domingo, 29 de mayo de 2022

DBSNL // Capítulo 251: Patrulleros

DBSNL // Capítulo 251: Patrulleros

“¿Quién eres tú?”



El ejército de diablos recupera terreno rápidamente. Los disparos no frenan a los demonios que, lejos de detenerse, parece que el dolor alimenta su rabia y sus ganas de muerte.


Un diablo con aspecto de búfalo, con pelaje marrón y pezuñas por pies, carga entre soldados imperiales, haciéndolos saltar por los aires, cuando su embestida se ve detenida por sorpresa por uno de ellos; es Shisami, que agarra al toro por los cuernos y lanza a un lado.


El diablo da una vuelta por el suelo y se pone en pie rápidamente. El búfalo escarba, listo para embestir. El akaburu se prepara como si fuera un corredor que espera el disparo de salida.


De repente, los dos arrancan y no tardan en encontrarse a medio camino, chocando sus cabezas en un sonoro estruendo.


- “¡¡GRRRAAAAAAH!!” – grita el búfalo.

- “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita Shisami.


Los dos empujan, frente a frente. Ninguno cede.


En ese instante, Shisami agarra la cara del búfalo entre sus manos. El cuerpo del akaburu se pone al rojo vivo, intentando quemar al enemigo, pero éste sonríe, sorprendiendo al soldado.


- “¿Eh?” – se extraña Shisami.


El búfalo agarra por los cuernos al akaburu y le propina un codazo en la cara que le rompe la nariz.


Shisami retrocede, aturdido. El búfalo se prepara para embestir.


- “Mi pelaje soporta las temperaturas más extremas del Makai…” – dice el diablo. – “¡¡ERES RIDÍCULO!!”


El búfalo embiste. Shisami intenta reaccionar, pero antes de que pueda actuar, Garana aparece de un salto y, clavando una lanza en el suelo, gira sobre ella para interceptar al búfalo con una doble patada, lanzándolo lejos de allí.


Garana y Shisami se miran con complicidad. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pelearon bajo la misma bandera.


Mientras tanto, el demonio sapo se pone en pie entre los escombros. De dos huesos que sobre salen de su espalda como espinas desenvaina un par de espadas y carga sin dudar hacia Turles y Reitan.


El herajín, instintivamente intenta desenvainar el arma que ya no tiene.


- “Maldita sea…” – refunfuña Reitan.


Pero Turles da un paso al frente y detiene los espadazos con sus brazos metálicos.


- “Mejor quédate mirando…” – se mofa el saiyajín.


El sapo abre su boca y su larga lengua rápidamente se enrolla alrededor del cuello de Turles.


- “¡HAHA!” – ríe el sapo, con la boca abierta.

- “¿Necesitas ayuda?” – aprovecha Reitan para devolverle la burla al saiyajín.


De repente, los medidores internos de Turles le alertan de que su energía está subiendo de forma desmesurada. 


- “Parece que no.” – sonríe Turles.


De repente, una electricidad verde envuelve a Turles y recorre la lengua del sapo hasta electrocutarlo.


Turles apunta al enemigo con ambas manos y una esfera de energía eléctrica envuelve al diablo. El sapo se queda frito con la descarga y se desploma. Parte de su lengua queda enrollada en Turles.


- “¿Qué significa esto?” – se pregunta Reitan.


El saiyajín se quita la lengua carbonizada del sapo del cuello, que se desintegra en su mano.


- “Desde hace un rato siente una energía extraña…” – dice Turles. – “Parece conectada a ese tipo… Y parece que les ha ocurrido a todos los saiyajín…” – cabila observando a Broly en la distancia.

- “Los saiyajín sois muy peculiares…” – refunfuña Reitan, cruzándose de brazos.


No muy lejos de allí, el demonio gallo logra desenterrar su cabeza tras mucho esfuerzo.


- “¡KIKIRIKIIIIII!” – canta al cielo.


Bra, Ub y Katopesla se tapan los oídos.


- “Qué manera de desafinar…” – se queja el toreristo.

- “Ojalá tuviera mi casco…” – protesta el toreristo.


Pese al dolor, Ub reaviva el Kaioken, listo para pelear.


Pero de repente, Kale y Tarble aparecen en escena transformados en Súper Saiyajín y con sus auras teñidas de verde, y embisten al gallo, dejando a Ub y Bra desconcertados.


Kale sorprende al diablo con un puñetazo en la barriga, interrumpiendo su canto y haciendo que éste se doble sobre sí mismo; Tarble se abalanza contra el gallo con una esfera de ki azul preparada en su mano derecha.


- “¡RIOT JAVELIN!” – exclama al introducir su mano en la boca del ave y proyectar su ataque.


El brillo de la técnica de Tarble puede verse bajar por el cuello del gallo hasta su estómago para explotar un segundo más tarde, llenando toda la zona de plumas.


- “Je…” – sonríe el saiyajín.

- “Buen trabajo” – le guiña el ojo Kale.


Ub y Bra se miran boquiabiertos; se han quedado con un palmo de narices.


Mientras tanto, un jabalí bípedo está propinando golpes de maza a diestro y siniestro, abriéndose paso entre la Patrulla Galáctica. Algunos patrulleros están retrocediendo ante las hordas demoníacas, aterrados ante la brutalidad que demuestran.


Sheela y Cheelai disparan al monstruo, que ni se inmuta pese a recibir decenas de disparos. 


- “¡Es inútil!” – lamenta la brench.


Katopesla no duda en correr hacia allá para ayudar a sus compañeros.


Meerus salta sobre la espalda del monstruo y le clava su sable de luz. El jabalí grita y salta sobre su propia espalda, intentando aplastar a Meerus, que usa los propulsores de sus botas para evadir el ataque.


- “Ha estado cerca…” – suspira el patrullero.


El jabalí se pone en pie, furioso, y resopla hasta que vapor sale por su nariz.


- “¡OS MATARÉ!” – grita el puerco.


El demonio alza su mazo y carga contra Meerus, que de nuevo esquiva el ataque ágilmente. El jabalí lo intenta de nuevo, pero el patrullero es habilidoso y evita cada golpe.


- “Pareces muy torpe…” – se burla Meerus.

- “Ah, ¿sí?” – responde el puerco.


El jabalí activa un mecanismo de su maza y la cabeza de ésta cae al suelo, revelando una hoja afilada.


- “¡AH!” – se sorprende Meerus.


Ahora con un movimiento rápido, el jabalí alcanza al patrullero y le provoca un corte en el abdomen.


- “Je…” – sonríe el jabalí. – “¿Qué pasa? ¿No decías que era torpe?”


Meerus pierde sangre e hinca la rodilla. El corte es profundo.


El demonio alza su pie con la intención de aplastar al patrullero.


- “¡MUERE!” – sentencia el jabalí.


Pero alguien detiene el pie del monstruo; Katopesla.


- “¿Estás bien?” – pregunta el toreristo a su compañero.

- “Mareado…” – responde Meerus.


El jabalí retrocede y mira a su nuevo contrincante.


- “¿Quién eres tú?” – pregunta el diablo.

- “Has tenido mala suerte…” – dice Katopesla. – “Porque vas a tener que enfrentarte al mayor héroe que el Universo ha visto jamás.” – fanfarronea.

- “No me digas…” – se burla el enemigo. – “¿Tú?”


Sheela socorre a Meerus.


- “Katopesla… No hagas estupideces…” – dice su compañera.

- “Tranquila, Sheela.” – sonríe el toreristo. – “¿O es que dudas de mí?”

- “No… pero…” – responde ella, preocupada.

- “Tú me nombraste patrullero, ¿no?” – sonríe él, señalando con el pulgar el logo que ella dibujó en su armadura.


El jabalí se pasa el arma de una mano a otra, impaciente.


- “¿Empezamos?” – sonríe el jabato.


Katopesla, con su traje en modo Ultra, se pone en guardia.


- “¡Cuando quieras!” – responde, decidido.


Mientras tanto, la diablesa con ojos de serpiente embiste a Oli, que protege a Baicha y a su hijo. 


A mitad de la embestida, la diablesa se transforma en serpiente gigante, tal y como hacía Hebi Hime.


Oli agarra a Baicha y a Pino y esquiva el mordisco de la sierpe, elevándose sobre la batalla.


- “¡AAAH!” – se asusta Baicha.

- “Tranquilo, muchacho.” – lo tranquiliza Pino.

- “¿Dónde podríais estar seguros?” – se pregunta ella.

- “¡Yo quiero pelear!” – dice Baicha, cambiando su actitud repentinamente.

- “¿Estás seguro…?” – duda Oli.


La serpiente intenta saltar para intentar alcanzarlos, pero algo la retiene. Al mirar hacia atrás, se da cuenta de que una joven de cabello morado ha hecho un lazo con su cola.


- “¡¿EH?!” – se sorprende la sierpe.

- “¡N’cha!” – saluda Arale, tan risueña.


Obotchaman cae sobre la cabeza de la serpiente, propinándole un puñetazo y dejándola inconsciente.


- “¿Estás bien, Arale?” – pregunta él, caballeroso.


En otro punto de la zona de combate, los tres grandes saiyajín están peleando contra Moro. Trunks intenta propinar un espadazo al brujo, que retrocede y evade el golpe.


Broly prepara una esfera en su mano, que por un instante tiñe de verde la zona, y se la lanza al enemigo, pero Moro se ha envuelto en una cúpula de viento giratorio que desvía el ataque, que termina cayendo tras el horizonte, donde estalla.


Mientras tanto, Son Gohan ha preparado un Makankosappo y lo proyecta hacia Moro. Por las características de la técnica de Piccolo, el ataque perfora la barrera del brujo, pero éste se convierte en humo para dejarlo pasar de largo.


- “Vuestros intentos son fútiles…” – se burla Moro.


Gohan, preocupado, mira a su alrededor. Los demonios ganan terreno. Los guerreros del ejército universal, a excepción de los más fuertes, están siendo masacrados.


No muy lejos de allí, el demonio jabalí intenta cortar por la mitad a Katopesla, pero éste usa el modo “Speed” de su traje y así evade el golpe.


- “¡¡YAAAH!!” – grita el jabato, que lo intenta de nuevo.


Katopesla se mueve alrededor del enemigo, haciendo que este lo persiga desesperadamente.


Sheela observa la escena desde la distancia.


- “Ha puesto toda la potencia de su traje en la velocidad…” – piensa ella. – “Pero así no podrá golpearlo… ¿Qué pretende?”


Katopesla hace cambios de sentido bruscos que vuelven loco al demonio, que se niega a darse por vencido.


- “¡MALDITO!” – protesta el jabalí, girando una y otra vez sobre sus tobillos.


En uno de esos giros, la articulación del diablo cede.


- “¡¡AAAAAH!!” – grita de dolor mientras se cae de espaldas al suelo.

- “¡FANTÁSTICO!” – celebra Sheela.


Katopesla salta sobre el enemigo mientras su traje se pone en modo “Battle”.


- “Ya es mío…” – piensa el toreristo. – “¡Lo he logrado!”


El jabalí, tumbado, carraspea y escupe por sorpresa al patrullero.


Una escupitajo denso, sucio y pegajoso envuelve a Katopesla, que cae al suelo.


El jabalí se pone en pie y, cojeando, avanza hasta el toreristo, que está atrapado por esa masa chiclosa.


- “Maldita mosca molesta…” – gruñe el puerco, que resopla por su nariz. – “¡Ríndete ante el poder de los demonios!”


El diablo alza su cuchillo, dispuesto a asesinar a nuestro amigo.


- “Soy un patrullero…” – sonríe Katopesla, orgulloso. – “No me rindo.”

- “Bien dicho.” – dice una voz conocida.


Un patrullero salta por encima del toreristo sobre el jabalí, y con sus botas propulsoras le quema la cara, haciendo que el diablo suele el cuchillo. El patrullero da una voltereta hacia atrás y cae frente a Katopesla, que lo observa con ojos como platos.


- “¡BASTARDO!” – llora el jabalí. – “¡MIS OJOS!”


Meerus, tumbado junto a Sheela, malherido, sonríe melancólico al contemplar la escena.


Una ráfaga de esferas de ki rojo impacta en la espalda del jabalí, provocando múltiples explosiones, y el jabato se desploma contra el suelo.


Mientras tanto, Hildegarn enrolla su nueva y larga cola en el pie de Ba y sale volando, haciendo que el gigante caiga de espaldas al suelo, haciendo temblar Makyo.


El hurón, al ver al gigante en problemas, se abalanza sobre el demonio, pero Hildegarn le propina un revés que lo lanza a varios metros de distancia.


Broly se percata de lo ocurrido, pero cierra los ojos con fuerza, intentando concentrarse en su combate con Moro.


- “Tsk…” – protesta el hijo de Páragus.

- “Ve con ellos.” – dice Trunks.

- “¿Eh?” – se sorprende Broly.

- “Salva a tus amigos.” – dice el hijo de Vegeta.


Broly durante un instante se queda perplejo ante las palabras de su aliado, ya que recuerda lo ocurrido en Vampa.


- “Nosotros nos encargaremos de Moro.” – añade Gohan.

- “Vete.” – dice Trunks.


Broly se marcha volando.


Gohan y Trunks se miran con una media sonrisa cómplice.


- “Solos de nuevo.” – dice Gohan.


Una voz les interrumpe.


- “No estáis solos.” – dice un recién llegado.


Jaco, con un halo en la cabeza, camina al frente de la Patrulla Galáctica, que ha visto sus fuerzas reavivadas ante la presencia de una leyenda. 


- “¿Jaco?” – se sorprende Trunks.


Al lado del patrullero, Toppo lo acompaña.


- “¡Toppo!” – se emociona el hijo de Vegeta. 


Cheelai, Sheela, Motto, Ganos, Obni y Katopesla los acompañan al frente del pelotón.


- “Un patrullero nunca está solo.” – continúa Jaco.


Gohan se fija en el halo.


- “Pero…” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Entonces?!” – busca rápidamente a su alrededor.


Pan aterriza a su lado.


- “¡Papá!” – exclama ella. 


Los dos se abrazan. Los ojos de Gohan se notan vidriosos.


- “Estoy bien…” – dice ella.


Moro frunce el ceño, impaciente.


- “¿Cómo es posible…?” – se pregunta el brujo. – “Pensé que Piccolo se había encargado de eso…”


En el puesto fronterizo del Más Allá, Baba apresura a un joven muchacho de piel roja y pequeños cuernos, vestido con una camiseta morada, una chaqueta verde y un bañador tigrado, con unos cascos de música alrededor del cuello, que está sellando papeles uno tras otro sobre la gigantesca mesa del Rey Enma.


- “¡VENGA, MUCHACHO!” – exclama ella. – “¡ESPABILA!”

- “¡NO ME META PRISA, SEÑORA!” – se queja el chico, agobiado. – “¡QUE HASTA HACE UN MINUTO YO SOLO FREGABA SUELOS!”


Moro desprecia el intento de los mortales.


- “Tsk…” – se mofa. – “No importa cuántos seáis… Vivos o muertos… Vuestro destino está sellado.”

domingo, 22 de mayo de 2022

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

“Tenemos que resistir…”



El nuevo Hildegarn se alza en el campo de batalla y su rugido ensordece a todos los presentes.


Tapion agarra su espada con fuerza, pero se queda paralizado, reviviendo su pasado al ver al enemigo.


Slug, en su forma gigante, frunce el ceño.


- “El demonio de Konats…” – murmura el namekiano.


Los ozaru disparan a discreción, pero los ataques no causan ningún daño al monstruo, que los supera en tamaño.


Jiren dispara una esfera de ki rojo al monstruo, pero éste se deshace en humo, dejando pasar el ataque, que acaba cayendo sobre el horizonte.


- “¿EH?” – se extrañan muchos al ver que el intento del haiirotoko ha fracasado.


Freezer aprieta los dientes.


- “Nos encontramos de nuevo…” – fuerza una sonrisa furiosa el tirano.


El monstruo se materializa de nuevo y abre sus enormes fauces de las que emana un fuego mágico con el que ataca al ejército universal.


Freezer ve a sus hombres morir. Con ellos arden las esperanzas de ganar la guerra.


Liquir avanza entre las hordas enemigas mientras activa su octava cola. El kurama salta hacia Hildegarn y gira sobre sí mismo como una peonza para disipar el fuego mientras avanza.


Liquir logra llegar hasta el monstruo e intenta golpearlo, pero éste desaparece.


El zorro gruñe.


- “¡¡YAAAAAAAAH!!” – brama Liquir, mientras su novena cola aparece.


El aura de Liquir brilla de color naranja mientras se transforma en un avatar gigante en forma de zorro de nueve colas.


Reitan se queda boquiabierto al ver a su compañero desplegando todo ese poder.


- “La… la novena…” – titubea el herajín. – “Es impresionante…”


Hildegarn se ha materializado de nuevo. El zorro y el monstruo se miran fijamente antes de embestir el uno contra el otro.


Freezer, desconocedor hasta ahora del poder real del kurama, se queda impresionado.


- “¡FREEZER!” – exclama Reitan.

- “¿Eh?” – sale el tirano de su trance.

- “Liquir no aguantará mucho…” – dice el herajín. – “¡¿Tienes un plan?!”

- “Tenemos que resistir…” – dice Freezer, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¡¡Tenemos que aguantar!!”


Liquir dispara con su boca a Hildegarn, pero éste se convierte en humo para evadir los ataques. Luego se materializa de nuevo a espaldas de Liquir con su cola alrededor del cuello del zorro.


- “¡¡Grrrgh!!” – se queja el kurama, intentando liberarse.


Freezer se envuelve en una esfera de energía fucsia y embiste a Hildegarn, que intenta cazarlo con sus garras como si intentara atrapar una luciérnaga, sin liberar al zorro. Freezer evita los manotazos del monstruo. 


En el suelo, la encarnizada guerra continúa. Los demonios, que han visto sus fuerzas reavivadas por la presencia de Hildegarn, cargan con más violencia que nunca.


Pero de repente, una suave melodía silencia el combate. Tapion, tocando su ocarina, avanza entre las hordas de demonios, que incomprensiblemente se apartan al oír la canción de Konats.


Hildegarn se fija el en el espadachín. Durante unos instantes, parece que la música logra amansarlo… pero el monstruo ruge y lanza una gran llamarada hacia el konatsiano.


El pobre Tapion se queda petrificado al ver que su ocarina no ha funcionado.


Tapion aparece a varios metros de distancia, sujetado por Trunks.


- “¿Estás bien?” – le pregunta el mestizo.


El konatsiano está confuso con lo sucedido y se queda mirando su instrumento musical.


- “No ha funcionado…” – murmura Tapion.

- “¿Qué esperabas?” – pregunta Trunks.

- “La música de esta ocarina debería detenerlo.” – explica el konatsiano.


Trunks sonríe.


- “Si lo que necesitas es que se oiga…” – dice el mestizo, buscando con su mirada entre las tropas aliadas.


Freezer y Liquir siguen atacando al monstruo. El tirano usa sus discos cortantes dirigidos para hacer que el demonio se convierta en humo y libere al zorro.


La técnica del demonio del frío impide que Hildegarn pueda recomponerse, pues los discos atacan a la nube de humo cada vez que ésta intenta reconfigurarse.


- “¿Qué haces?” – gruñe el kurama. – “¡No podemos golpearlo en ese estado!”

- “¡Me he enfrentado a él antes!” – replica Freezer. – “Esto es lo más parecido a detenerlo que podemos hacer ahora mismo…”


De repente, el humo desciende a toda velocidad y se infiltra en las grietas del suelo de Makyo, donde los discos cortantes no pueden seguirlo.


- “¿Eh?” – se sorprenden Liquir y Freezer.


Del suelo brota Hildegarn, levantando el terreno de combate y haciendo saltar por los aires a cientos de soldados y demonios.


El monstruo atrapa a Freezer con una mano, cuya barrera de energía protectora estalla como una burbuja; y con la otra atraviesa el cuerpo de ki de Liquir y atrapa al kurama. 


- “¡LIQUIR!” – se preocupa Reitan, desde el suelo.


El demonio sapo, que sigue con vida, aprovecha el despiste el herajín y le agarra una pierna con la lengua y tira de él, intentando comérselo. Reitan queda atrapado en la boca del anfibio maligno hasta la cintura.


- “Qué asco…” – protesta el herajín, intentando salir de ahí.


De repente, alguien aparece para propinar una fuerte patada en el estómago al sapo, que escupe a Reitan al instante.


- “Gracias…” – dice el herajín, cubierto de babas.


Al mirar a su nuevo aliado, se da cuenta de que es un hombre parcialmente convertido en máquina.


- “¿Qué eres?” – pregunta el herajín, extrañado.

- “Me llamo Turles.” – dice el guerrero. – “Y que mis arreglos no te confundan. Soy un saiyajín.”

- “Está bien…” – sonríe Reitan. – “…saiyajín.”


No muy lejos de allí, los ozaru han retrocedido frente a los golems. 


Leek ha perdido su cola y ha regresado a su estado base. Un demonio verde oliva alado, con aspecto de murciélago, se lanza sobre él con las garras de los pies preparadas.


Pero de repente, un gigantesco hurón se abalanza sobre el demonio y lo agarra con los dientes para luego zarandearlo hasta que deja de moverse.


Leek se sorprende ante el tamaño del animal.


- “¡Padre!” – exclama Tarble, que corre a socorrerlo.

- “¿Tarble?” – se sorprende Leek. – “¿Kale?” – dice al ver a su hijo acompañado por la saiyajín. – “Estáis aquí…”


Un tercer guerrero acompaña a los dos muchachos.


- “Broly…” – dice Leek al verlo.


El saiyajín sonríe.


- “Te veo distinto…” – se sorprende Leek.


El rostro de Leek pasa de alegría a preocupación.


- “No sé si deberíais haber venido…” – dice Leek, que mira de reojo a Hildegarn.


Tarble ayuda a reincorporar a su padre.


- “Tranquilo…” – dice el saiyajín. – “Hemos traído a unos amigos.”


Una gigantesca sombra humanoide cubre a los saiyajín. Leek levanta el cabeza boquiabierto para ver de qué se trata.


El gigante Ba, con Madas de pie sobre su oreja derecha, se dirige hacia Hildegarn.


- “¡Gracias por ayudarnos, viejo amigo!” – le dice el ira-aru.

- “¡BAAA!” – responde el gigante.


Spade y su banda, armados con armas de ki, embisten a los demonios.


- “¡Esta presa es nueva, muchachos!” – exclama Spade. – “¡Hay que cazar demonios!”


Los cadáveres del campo de batalla se alzan ante la sorpresa de soldados y diablos. Kamakiri mueve sus dedos, dirigiéndolos contra las hordas del Makai.


Ba sigue avanzando. El gigante es tan grande que Hildegarn a duras penas le llega a la cintura.


El gigante propina un puñetazo al monstruo, que se ve obligado a transformarse en humo. Liquir y Freezer se liberan.


Mientras tanto, Gohan se enfrenta a Moro, pero el brujo es ampliamente superior. Gohan está recibiendo un duro castigo. El brujo propina un violento puñetazo en el pecho al mestizo, que retrocede varios metros de distancia mientras se tambalea.


Trunks aparece y sujeta a Gohan para que no se caiga.


Moro suspira.


- “Testarudos…” – murmura el brujo.

- “Je…” – sonríe Trunks.


Hildegarn se materializa sobre Ba, pero el gigante logra agarrarlo de cuello para luego estamparlo contra el suelo, momento en el que el monstruo se convierte en humo de nuevo.


En ese instante, la canción de Konats suena de nuevo a todo volumen. El combate se detiene.


Entre la multitud, Tapion toca su ocarina. Los hermanos Para-para usan sus armaduras para que la canción retumbe en Makyo.


Los demonios se detienen.


- “¡Está funcionando!” – celebra Bon Para.


Hildegarn se materializa en el cielo y desciende hasta el suelo de forma torpe, quedando arrodillado.


- “¡¡GRAAAAAAAH!!” – gruñe el monstruo.


Ba le pone un pie encima y lo estampa contra el suelo. El gigante agarra la cola del monstruo y tira de ella hasta arrancársela.


Moro frunce el ceño al ver lo que está sucediendo.


- “Muy inteligentes…” – gruñe el brujo. – “Pero subestimáis mi poder…”


Un tercer guerrero se une a Gohan y Trunks. Moro levanta una ceja al verlo. Es Broly.


- “¿Qué haces tú aquí?” – se pregunta el brujo. – “Ya has cumplido tu función… ¿Por qué no desapareces?” – frunce el ceño, molesto.


Broly mira a Gohan y luego a Trunks. Los tres sonríen de forma cómplice. Gohan y Trunks avivan sus auras incoloras. Broly eleva su ki, y parece que va a transformarse en Súper Saiyajín, pero su aura amarilla se torna verde, aunque Broly no pierde el control; sus pupilas verdes siguen presentes en sus ojos.



Dibujado poor Ipocrito



- “Hmm…” – murmura Moro.


Freezer, que ha sentido el poder de Broly, lo mira asombrado.


- “Ese poder…” – murmura el tirano. – “¡Es el poder del fruto!”


El ki de Broly parece nacer en el interior de cada saiyajín, cuyas auras adquieren un tinte verdoso.


- “¿De dónde nace este poder?” – se pregunta uno, al sentirse más fuerte que nunca.

- “¿Broly?” – se sorprende Leek.


Los tres guerreros cargan contra el brujo, que detiene los puñetazos de Gohan y Trunks, uno con cada mano, pero Broly da una voltereta hacia delante en el aire y le patea con el talón sobre la cabeza, doblando al brujo. Gohan y Trunks aprovechan el momento y giran sobre sí mismos para dar una doble coz a Moro y lanzarlo lejos de allí.


Freezer sonríe al ver a Moro retrocediendo y a Hildegarn y el ejército demoníaco detenido.


- “¡¡APROVECHAD LA SITUACIÓN!!” – exclama el tirano. – “¡¡HACED TODO EL DAÑO POSIBLE!!”


Los soldados universales disparan a discreción. Los saiyajín y los ozaru, gracias a su nueva fuerza, causan estragos en el enemigo.


Moro se pone en pie. No parece que haya recibido daño; solo su orgullo ha sido herido.


El brujo sonríe con rabia. 


- “¿Creéis que podéis derrotarme?” – pregunta Moro. – “¡Gracias a vuestros dioses tengo un ejército más grande de lo que jamás podréis enfrentar!” – exclama. – “¡¡HIJOS MÍOS!! ¡¡TOMAD VUESTRA LIBERTAD!!”


Los demonios siguen saliendo del portal, ahora acompañados por una cascada de tinieblas que baña el terreno de combate. A medida que la neblina alcanza los diablos, estos parecen mutar y tornarse más fuertes. Algunos logran moverse de nuevo.


- “¡¿AH?!” – se preocupan los hermanos Para.


La piel de Hildegarn parece endurecerse y volverse opaca. Ba lo mira extrañado. 


De repente, la espalda del monstruo se parte por la mitad y, como si de un insecto se tratara, una versión alada del monstruo abandona el cascarón.


Las hordas de Moro recuperan terreno rápidamente.


- “Cada vez que parece que tomamos la delantera, de alguna forma se recuperan…” – protesta Slug, que recupera su estatura normal. – “¡¡FREEZER!!” – protesta.

- “Tenemos que aguantar…” – murmura el tirano. 

- “¿Aguantar? ¡¿Hasta cuándo?!” – se extraña Slug.

- “¡Tú sigue luchando!” – protesta Freezer.


De repente, Shima llega a Makyo acompañado.


- “¡Ya he llegado! ¡Hatsuka-sama! ¡Madas-sama!” – saluda el yadrat.

- “¡Bien hecho!” – dice Madas. – “¡¿Los has traído?!”


Oli da un paso al frente, acompañada por una joven pareja y dos pequeños querubines alados.


- “¡Están jugando a peleas!” – se emociona la muchacha. – “¡Mira, Obotchaman!

- “¿Esta gente es malvada, Arale?” – pregunta él.

- “Turbo ha dicho que sí.” – responde Arale. – “¿Verdad, Gatchan?”

- “¡Pupipopipi!” – celebran los dos querubines.

- “¿Y qué hacemos?” – pregunta Obotchaman. – “¿Nos unimos y ya está?”

- “Lo mejor será saludar.” – dice Arale.

- “Está bien…” – dice él.


La pareja inspira con fuerza arqueando su espalda hacia atrás para luego saludar con fuerza.


- “¡¡N’CHAAAAAAAAAAA!!” – exclaman a la vez. 


Como dos cañones de energía, sus saludos arrasan con todos los enemigos que encuentran a su paso.


Madas sonríe al contemplar la escena.


- “Bien…” – piensa el ira-aru. – “Pero, ¿dónde se ha metido esa bruja?”


En el Makai, Gotenks ha estado insistiendo con sus misiles “muere-muere” hasta que finalmente se detiene para recuperar el aliento.


- “A este ritmo voy a quedarme sin energía…” – piensa Gotenks, preocupado. 


Dabra resurge de entre los escombros, frustrado, y aprieta los dientes. El diablo reaviva su aura roja y negra.


- “¡MALDITOS MORTALES!” – protesta el demonio. – “¡¡NO SOIS RIVALES PARA EL PODER DEL MAKAI!!”


El aura de Dabra provoca una fuerte corriente de aire absorbente pero estéril. Su poder no está aumentando. El demonio se queda estupefacto al darse cuenta.


- “Je, je…” – sonríe Gotenks.

- “¿Qué…?” – titubea Dabra. – “¿Por qué…?”

- “Puede que sean solo nervios.” – fanfarronea Gotenks. – “Seguro que esto le puede pasar a cualquiera…”

- “¡¿Por qué…?!” – aprieta los puños el demonio hasta que sangran. – “¡¿Por qué el Makai no responde a mi llamada?!”


Vegeta, sin dejar de mirar su reflejo en el hielo, responde.


- “El Makai tiene otro Señor.” – dice el saiyajín. – “¿Aún no te has dado cuenta?”


Por primera vez, Dabra no puede negar esta nueva realidad; el heredero del Rey de los Demonios es solo un peón en la partida que está disputando otro.


En Makyo, una diablesa con aspecto ofidio se acerca a Baicha mientras se relame.


- “Este tiene que ser tierno…” – sonríe ella.


Pino, en brazos del chico, se preocupa.


- “Corre…” – dice el robot. – “Olvídate de mí y corre…”


El hijo de Yamcha deja a Pino en el suelo y se pone en guardia delante de él.


- “Chico…” – insiste Pino.

- “¡¡YAAAAAH!!” – grita Baicha, saltando sobre la diablesa. – “¡COLMILLOS DE LOBO!”


Pero la diablesa lo remite al suelo de una patada y cae más allá de la cabeza de Pino.


- “Mocoso…” – se burla ella.


El robot, impotente, ve como la diablesa se acerca a él.


- “No ganaréis…” – dice Pino. – “La gente con buen corazón siempre se interpondrá en vuestro camino…”

- “Cállate.” – dice ella, preparada para pisarlo.


Pero de repente, alguien agarra del pelo a la diablesa, deteniéndola; es Oli.


- “No te acerques a mi hijo.” -  sentencia la doctora.


Oli da vuelta sobre sí misma, haciendo girar al demonio hasta lanzarlo lejos de allí.


El demonio con forma de gallo corre hacia Ub y Katopesla, que se ponen en guardia, pero Bra cae repentinamente sobre la cabeza del diablo, incrustando su pico en el suelo.


De repente, entre la multitud, un jabalí morado humanoide armado con una gran maza propina golpes a diestro y siniestro, haciendo volar por los aires a decenas de patrulleros con cada golpe.

domingo, 15 de mayo de 2022

DBSNL // Capítulo 249: Ejército universal

DBSNL // Capítulo 249: Ejército universal

“¡Cuánto tiempo!”



La batalla por el destino del universo ha empezado.


Los soldados imperiales, los litt y los imegga disparan a discreción contra los demonios, que se amontonan unos sobre otros superando líneas. 


Shisami, con su piel candente, embiste a un grupo de diablos y los derriba como si fueran bolos; algunos saltan por los aires. Ledgic usa una lanza para ensartar a un enemigo y lanzarlo contra otro grupo de demonios.


Liquir, con siete colas activas, se abre paso entre los enemigos a zarpazos, pero un demonio en forma de sapo azulado y con una larga lengua se abalanza sobre él por la espalda. Alguien interviene antes de que el demonio pueda sorprenderle y patea al sapo. Reitan se posa espalda con espalda con Liquir. Mirándose de reojo, los dos guerreros comparten una media sonrisa.


Freezer usa su rayo mortal y lo dirige entre enemigos, perforando el corazón de más de una docena.


En el cielo, las naves imperiales y las de los Nádor dispara a discreción contra los enemigos alados, algunos de los cuales se amontonan sobre naves y las destrozan con sus garras.


Garana y Paupana, al igual que su simiesco ejército, combate a los enemigos cuerpo a cuerpo haciendo gala de su agilidad y fuerza bruta.


La patrulla galáctica también abre fuego contra el enemigo. Katopesla usa las habilidades de su traje para avanzar entre hordas enemigas causando el mayor daño posible. Motto rompe líneas enemigas arrollándolos como una locomotora. Obni silba y desorienta a los enemigos mientras Ganos, transformado, los noquea. Meerus dispara desde la cadera con una puntería sombrosa.


Sheela y Cheelai intentan abatir a sus contrincantes, pero éstos siguen amontonándose a su alrededor, cerrando el círculo sobre ellas. De repente, la espada de Trunks rodea a las chicas librándoles de todo enemigo. El hijo de Vegeta recupera su arma mientras desciende junto a ellas.


- “¡TRUNKS!” – celebra Cheelai emocionada al ver a su amigo sano y salvo.


Cazarrecompensas del Sector Dormideus se unen a la patrulla y disparan juntos al enemigo.


Krilín lanza su kienzan, que corta por la mitad a todo el que se cruza en su camino. Shula usa su poder mental para empujar enemigos y lanzarlos por los aires. Mai dispara con su escopeta. Slug agarra un demonio y alarga su brazo para empujarlo y usarlo para golpear otros. Jiren usa el viento que mueven sus puñetazos para abatir a cientos de demonios. Ub y Bra pelean espalda con espalda, repeliendo enemigos.


En un rincón del campo de batalla, un grupo de diablos danzan coordinados al son de la música.


- “¡¡BON PARA-PARA-PARA-BON-PA-PA!!” – recitan los hermanos, cuyas armaduras sirven de altavoz.


Gohan intenta llegar hasta Moro, pero varios demonios se abalanzan sobre él y detienen su avance.


- “¡HAAAAAA!” – emite una onda expansiva de ki y los aparta a todos.


Pero una nueva oleada se le echa encima.


- “¡Son demasiados!” – exclama el mestizo.


Hordas de diablos siguen saliendo del portal.


En la Tierra, Madas puede sentir como centenares de almas se reúnen en un punto remoto del universo. 


- “Están luchando…” – murmura el ira-aru.


Baba cierra los ojos.


- “Es terrible…” – visualiza la batalla.


Turbo se acerca a la extraña pareja.


- “¿Has dicho que hay una pelea?” – pregunta el hijo de Norimaki.


Madas siente como docenas de almas se apagan una tras otra.


De repente, se sobresalta.


- “¡¡KAIOSAMA!!” – clama al cielo. – “¡ESTÁS AHÍ, ¿VERDAD, JOVEN COTILLA?! ¡¡KAIOSAMA!!”

- “¡¿Qué ocurre?!” – responde el Dios del Norte, sobresaltado.

- “Necesito tu ayuda…” – responde el ira-aru.


El combate continúa. La pelea se intensifica. Las bajas en ambos ejércitos son cuantiosas, pero la cantidad de demonios que salen del portal parece no tener fin.


Moro sonríe viendo como sus diablos arrasan todo lo que encuentran a su paso.


Krilín retrocede, avasallado por el enemigo, y se choca con alguien.


- “¡AH!” – se da la vuelta rápidamente mientras retrocede de un salto y se prepara para lanzar un Kamehameha.

- “¡EH!” – levanta las manos Reitan. – “¡Estoy con vosotros!”


El terrícola parece confuso.


- “Es que tienes cara de demonio…” – se excusa Krilín.

- “¿Yo?” – replica Reitan. – “¡Tú no tienes nariz!


Un nuevo enemigo se aproxima por sorpresa, pero Shula lo intercepta de una patada.


- “¡Basta de cháchara!” – protesta el ira-aru.


El demonio sapo proyecta su lengua, que se engancha alrededor de la pierna de Reitan y luego lo lanza hacia Liquir, que cargaba contra el sapo y ahora se detiene al chocar con su amigo.


Tapion se abre paso a golpe de espada, pero un diablo del linaje de Akkuman se abalanza sobre él, tridente en mano, obligándole a defenderse. Con un preciso movimiento de su fisga, el diablo desarma al konatsiano, y su espada sale volando.


Trunks aparece volando y recoge el arma en el aire; sin dudar, se abalanza sobre el enemigo, decapitándolo usando a la vez su arma y la de Tapion.


- “¿Eh?” – se sorprende el konatsiano.


Trunks le devuelve el arma.


- “Gracias.” – dice Tapion.


Los diablos siguen atacando. El ejército universal sigue acumulando heridos. A diferencia de los demonios, los mortales se cansan.


Katopesla usa su traje “Ultra” para repeler a varios enemigos, pero de repente, un demonio en forma de gallo cae sobre él y le agarra el casco con su garra, apretándolo y rompiéndolo.


- “¡¡AAH!” – sufre el toreristo.


Sheela, al ver a su amigo en peligro, dispara mientras corre hacia él.


- “¡¡KATOPESLA!!” – exclama ella.


Ub aparece volando a toda velocidad, usando el Kaioken, y aparta al gallo de una patada.


Los trozos del casco del toreristo caen al suelo mientras él se pone en pie, ahora con la cara descubierta.


- “Hola, héroe…” – sonríe Katopesla.

- “¡Cuánto tiempo!” – saluda Ub.


Los diablos empiezan a ganar terreno. Las filas se rompen en el ejército universal.


Shula empuja a varios enemigos con su poder mental. Agotado, se tropieza. Parece que ha llegado a su límite… pero alguien le sostiene con un bastón, evitando que caiga.


- “¿Eh?” – se extraña el ira-aru.


Toshisei le regala una tierna sonrisa. La Academia Kaioshin ha llegado.


- “¡ATENDED A LOS HERIDOS!” – ordena el anciano ira-aru. 


Los ira-aru se reparten por el campo de batalla.


- “¡Maestro Toshisei!” – se alegra de verlo Son Gohan.

- “Madas tenía razón…” – murmura el anciano. – “La situación es terrible.”

- “¿Madas ha venido?” – se sorprende Gohan.

- “Está de camino.” – dice Toshisei.


Moro frunce el ceño al ver a los miembros de la Academia.


- “Ira-aru…” – gruñe el brujo.


Con la ayuda de los ira-aru, las esperanzas parecen renovadas.


Pero los demonios siguen saliendo del portal.


De repente, Hatsuka, que está ocupado peleando con varios enemigos, teletransportándose entre ellos para golpearlos por sorpresa, oye una voz en su interior.


- “¡Hatsuka-sama!” – dice la voz. – “¿Me oye?”

- “Por supuesto.” – responde el yadrat. – “¿Qué ocurre?”

- “Soy el Kaio del Norte.” – se presenta.

- “Un honor.” – asiente Hatsuka.

- “Tengo un amigo que quiere hablar con usted.” – dice el Dios.

- “Joven Hatsuka …” – dice Madas. – “Necesito que me escuches con atención…”

- “Estoy un poco ocupado, señor…” – lo interrumpe Hatsuka, que tiene que usar el Shinkanido para evitar se engullido por una especie de lagarto gigante. – “¿Puedo remitirle a alguien?”


La encarnizada batalla continúa. Moro ha creado golems de roca gigantes que pisotean soldados como si fueran cucarachas.


- “Maldita sea…” – refunfuña Freezer.


De repente, media docena de esferas de energía ascienden entre la multitud y estallan en el cielo, iluminando la zona. 


- “¿Eh?” – se extraña Freezer, que reconoce la técnica. – “Eso son…”


Un rugido colectivo inunda el campo de batalla. Entre la gente se alzan los ozaru.


Algunos simios abren fuego contra los golems enemigos y otros salen a su encuentro. Varios gigantes de roca estallan en mil pedazos.


Moro aprieta su puño, molesto. 


De repente, los golems se reconstruyen. Columnas de fuego brotan del suelo, rayos caen del cielo. Ambos imbuyen a varios gigantes con su poder.


Con esa fuerza añadida, los golems empiezan a repeler a los saiyajín.


- “No aguantarán mucho tiempo…” – piensa Slug.


El namekiano se agranda y se une al combate, barriendo parte del terreno con un torrente de ki emanado desde su boca.


- “¡¡BIEN HECHO!!” – celebra Mai.


Moro sonríe. De su cuerpo emana un denso humo oscuro que se concentra en el cielo, cobrando forma lentamente.


Los soldados sienten terror al ver lo que está ocurriendo.


Tapion se paraliza al verlo, como si tuviera ante él un fantasma del pasado.


- “No… No puede ser…” – titubea el konatsiano.


Un gigantesco y terrorífico monstruo Kashvar con cara de muerte y una larguísima cola ha renacido. Hildegarn toma tierra en Makyo y hace temblar el suelo.


Una gota de sudor frío recorre la frente de Freezer al reconocer al enemigo, que de un coletazo barre de enemigos y aliados la zona que lo rodea.