, Ledgic observa el lugar de los hechos. Dos soldados le acompañan. La calle se encuentra desierta. La gente se ha encerrado en sus casas. Solo algún curioso osa mirar por la venta a la mano derecha del Gobernador; una imagen poco habitual.

Los cuerpos de los soldados aún siguen en el suelo. Nadie los ha recogido.

Un soldado se acerca a Ledgic.

- “Un informador nos ha dicho que fue obra de un solo hombre.” – dice el soldado.

Ledgic se acerca al cuerpo del Capitán Gale y lo observa detenidamente. El guerrero se fija en un pelo extraño sobre el cuerpo del soldado.

Ledgic lo agarra y lo examina detenidamente y después lo huele.

- “¿Ha encontrado algo, señor?” – pregunta un soldado.

El guerrero ignora a su hombre y se mete el pelo en la boca para después masticarlo.

- “No es imegga…” – murmura Ledgic. – “Es…”

De repente, Ledgic siente una extraña presencia. Sin mediar palabra, el guerrero se eleva rápidamente y alza su mirada al cielo.

- “¿Qué demonios…?” – se pregunta el guerrero.

En la torre de Don Kee, el Gobernador observa aterrado la misma escena.

Una nave ha entrado en la atmósfera del planeta y de ella salen varias docenas de personajes vestidos con monos naranjas con el símbolo de la Patrulla Galáctica.