domingo, 26 de junio de 2022

DBSSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

“¿Cómo se puede albergar un odio así…?”



Moro y Trunks se encuentran cara a cara.


- “Tomar el cuerpo de tu pupilo no está bien, ángel…” – se mofa el brujo. – “Pero supongo que no debería sorprenderme, pues sois todos el mismo.”


En el interior de la mente de Trunks, Whis aparece a su lado. 


- “Whis…” – se sorprende el mestizo.

- “Hola de nuevo, Trunks.” – saluda el ángel.

- “¿Qué haces aquí…?” – se pregunta el hijo de Vegeta.


Champa y Zamas se quedan boquiabiertos.


- “Whis…” – dice el Hakaishin, sorprendido.


El ojo gris de Trunks se clava en Moro.


- “Este joven tiene mucho talento.” – dice Whis. – “Hacía tiempo que no me encontraba con alguien tan prometedor.” – sonríe.


En el interior de su mente, Whis pone la mano sobre el hombro de Trunks y sonríe.


- “El poder que me has cedido…” – dice el mestizo. – “No ha sido suficiente.” – agacha la cabeza. – “Lo siento.”

- “Toda la vida has sentido que tu poder era insuficiente…” – dice Whis.

- “Hmm…” – lamenta el mestizo.

- “Pero esta vez aún estás a tiempo.” – añade el ángel.

- “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

- “Mira a tu alrededor.” – dice Whis. – “Tus compañeros esperan.”


El mestizo puede sentir a Toppo y a Jaco peleando, a Champa y a Zamas observándole, a los guerreros Z celebrando la victoria de Roshi, a Bra volando a través del campo de batalla, y a Cheelai, con el corazón en un puño al ver a los diablos avasallando a la patrulla.


- “¿Qué vas a hacer?” – pregunta Whis.


En el exterior, Trunks extiende su mano y reclama su espada, que acude al instante a su llamada.


Una suave brisa hace ondear su cabello suavemente durante un instante antes de que un remolino de ki reavive su aura incolora y genere una poderosa ventisca.


- “¿Mmm…?” – se sorprende Moro.


El ojo gris de Trunks refleja al brujo.


- “Voy a protegerlos.” – dice el mestizo. – “Voy protegerlos a todos.”


Mientras tanto, la diablesa de piel verde menta embiste a Toppo, que intenta atraparla con sus grandes manos, pero ella salta rápidamente dando una pirueta y casi logra dejarlo ciego de una cuchillada. Por suerte, el corte no es más profundo que el párpado.


- “Tsk…” – protesta Toppo. – “Maldita…”


Ella aprovecha para atacar de nuevo y salta sobre Toppo para empujarlo con ambas piernas, lanzándolo lejos.


Jaco dispara y la diablesa retrocede desviando los disparos con sus dagas.


- “¡¡JAJAJA!!” – ríe ella, que ágilmente corre por el campo de batalla intentando flanquear al patrullero.

- “Qué rápida es…” – se preocupa Jaco, sin dejar de disparar.


La diablesa recorta distancias rápidamente hasta que se abalanza sobre el patrullero, dagas en alto.


Pero en ese instante, un arpón de ki atraviesa su espalda y ella se desploma contra el suelo, obligando a Jaco a dar un paso a un lado para que no se le caiga encima.


- “¿Eh?” – se extraña el patrullero.


Spade ha sido el lanzador.


- “¿Ahora ayudas a la Patrulla Galáctica?” – se mofa Klub de su compañero.

- “Ese demonio parecía una presa interesante…” – se excusa Spade.


Jaco saluda desde la distancia.


- “¡GRACIAS, SPADE!” – dice el patrullero.

- “¡OOH!” – exclama Hart. – “¡Si hasta sois amigos!” – se burla.

- “¡¡NO LO CONOZCO DE NADA!!” – protesta Spade. – “Será que aparecemos en sus archivos…”

- “Claro…” – se burla Dmond.


Pero de repente, la diablesa se pone en pie.


- “¡¿AH?!” – se asusta Jaco, que con sus botas se propulsa hasta los cazadores.

- “¿Sigue viva?” – se extraña Spade.

- “Estos diablos son resistentes…” – protesta Jaco. – “Spade y yo la distraeremos. Dmond, Klub y Hart, preparad una jaula de ki.”


Los cazadores se miran entre ellos.


- “¿Se sabe también nuestros nombres?” – se preguntan.


La diablesa, ahora enfurecida, ataca de nuevo.


- “¡AHÍ VIENE!” – exclama Jaco.


No muy lejos de allí, Freezer está enfrentándose a la diablesa con aspecto marino, cuyos tentáculos de pulpo intentan atrapar al tirano.


Freezer usa los láseres de sus ojos para cortarlos, pero parece que otros nuevos aparezcan sin cesar.


- “Tenéis unas habilidades muy convenientes…” – protesta el tirano.


Freezer usa el Rayo Mortal con ambos dedos, disparando continuamente como hizo en Namek para castigar a Piccolo, y sigue destruyendo los tentáculos eternos de su enemiga.


De repente, la diablesa proyecta un chorro de tinta negra desde su boca que baña a Freezer.


- “¿Qué diablos es esto?”- se pregunta Freezer.


Pero antes de que pueda dar con una respuesta, el demonio del frío se encuentra rodeado de oscuridad. 


Lentamente, frente a él aparece Son Goku transformado en Súper Saiyajín, con su gi destruido por la batalla de Namek.


- “¿Qué?” – se asusta el tirano.

- “No tiene sentido seguir luchando contra alguien que está atemorizado…” – dice Goku. – “Vivirás con una herida en tu orgullo que jamás se curará…”

- “Tsk…” – aprieta el puño Freezer, reviviendo su momento más bajo.


La voz de la diablesa retumba en la oscuridad.


- “No fuiste capaz de derrotar a un simple saiyajín…” – dice ella. – “¿Y te haces llamar Emperador?”


El cuerpo del tirano tiembla… pero ese temblor se convierte poco a poco en risa.


- “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “¿En serio? ¿Esto es lo mejor que tienes?”


La diablesa frunce el ceño y aparece frente al tirano. Goku se desvanece.


- “¿Qué insinúas?” – pregunta ella.

- “Si quieres saber lo que de verdad me saca de mis casillas, vas a tener que profundizar más.” – se mofa Freezer.


El tirano cierra los ojos y se concentra. La mente de la diablesa se llena de imágenes que le transmiten las emociones del tirano.


- “Este… odio…” – se asusta ella.


De repente, un rayo mortal la atraviesa.


- “Ju, ju, ju…” – ríe el tirano.


La diablesa tose sangre.


- “¿Cómo se puede albergar un odio así…?” – se pregunta ella. – “No es posible… Ningún mortal…”


El tirano carga su dedo de nuevo y sonríe de forma pícara antes de disparar.


Lejos de allí, Broly ha llevado a Tapion hasta el gigante Ba, que está pisando demonios indiscriminadamente. Broly ha volado hasta ponerse frente a su cara.


- “¡BA!” – exclama Broly. – “¡Necesita ayuda!”


El gigante, al verlos, extiende su mano, y Broly y Tapion descienden sobre ella.


- “Ba…” – murmura el gigante.

- “¡¿Puedes hacer algo?!” – pregunta el saiyajín.


El gigante examina detenidamente a Tapion, que de repente se deja caer de rodillas y se sujeta la cabeza, atormentado por el diablo que alberga en su interior.


Ba se aleja un poco instintivamente.


- “¡Por favor!” – insiste Broly.


El gigante busca en su cinturón una cantimplora, la destapa y rocía al konatsiano.


Cuando el agua entra en contacto con la piel de Tapion, el muchacho grita de dolor.


- “¡AAAAAAAAAH!” – sufre el konatsiano.

- “¡¡Aguanta!!” – lo anima Broly.

- “¡ES INÚTIL!” – insiste Tapion. – “Su poder es mayor que nunca…” – añade. – “Solo la vieja caja de música podría contener un poder como este…”


Broly se queda perplejo. Se siente impotente por no poder ayudar a alguien que sufre de una forma tan familiar a su propio tormento.


- “Tienes que hacerlo…” – pide Tapion. – “Por favor…”


El saiyajín mira la espada del konatsiano con horror.


- “No quiero que me utilicen… Para hacer daño a nadie…” – llora Tapion. – “Por favor… ¡MÁTAME!”


Broly, con lágrimas en los ojos, empuña la espada y la levanta.


- “Gracias…” – dice Tapion. – “Pronto estaré contigo, Minosha…” – murmura.


El saiyajín baja la espada… pero alguien le agarra el brazo repentinamente.


- “¿EH?” – se sorprende Broly.


Madas ha intervenido en el último instante.


- “¡¿Qué?!” – miran Tapion y Broly al ira-aru.

- “Hay otra forma…” – dice el joven anciano.


En otro punto del campo de batalla, Spade usa una lanza de ki para detener los ataques de la diablesa.


Jaco flanquea a su enemiga y dispara, pero ella se revuelve rápidamente y repele los disparos.


Spade aprovecha para propinarle un puñetazo que la hace retroceder, y Jaco asciende usando sus botas propulsoras y dispara mientras dibuja un arco sobre ella, logrando alcanzarla varias veces.


Pero lejos de detener al enemigo, ella se alimenta de ese dolor y muestra los colmillos.


- “¡AHORA!” – exclama Spade.


Los otros tres cazadores proyectan su jaula de ki y encierran a la mujer, que al verse atrapada no duda en embestir contra los barrotes a la desesperada, sin éxito.


- “¡Bien hecho!” – celebra Jaco.


La diablesa está rabiosa.


- “¡¡BASTARDOS!!” – grita ella, lanzando una de sus dagas hacia Jaco.

- “¡¿AH?!” – se cubre el patrullero.


Pero la daga se ensarta en la palma de la mano de Toppo, que ha intervenido para proteger a su compañero.


Toppo se arranca el cuchillo y lo lanza a un lado.


- “Gracias” – suspira Jaco, aliviado.


Toppo apunta a la mujer con su brazo derecho extendido, agarrándolo con la mano izquierda.


- “¡JUSTICE BANG!” – dispara el guerrero.


Una esfera de ki rojo impacta contra el enemigo y estalla, causando un gran estruendo.


En otro punto del campo de batalla, un diablo de piel marrón, uñas negras, descalzo, con pantalón bombacho gris, y cabello blanco que parece engominado hacia atrás, cae por sorpresa a Ub, que cruzaba volando el campo de batalla junto a Bra.


- “¡UB!” – se preocupa ella.


El diablo mira a la mestiza y vomita una telaraña que la pilla desprevenida.


- “¡AH!” – se queja ella, que cae al suelo envuelta en esa sustancia viscosa.


Ub ha quedado fuera de combate. El enemigo camina hacia Bra, que lucha por liberarse.


- “Es inútil…” – dice el demonio.


Un punzón nace de la cara anterior de su antebrazo y lo ensarta en el costado de la muchacha.


- “¡AAAAH!” – grita ella.


Una filigrana en el pecho del demonio se ilumina de color granate.


- “Mm…” – disfruta el diablo. – “Tienes una energía muy sabrosa…”


De repente, alguien propina una patada en la cara al demonio y lo hace retroceder.


- “¡PAN!” – se sorprende Bra.

- “¿Creías que dejaría que te divirtieras sola?” – sonríe la hija de Gohan.


En ese instante, alguien desgarra la red que atrapaba a Bra, liberándola.


- “¡¡MARAIKOH!” – se alegra la hija de Vegeta al ver al dragón humanoide.

- “Me alegro de veros.” – sonríe el ryujín.


Bra se pone en pie.


- “Me ha pillado desprevenida…” – se excusa ella.

- “¿Le damos una lección?” – sonríe Pan.

- “Je… jeje…” – responde Bra, con una risa cómplice.


El demonio se levanta frustrado.


- “¡¿Creéis que podéis derrotarme?!” – dice el enemigo.


Pan y Bra lo ignoran y realizan la danza metamor.


El destello hace retroceder al diablo y cubrirse los ojos, y al abrirlos se encuentra con la guerrera definitiva frente a él, transformada en Súper Saiyajín 2.


- “¡¿EH?!” – se asusta al sentir el poder de la fusión.


Aterrado, agarra a Ub del pelo y lo levanta del suelo.


- “¡¿Creéis que os saldréis con la vuestra, así como así?!” – exclama el enemigo. – “¡¡SI OS MOVÉIS MATARÉ A VUESTRO AMIGO!!”


La fusión sonríe y apunta al enemigo con ambas manos, generando en cada una de ellas una esfera de ki.


- “¡¿AH?!” – se asusta de nuevo el diablo. – “No… ¡NO OS ATREVERÉIS!” – exclama, desesperado.

- “Je…” – sonríe la guerrera.


La fusión extiende los brazos hacia atrás y dispara contra el suelo, usando el blast para proyectarse a una velocidad de vértigo y propinar un rodillazo en la cara del enemigo, que suelta a Ub y sale proyectado a través del campo de batalla, chocando con otros diablos y rocas a su paso.


La fusión agarra a Ub antes de que caiga al suelo.


- “Son… fascinantes…” – se queda boquiabierto Maraikoh.


Moro y Trunks se han enzarzado de nuevo en un violento combate. 


El brujo levanta una gran cantidad de pequeñas piedras del suelo y éstas empiezan a derretirse antes de ser lanzadas hacia el mestizo, que las esquiva ágilmente mientras avanza.


El mestizo intenta ensartar a Moro con su espada, pero se torna intangible.


Zamas y Champa miran asombrados.


- “¿Le ayudamos?” – se pregunta Champa.

- “¿Crees que podemos?” – responde Zamas.

- “Qué rabia…” – protesta el gotokoneko. – “Sin nuestros poderes divinos…”


Moro y Trunks usan el salto temporal y desaparecen, solo haciéndose visibles en el momento de intercambiar golpes.


En el Más Allá, Baba apremia al joven ogro.


- “¡¿Y los androides?!” – dice ella. – “¡Esos dos podrían ayudar!”

- “¿Me ve con cara de mecánico?” – refunfuña él.

- “¿A quién más podemos enviar?” – se pregunta ella.


En ese instante, alguien llega al Puesto Fronterizo.


- “¿Eh?” – se sorprende Baba.

- “¿Ustedes?” – se poner nervioso el joven.


El ogro se levanta y hace una gran reverencia.


El portal al Makai sigue abierto y los diablos que emergen continuamente causan estragos.


- “¡No os rindáis!” – exclama Cheelai a sus compañeros.


Shisami agarra a un diablo por la cara y lo estrella contra el suelo.


- “¡No retrocedáis!” – ordena el akaburu a los suyos.


De repente, alguien imbuido por un aura flamígera roja cruza el campo de batalla y crea una separación entre el ejército universal y los diablos.


Un instante después, se forma una barrera azul entre los dos bandos.


- “¿Eh?” – se sorprende Cheelai.


Los demonios embisten contra la barrera y se amontonan sobre ella.


Al frente del ejército universal descienden cinco individuos vestidos con túnicas negras adornadas con el kanji “Kaio”.


- “Esta vez nos toca actuar…” – dice el barbudo Dai Kaioshin.

- “Hay que ponernos puños a la obra…” – dice el Kaio del Norte, que no puede aguantarse la risa ante su propio chascarrillo.


Los otros tres Kaios sienten vergüenza ajena.


- “Siempre igual…” – protesta el Kaio del Oeste.

- “Qué poca clase…” – añade la Kaio del Este.

- “Esto no es serio…” – refunfuña el Kaio del Sur.

- “A mí me ha hecho un poco de gracia.” – sonríe el Dai Kaioshin.


Freezer observa a lo lejos la barrera protectora.


- “Solo un poco más…” – murmura el tirano, preocupado.

domingo, 19 de junio de 2022

DBSNL // Capítulo 254: Última lección

DBSNL // Capítulo 254: Última lección

“¿Cuándo habéis dejado de pensar como artistas marciales?”



Yamcha y los demás se enfrentan al diablo eléctrico, que no puede mantener el ritmo ante tantos contrincantes unidos. 


El demonio intenta agarrar a Yamcha con su látigo, pero Ten Shin Han le propina un rodillazo en la cara. El diablo se recompone, pero antes de poder hacer nada recibe un cabezazo de Chaoz que lo deja aturdido. Krilín le propina una patada en la espalda que casi lo derriba, pero el diablo se da la vuelta rápidamente… para recibir un puñetazo de Marron.


El diablo da dos pasos atrás. Los guerreros Z se reúnen de nuevo frente a él.


- “Ka… Me…” – se prepara Yamcha. – “Ha… Me…”


El demonio emite un grito desgarrador.


- “¡¡GRRYAAAAAH!!” – brama la criatura del Makai.

- “¡¡HAAAAAA!!” – dispara el terrícola.


El ataque se dirige directamente hacia el enemigo. Los tentáculos del demonio parece que crecen y se enrollan en sus antebrazos. El Kamehameha engulle al enemigo.


El brillo se disipa lentamente.


- “Se acabó…” – suspira Krilín.


Ten parece preocupado.


- “Aún no…” – murmura el guerrero de tres ojos.


De entre la polvareda resurge el diablo, ahora con su cuerpo cubierto por tentáculos enrollados, como si de un hombre hecho de lianas se tratara. Solo sus ojos pueden verse entre ellas.


- “Grrr…” – gruñe él.


Marron frunce el ceño.


- “Acabemos con esto de una vez…” – murmura ella, que sale volando hacia el enemigo.

- “¡ESPERA!” – exclama Krilín.


Marron propina un puñetazo directo en la cara del enemigo, pero éste casi ni se inmuta.


- “¿Eh?” – se sorprende ella.


De repente, el cuerpo del enemigo se envuelve de electricidad que atrapa a Marron.


- “¡¡KYAAAAAAH!!” – grita ella de dolor.

- “¡¡MARRON!!” – exclama Krilín.


Los guerreros Z embisten al enemigo.


- “¡BASTARDO!” – exclama Krilín.


Marron sale repelida de la descarga y cae en los brazos de Yamcha.


- “¡La tengo!” – exclama él.


Krilín intenta golpear el demonio, pero éste proyecta varios tentáculos que salen de su cuerpo y detienen el puñetazo del terrícola. Otros se enrollan en su otra mano y lo exponen frente a él.


Una descarga sacude a Krilín.


- “¡KYAAAAAA!” – grita él.


Ten Shin Han intenta sorprender al enemigo por la espalda con su puño ametrallador, pero los tentáculos detienen cada golpe, y luego se unen formando una masa con la que golpean al terrícola en el abdomen y lo empujan lejos de allí.


- “¡¡TEN!!” – exclama Chaoz.


El pequeño terrícola lanza piedras desde la distancia usando su poder telequinético, pero los tentáculos las repelen con facilidad.


- “Ka… Me…” – murmura el terrícola. – “Ha… Me…”

- “¿Eh?” – duda el demonio, confuso.


El terrícola levanta sus piernas un poco y apunta al enemigo con la planta de los pies.


- “¡¡HAAAA!!” – exclama.


Un Kamehameha brota de sus pies y sorprende al enemigo, impactando en su abdomen y liberando a Krilín. El demonio hinca la rodilla.


Chaoz usa su poder para evitar que su compañero caiga al suelo y atraerlo hacia un lugar seguro.


- “Maldición…” – protesta el demonio, poniéndose en pie.


Su abdomen ha quedado parcialmente expuesto, pero los tentáculos no tardan en cubrirlo de nuevo.


- “Yamcha…” – dice Krilín.

- “Está bien.” – dice el lobo, con Marron en brazos. – “Se recuperará.”

- “Hay que luchar contra este enemigo a distancia…” – dice Ten, que aterriza junto a ellos, dolorido por el golpe recibido.

- “Sus tentáculos le protegen…” – dice Krilín. – “No será fácil…”


Una voz cercana los sorprende.


- “Nunca lo es.” – dice el viejo Roshi, con su bastón en la mano y su caparazón en la espalda.

- “¡Maestro!” – se sorprende Yamcha.

- “Vuestras observaciones son correctas.” – dice el anciano. – “Os enfrentáis a un enemigo resistente y que domina la corta distancia.”

- “Puedo intentar un Kienzan…” – dice Krilín.

- “Podría retenerlo con el Kiko-ho…” – añade Ten.


Roshi suspira y niega con la cabeza.


- “¿Cuándo habéis dejado de pensar como artistas marciales?” – pregunta Roshi.

- “¿Eh?” – se sorprenden todos.

- “Los peligros que han acechado la Tierra os han convertido en grandes guerreros… pero habéis perdido parte del amor por la lucha como arte.” – dice Roshi. – “Os habéis hecho más fuertes y tenéis técnicas poderosas… Pero eso no es todo en un combate.”


Krilín agacha la cabeza, pensativo.


- “Es cierto…” – dice el terrícola, recordando escenas del Torneo Mundial de Artes Marciales, en las que tanto ellos como los enemigos usan técnicas variopintas. – “Muchos enemigos no eran especialmente fuertes, pero sus estilos de combate eran únicos…”


Roshi asiente.


- “Creo que necesitáis una última lección del viejo Maestro Tortuga…” – dice mientras camina hacia el enemigo y se quita el caparazón, sosteniéndolo por las cuerdas.

- “¿Piensa enfrentarse a él usted solo?” – se sorprende Ten.

- “Es solo una lección.” – dice Roshi haciendo estiramientos en los que le cruje todo. – “Tomad nota.”


De repente, Roshi lanza su caparazón hacia el enemigo y se coloca en posición de corredor, con el bastón en su mano, para embestir en un instante.


El diablo proyecta sus tentáculos electrificados hacia Roshi, pero éste los repele con su vara de madera. 


El caparazón sigue en el aire y Roshi salta, lo agarra y lo lanza contra el enemigo, que con una red de tentáculos lo detiene, pero el anciano cae con una doble patada sobre el caparazón, haciendo que éste golpee finalmente al enemigo.


- “Viejo decrépito…” – protesta el diablo.


Ten y los demás observan asombrados.


Roshi retrocede con una voltereta hacia atrás y el enemigo de nuevo lanza sus tentáculos, pero los esquiva haciéndose el borracho.


- “Tsk…” – protesta el diablo.


Roshi pisa fuerte el suelo, que se rompe y levanta una polvareda.


- “¿Ahora te escondes?” – dice el enemigo.


Poco a poco, la silueta del anciano empieza a ser visible entre el polvo.


- “¡¡MUERE!!” – exclama el diablo, que lanza todos sus tentáculos hacia el enemigo.


La silueta de Roshi resulta ser su chaqueta colocada sobre su bastón.


- “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el demonio.


Una decena de Mutenroshi rodean al enemigo.


- “No te burles de mí…” – refunfuña el diablo, que proyecta sus tentáculos en todas direcciones, descuidando su cuerpo y dejándolo expuesto.


Sobre el diablo, en el cielo, Roshi prepara un Kamehameha con su musculatura hipertrofiada.


- “¡KA… ME… HA… ME…!” – se prepara, tiñendo la zona de azul.

 

El demonio levanta su mirada al cielo y se da cuenta del error que ha cometido.


- “¡¡¡HAAAAAAAAA!!!” – dispara el anciano.


El Kamehameha original cae sobre el enemigo y lo hunde en el suelo antes de hacer que la zona estalle por los aires.


Todos sus alumnos se quedan boquiabiertos ante tal exhibición. A lo lejos pueden ver que Roshi recupera su físico natural y empieza a descender, cada vez más rápido. 


- “¡EEEH! ¡QUE NO SÉ VOLAR!” – exclama el maestro.

- “¡AH! ¡Es cierto!” – sale Ten del trance y vuela a por él.


Mientras tanto, Broly vuela con Tapion a través del campo de batalla, cunado Freezer se interpone en su camino, obligándolo a detenerse repentinamente.


- “¿A dónde creéis que vais?” – pregunta el tirano.

- “¡Eso digo yo!” – replica Tapion.

- “Puedo salvarle...” – dice Broly.


Freezer y Broly se mantienen la mirada.


- “No puedes…” – dice Tapion, resignado. – “Debo morir.”

- “¡NO!” – exclama Broly.


Freezer, muy serio, apunta a Broly con su dedo índice, que se ilumina de color fucsia.


- “Apártate.” – dice el tirano.

- “¿Eh?” – se sorprende Broly.

- “¡APÁRTATE!” – exclama Freezer.


En ese instante, Broly siente algo acercándose a toda velocidad por su espalda y se hace a un lado.


Por pocos centímetros, el disparo de Freezer no roza la mejilla del saiyajín, y atraviesa a un demonio de orejas puntiagudas, torso naranja y piernas azuladas que estaba a punto de abalanzarse sobre él. El enemigo se desploma sobre la superficie de Makyo.


Broly mira sorprendido al demonio del frío. Freezer asiente. Broly le devuelve el gesto, y sale volando de nuevo con Tapion.

De repente, unos tentáculos morados se enrollan en las piernas de Freezer y tiran de él para estrellarlo contra el suelo.


El tirano no tarda en levantarse.


- “Tsk…” – protesta él.


Una mujer de piel lila con aspecto marino, un elegante vestido morado y con tentáculos por manos y piernas, le ha atacado por sorpresa.


No muy lejos de allí, la Patrulla está siendo avasallada por los demonios. Toppo y Jaco son los único que logra mantener a los enemigos a raya. Los demás, por sus heridas, el cansancio o por sus propias limitaciones, están siendo acorralados.


Entre las hordas enemigas, una diablesa de piel verde menta, cabello largo azul, y uniforme aparentemente militar, armada con una daga en cada mano, se abre paso acuchillando patrulleros.


- “¡¡CUIDADO!!” – exclama Cheelai, al ver que la diablesa se abalanza sobre Toppo.


El patrullero es acuchillado por la espalda múltiples veces.


- “¡¡GRRAAAH!!” – grita Toppo.


Jaco salta sobre ella y le propina una patada para apartarla de su compañero.


- “¿Estás bien?” – pregunta Jaco.

- “Podría estar mejor…” – refunfuña Toppo. 


La diablesa lame el cuchillo mientras sonríe de forma macabra.


Mientras tanto, Moro sigue enfrentándose a Zamas, Champa y Trunks.


El Dai Kaioshin dispara a discreción, pero el brujo desvía los ataques rodeándose por una cúpula de aire giratorio.


Champa se eleva y alza su mano hacia el cielo, generando una gran esfera de ki amarillo que parece hueca y contine otra esfera más pequeña en su interior, que rebota de un lado a otro.


- “¡¡REPELE ESTO!!” – exclama. – “¡CHIRIN-CHIRIN!” – lo lanza.


La gran esfera cae sobre Moro y estalla, levantando una gran polvareda.


De repente, Moro aparece detrás de Zamas e intenta atravesarlo con su garra, pero Trunks interviene con el salto temporal para detener el golpe con su espada, cuya hoja se clava ligeramente entre los nudillos del puño de Moro.


Trunks y Zamas retroceden. Moro sonríe y se relame la herida.


- “Gracias, Trunks…” – dice Zamas.


El mestizo no responde.


Moro se fija en el mestizo.


- “Ya lo entiendo…” – murmura el brujo. – “Eso explica tu gran cambio…”


Zamas se sorprende.


- “¿De qué está hablando?” – pregunta el ira-aru.


Champa aterriza junto a ellos.


- “¿Cuál es el nuevo plan?” – pregunta el gotokoneko.

- “De un paso atrás, Señor Champa.” – dice Trunks. – “Deje que yo me encargue.” – le mira y sonríe de una forma que es muy familiar para el gato.


Champa se queda sin palabras.


Trunks embiste, Moro sale a su paso. El brujo intenta golpear a Trunks, pero éste lo esquiva desviando su puñetazo con un elegante movimiento de manos abiertas.


- “No es posible…” – dice Champa.


Trunks mantiene a raya los ataques de Moro hasta que éste aviva su aura y le propina un fuerte puñetazo, obligando a Trunks a detenerlo con ambos brazos frente a su pecho.


El mestizo retrocede, dejando un surco bajo sus pies.


- “Je…” – sonríe Moro. – “Al fin dejas de esconderte…”


Trunks levanta la mirada. Su ojo izquierdo es de color gris.

domingo, 12 de junio de 2022

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

“¿Qué tal todo, amigo mío?”



Un demonio con pinzas de cangrejo y un gran ojo rojo ha salido del portal, frustrando el plan de Gohan.


- “Maldita sea…” – murmura el mestizo.


Pan y Gohan se ponen en guardia.


- “Deja que yo me encargue.” – dice el mestizo.

- “No he regresado para quedarme al margen.” – protesta Pan.

- “Es peligroso…” – insiste Gohan. – “Y si mueres ahora…”


En ese instante, alguien más aterriza junto a ellos.


- “¿Eh?” – se da la vuelta Pan. – “¡¿EH?!” – se sorprende la muchacha. – “¡¿MAMÁ?!”

- “¡¿VIDEL?!” – se sorprende Gohan.


Videl, con el uniforme de Gran Saiyaman 2 pero sin casco, saluda.


Como si de dos niños se tratara, Pan y Gohan abrazan a Videl.


- “Videl… yo…” – dice Gohan, con ojos vidriosos.

- “Mamá…” – llora Pan.

- “Tranquilos…” – dice Videl, acariciándoles la cabeza. – “Todo irá bien.”


El monstruo cangrejo abre una de sus pinzas y dispara a un grupo de soldados imperiales, acabando con ellos.


- “¿Qué haremos con él?” – dice Videl.

- “¡¿Haremos?!” – se sorprende Gohan. 

- “Por supuesto.” – le regaña Videl, poniendo los brazos en jarra. – “Puede que tú seas el primer Gran Saiyaman, ¡pero no eres el único!”

- “¡ESO!” – añade Pan.


Una tierna sonrisa se dibuja en el rostro de Gohan.


- “Está bien” – asiente el mestizo.


Los tres se ponen en guardia hacia el enemigo.


- “¿Estáis listas?” – pregunta Gohan.

- “¡Sí!” – responden las dos.

- “¡VAMOS!” – exclama Gohan.


Los tres héroes salen volando hacia el monstruo.


Mientras tanto, en el cielo, Tapion ha ofrecido su espada a Broly.


- “Tienes que acabar conmigo mientras el monstruo sigue encerrado…” – dice el konatsiano. – “Rápido…”

- “¿Eh?” – dice Broly, algo confuso.

- “No te preocupes.” – dice Tapion. – “Es necesario.” – insiste con su oferta.


Broly empuña la espada y la observa.


- “Gracias.” – dice Tapion, cerrando los ojos, agachando la cabeza y ofreciendo su nuca.


Pero para sorpresa del konatsiano, Broly lo agarra del brazo y lo arrastra volando hacia la superficie de Makyo.


- “¡¿QUÉ?!” – se extraña Tapion. – “¡¿Qué haces?!”


El saiyajín vuela a toda velocidad.


En tierra, Krilín y Marron avasallan al pequeño demonio de piel roja, que ahora poco puede hacer ante los ataques combinados de padre e hija.


- “¡Sigue así!” – anima Krilín. – “¡Ya lo tenemos!”


Los dos le propinan una patada en el pecho y lo empujan hacia atrás.


- “KA… ME…” – se prepara Krilín.

- “HA… ME…” – le acompaña Marron.

- “¡¡HAAAAAAAA!!” – disparan a la vez.


La técnica de la escuela Tortuga engulle al enemigo y lo desintegra.


En otro punto del campo de batalla, Yamcha está peleando contra el demonio verde. El intercambio de golpes es igualado hasta que un golpe de colmillo de lobo atraviesa la defensa del diablo y lo empuja a varios metros de distancia.


- “Je…” – sonríe Yamcha.

- “¡BRAVO, PAPÁ!” – exclama Baicha.


De repente, el diablo hace una mueca diabólica y varios tentáculos nacen de sus brazos y chispean electricidad.


- “¡¿QUÉ?!” – se asusta Yamcha.


El demonio proyecta los cables de su mano derecha y Yamcha los detiene con su brazo izquierdo; los tentáculos se enrollan en él.


El diablo sonríe. Una descarga eléctrica recorre sus apéndices hasta alcanzar a Yamcha.


- “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el terrícola.

- “¡PAPÁ!” – sufre Baicha, que corre hacia él.


Yamcha hace un esfuerzo titánico para recuperar la compostura; la descarga no cesa.


- “No… no te acerques…” – advierte el terrícola a su hijo.


Baicha se detiene, sin saber qué hacer.


Yamcha agarra los tentáculos con ambas manos, sorprendiendo al enemigo, y tira de ellos con todas sus fuerzas, atrayendo al diablo hacia él.


Yamcha choca con su cabeza contra la del demonio, haciendo que este caiga de espaldas al suelo.


- “No me subestimes…” – dice el terrícola, con su cuerpo humeante por la descarga.

- “Oooh…” – dice Baicha, admirando a su padre.


No muy lejos de allí, Ten Shin Han y Chaoz se encuentran luchando contra los otros dos demonios.


El demonio rosado propina un puñetazo a Ten y éste se cubre con ambos brazos frente al pecho, haciendo que el terrícola retroceda.


- “¿Eh?” – se da cuenta Ten de que tiene escarcha en sus brazos.

- “Je, je…” – ríe el demonio.


El diablo embiste a Ten de nuevo e intenta propinarle un nuevo puñetazo. El terrícola retrocede y el diablo acaba golpeando el suelo, del que repentinamente nacen varias estalagmitas de hielo.


- “Tsk…” – se preocupa Ten.


Mientras tanto, Chaoz lanza un Dodonpa a su adversario, pero el ataque es absorbido por el horondo monstruo amarillo y remitido como si éste fuera un tirachinas, casi alcanzando a Chaoz.


- “Qué tipo tan raro…” – piensa el terrícola.


Oli observa a los guerreros pelear, asombrada ded que sean solo humanos.


El demonio rosado ataca de nuevo. Ten reacciona con un Taiyo-ken.


Cegado y frustrado, el diablo golpea el suelo con ambos puños, generando una gran zona helada de estalagmitas que obligan a Ten a elevarse.


El terrícola coloca los dedos índice y corazón de ambas manos en su frente y con su tercer ojo lanza un rayo de ki que impacta en el enemigo, que con su mano intenta detener el rayo.


Ten rodea al diablo sin dejar de disparar, y el enemigo se da la vuelta intentando cubrir el rayo con sus manos.


El terrícola cesa su rayo ocular y se lanza contra el enemigo, intentando propinarle una patada. El diablo detiene el golpe con sus brazos frente a su cara.


De repente, Ten genera tres clones. Dos se colocan uno a cada lado del diablo y el tercero detrás.


- “¡¿AH?!” – se asusta el diablo.

- “¡¡HYAAAAA!!” – exclaman los Ten.


Los cuatro clones golpean al enemigo con su puño ametrallador. Abrumado, el diablo cede ante la velocidad y potencia de tantos golpes consecutivos.


Cerca de allí, Chaoz lanza rocas con su poder telequinético al orondo demonio, pero estas rebotan sin causarle ningún daño.


- “¿Qué hago…?” – se pregunta el terrícola.


De repente, un Kienzan se acerca a toda velocidad hacia el enemigo, pero el diablo esconde la cabeza como si fuera una tortuga y el disco cortante pasa de largo.


Krilín desciende al lado de Chaoz.


- “Lastima…” – protesta Krilín. – “Pensé que lo tenía…”

- “¡Krilín!” – sonríe Chaoz.

- “¿Qué tal todo, amigo mío?” – sonríe su antiguo compañero.


Chaoz asiente.


El demonio, tras suspirar aliviado, ruge enfadado, e interrumpe el reencuentro.


- “Su piel parece de goma…” – dice Chaoz. – “Nada de lo que le lanzo le hace ningún efecto…”

- “Entiendo…” – cavila Krilín. 

- “O le rebota o incluso me lo remite como si fuera un tirachinas…” – añade Chaoz.

- “¡EH!” – exclama el terrícola, que ha tenido una idea. – “¡ESO ES!”

- “¿Qué ocurre?” – pregunta el antiguo discípulo de la escuela Grulla.

- “No es como Majin Bu…” – dice Krilín. – “Ha esquivado mi ataque porque podría haberle hecho daño…”

- “¿Entonces?” – pregunta Chaoz.

- “Su elasticidad tiene un límite…” – sonríe Krilín con confianza. – “¿Estás preparado para lanzar tu mejor Dodonpa?”


El demonio inspira con todas sus fuerzas y se hincha para luego soplar fuerte y generar un vendaval que hace retroceder a nuestros dos amigos.


- “Maldita sea…” – protesta Krilín.


En el Puesto Fronterizo, Baba sigue apresurando al joven ogro.


- “¡NOS HACEN FALTA MÁS GUERREROS!” – exclama ella.

- “Tranquila, señora…” – dice el ogro. – “Acabo de mandar a uno con estatus de héroe en ese planeta que llaman Tierra…”


Baba se extraña, pues cree que todos los grandes guerreros de su hogar ya están participando. La anciana se acerca al gran libro y lo mira disimuladamente.


- “Oh, no…” – suspira al ver el nombre. 


De repente, un grito se oye en el cielo.


- “¡YaaaaAAAAH!” – se oye cada vez más fuerte.


Alguien está cayendo desde las alturas; es Mr. Satán.


El Campeón se precipita sin frenos sobre la cabeza del demonio amarillo y le cierra la boca, haciendo que el aire le salga pro la nariz y se eleve como un globo pinchado.


Satán cae de culo al suelo a unos pocos metros de distancia.


- “¿Dónde estoy?” – se pregunta el terrícola, masajeándose el trasero dolorido. – “¡¿EH?!” – se asusta al ver la batalla que lo rodea. – “¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!”

- “¿SATÁN?” – se sorprende Krilín. – “Ja… jaja…” – ríe. – “¡Siempre tan oportuno!”

- “Jaja…” – ríe Chaoz.


El demonio amarillo se pone en pie de nuevo. Krilín y Chaoz se ponen serios.


- “¡VAMOS!” – exclama Krilín.


Los dos terrícolas vuelan hacia su enemigo. Chaoz recoge rocas con su poder mental mientras avanza junto a Krilín, y al estar más cerca se las lanza al diablo.


Todos los proyectiles salen rebotados sin causar ningún daño al diablo, pero al repeler el último, éste se da cuenta de que Krilín ya no está.


- “¡HAAAAAA!” – exclama Krilín, que a espaldas del enemigo ha lanzado un Kamehameha que impacta en su espalda, provocando una invaginación en la piel del demonio que carga para devolverlo. – “¡AHORA, CHAOZ!”

- “¡¡DODONPA!!” – no duda su compañero.


El ataque de Chaoz impacta en el mismo lugar que el de Krilín pero al otro lado, en el abdomen ahora abultado del diablo.


Los dos ataques presionan en la piel del demonio, que ahora parece un donut, con las dos técnicas apretando la una contra la otra, en su barriga y en su espalda.


- “¡¡¡HAAAAAA!!!” – aumenta los terrícolas el poder de sus ataques.


La piel que separa las dos técnicas es cada vez más fina hasta que, finalmente, se desgarra, permitiendo que ambos ataques entren en contacto y estallen, haciendo que el diablo explote en mil pedazos.


Cerca, Yamcha sigue peleando con su enemigo. El terrícola parecía tener la ventaja con sus colmillos de lobo, pero ahora el diablo está envuelto en electricidad, pone a Yamcha a la evasiva.


Yamcha recupera distancia y genera una Shokidan.


- “¡HA!” – la lanza al enemigo.


El diablo se aparta y la deja pasar, pero Yamcha la redirige y el demonio la tiene que evitar de nuevo. 


Ahora es Yamcha quien hace que el diablo tenga que evadir sus ataques.


- “Je…” – sonríe el terrícola.

- “¡Muy bien, papá!” – celebra Baicha.


Pero el demonio entrelaza los tentáculos que tiene en sus brazos y genera una pequeña red entre sus manos. Con ella, el diablo caza la Shokidan, y tras dar una vuelta sobre sí mismo, se la remite a Yamcha.


El terrícola se ve obligado a desviarla hacia el cielo, pero el enemigo ha aprovechado la distracción para abalanzarse sobre él y propinarle un puñetazo atronador que lo lanza contra una roca cercana.


- “¡PAPÁ!” – se preocupa su hijo, que corre a socorrerlo.


El demonio sonríe, fanfarrón.


- “Eres débil, humano…” – dice el diablo.


Yamcha se pone en pie, magullado, y sonríe.


- “Parece que desconoces la verdadera fuerza del lobo…” – replica Yamcha.

- “¿Eh?” – dice el demonio, algo confuso.

- “El poder del lobo… reside en la manada.” – sentencia Yamcha.


En ese instante, Krilín, Marron, Ten Shin Han y Chaoz aterrizan a su lado.


Mientras tanto, Videl, Pan y Gohan cargan contra el cangrejo.


Gohan se adelante e intenta propinar un puñetazo al monstruo, que se cubre con ambas pinzas frente al pecho.


- “Je…” – sonríe Gohan.


Videl y Pan flanquean al enemigo, una por cada lado.


- “¡¡HAAAA!!” – disparan a la vez una larga ráfaga de ki.


El monstruo siente la presión de los ataques en sus costados y se revuelve, haciendo que se desvanezcan.


El monstruo apunta a las chicas con sus pinzas abiertas, que empiezan a concentrar ki en su interior, pero inmediatamente Gohan usa el Taiyo-ken y con un fuerte destello lo ciega.


El cangrejo dispara a discreción y aniquila varias decenas de diablos.


Los tres Gran Saiyaman se reúnen frente al enemigo, sobrevolándolo.


- “¡JUNTOS!” – exclama Gohan.


Los tres colocan las manos en sus frentes.


- “¡¡MASENKO!!” – exclaman a la vez.


Los ataques se combinan en un gran Masenko que impacta de lleno contra el ojo del cangrejo, introduciéndose en su interior y haciéndolo estallar.


Mientras tanto, Moro se encuentra cara a cara con Zamas y Champa, a los que no tarda en unírseles Trunks.


- “Vaya, vaya…” – sonríe el brujo. – “Los Dioses y su mascota…”

- “Nuestros errores y los de nuestros antepasados han provocado tu renacer.” – dice Zamas.

- “Es nuestro deber destruirte.” – añade Champa.


Moro abre y cierra los puños con impaciencia.


- “Vuestro poder es ridículo comparado con el mío…” – dice el brujo. – “Vuestra era ha terminado.” – añade. – “El Universo será libre al fin.”

- “¿Con tus demonios destruyéndolo todo?” – pregunta Trunks.

- “Si eso es lo que quieren…” – sonríe Moro. – “¿No es eso libertad?”

- “Eso es anarquía” – replica Zamas.

- “¿Y son mejores las reglas arbitrarias impuestas por un tirano?” – pregunta el brujo.

- “Tsk…” – protesta Trunks.


Champa y Zamas disparan, pero Moro alza un muro de roca que estalla con el impacto; el brujo ha desaparecido.


De repente, el brujo se materializa entre los tres guerreros, que intentan golpear al enemigo, pero éste detiene los golpes de Zamas, Champa y Trunks y los repele creando una onda expansiva de viento.


Trunks ha resistido el empujón, pero ha perdido su arma. 


El mestizo embiste de nuevo e inicia un intercambio de golpes con el brujo. Los movimientos de Trunks son sencillos pero precisos. No desperdicia ni un ápice de energía.


Champa se pone en pie y se fija en el mestizo.


- “Esa forma de moverse…” – se sorprende al reconocerla.


Pese a la habilidad de Trunks, Moro invoca un rayo del suelo y obliga al mestizo a retroceder usando el salto temporal.


- “Tsk…” – protesta el brujo, molesto con su adversario.


Pese a todo lo logrado por nuestros amigos, más enemigos siguen saliendo del portal al Makai.


En tal dimensión, Goten, Trunks y Dabra miran a Vegeta sorprendidos ante sus palabras.


- “¿Sugieres que me enfrente a Moro?” – dice el Rey de los Demonios. – “Eso sería conveniente para vosotros, ¿eh?” – se mofa. 


Vegeta da la espalda al diablo y mira la gran columna de hielo que encierra a Goku.


- “Yo sé lo que debo hacer. “- dice el saiyajín. – “¿Lo sabes tú?”


Dabra aprieta los dientes, frustrado.


Trunks se acerca a su padre.


- “Papá…” – dice el mestizo. – “¿Qué pretendes?”

- “Estoy muy orgulloso de ti, hijo mío.” – sonríe Vegeta, melancólico.


Vegeta separa el brazo derecho de su cuerpo en señal de bienvenida.


- “Dame un abrazo, Trunks.” – dice el saiyajín.


Los ojos de Trunks se humedecen y se funde en un abrazo con su padre.


Al separarse se limpia las lágrimas.


Vegeta mira a Goten.


- “Si no logramos salir de aquí, no olvides que Gohan y tú sois los hijos de Son Goku.” – dice el saiyajín. – “Debéis estar a la altura de lo que eso significa.” 


Son Goten asiente.


Vegeta se dirige de nuevo a Trunks.


- “Dile a tu madre y a Bra que siento mucho no poder estar a su lado más tiempo.” – dice el saiyajín, que esboza una media sonrisa. – “Pero al menos asegúrate de que sepan que en el último momento estuve a la altura.”


Trunks, con los ojos vidriosos, asiente.


- “Ahora salid de aquí.” – sentencia Vegeta.


Goten y Trunks salen volando de la gruta.


Dabra y Vegeta se quedan solos.


- “¿Qué me impide matarte?” – dice el diablo.

- “¿De qué serviría?” – pregunta Vegeta.

- “Tsk…” – protesta Dabra.


Vegeta se sienta en el suelo, apoyado en una roca, junto al hielo.


- “Creo que tienes una decisión que tomar.” – dice el saiyajín, apoyando la cabeza y cerrando los ojos.


En la oscuridad, Goku sigue caminando hacia la fuente de calor naranja.