domingo, 14 de noviembre de 2021

DBSNL // Capítulo 223: Se acabó el juego

DBSNL // Capítulo 223: Se acabó el juego 

“¡Esto es una injusticia!”



En el planeta de Zunoh, el juego continúa. El cabezón se encuentra a solo dos casillas de cantar victoria. No muy lejos se encuentra Kale, a cuatro. Tarble a seis. Spade a doce.


- “¡Un uno!” – exclama Zunoh. – “Vaya…” – lamenta.


El cabezón avanza y se coloca a una sola casilla del final.


- “¡Fantástico!” – gruñe Kale, agarrando el dado que ha volado hasta su mano. – “¡Esta es mi oportunidad!” – exclama, preparándose para lanzar.

- “¡Tú puedes, Kale!” – la anima Tarble.

- “¡Ya es tuyo, chica!” – dice Spade.

- “¡¡VAMOS!!” – lanza el dado la saiyajín.


El dado rueda por el tablero, cada vez con menos fuerza. Parece que va a caer en el cuatro… 


- “¡YA ESTÁ!” – celebra Tarble.


Pero acaba siendo un dos.


- “¡¡NOO!!” – lamenta ella.

- “Je, je…” – se alegra Zunoh.


Sugoro suspira.


- “¡Le toca ahora a Tarble!” – exclama el director de juego.

- “¡Tú aún puedes lograrlo!” – exclama Kale. – “¡Ve a por ese seis!”


El saiyajín lanza el dado. Es un uno.


- “¡Vaya!” – dice Sugoro. – “¡Un uno! ¡Y es una casilla trampa!” – anuncia. – “¡Vuelves a la salida!”

- “¡¿QUÉ?!” – exclama Tarble. – “¿¡ESTO ES UNA BROMA!?”


Tarble es teletransportado al inicio. Está tan lejos que casi no pueden verle.


- “¡Esto es una injusticia!” – grita desde lo lejos, casi inaudible.


El dado llega a las manos de Spade


- “Mi turno…” – dice el chico. – “Pero ya hemos perdido, ¿no?”

- “Aún no…” – dice Kale. – “Si sacas otro seis, volverás a tirar… y así otra vez más…”

- “¿Eh?” – se extraña Spade. – “Tres seises…”

-“Tú puedes…” – lo anima ella, con una gota de sudor en la frente.

- “¡Yo puedo!” – exclama Spade. – “¡YO PUEDO!” – lanza el dado.


Es un seis.


- “¡MUY BIEN!” – celebran todos.

- “¡¿Qué pasa?!” – grita Tarble a lo lejos, incapaz de ver nada.

-“¡Un seis!” – anuncia Sugoro. – “¡Muy interesante!”


Zunoh se cruza de brazos, algo enfurruñado


- “Qué suerte…” – protesta el cabezón.


El dado regresa a Spade.


- “Otro seis…” – se dice a sí mismo. – “Necesitamos dos más… y ganamos…”


Spade se concentra.


- “¡Vamos allá!” – lanza el pirata.


El dado rueda por el tablero. Otro seis.


- “¡DOS SEISES SEGUIDOS!” – anuncia Sugoro. – “¡Qué suerte tiene este participante!”

- “Qué cerca está…” – dice Zunoh al ver llegar a Spade a su casilla.


Spade recupera el dado. 


- “Otro más…” – dice el pirata. – “¡¡VAMOS A GANAR ESTO!!” – grita mientras lanza el dado.


El dado da vueltas por el tablero. El mundo se ralentiza para todos. El dado cada vez gira más despacio… hasta detenerse.


- “¡¡OTRO SEIS!!” – exclama Sugoro.

- “¡¡LO HEMOS LOGRADO!!” – celebra Kale.

- “Creo que me estoy mareando…” – suspira Spade.

- “¡ES UNA PENA!” – continúa Sugoro.


Todos se quedan en silencio.


-“¿Una pena?” – dice Kale.

- “¡TRES SEISES SEGUIDOS SIGNIFICA QUE EL JUGADOR REGRESA A LA CASILLA DE SALIDA!” – dice Sugoro. – “¡ASÍ QUE LE TOCA AL JUGADOR ZUNOH!”


El dado vuela hacia Zunoh, pero Kale lo intercepta.


- “¡Un momento!” – protesta la saiyajín. – “¡No nos habían informado de eso!”

- “¿No sabes perder, envidiosa?” – murmura Zunoh.

- “La ignorancia de la ley no exime de su complimiento.” – replica Sugoro.

- “Voy a ganar” – guiña un ojo Zunoh.


Kale, furiosa, sintiendo como Broly se aleja para siempre, se transforma en Súper Saiyajín y lanza el dado contra el suelo.


- “¡A LA PORRA!” – grita, frustrada.


El dado crea un pequeño cráter sobre la casilla.


- “Grrr…” – gruñe Kale.


De repente, el dado estalla en una pequeña polvareda.


- “Ay… ay…” – parece lamentar el objeto. 

- “¿Eh?” – se extraña Kale.

- “¡OH, NO!” – se preocupa Sugoro.


Un pequeño tanuki espacial de piel verde lima aparece en el centro del cráter.


- “Me duele…” – dice el animal, con lágrimas en los ojos y un enorme chichón en su cabeza.

- “¡Hijo!” – corre Sugoro a ayudarle. – “¡Shusugoro!”

- “¿Qué significa esto?” – se extraña Kale.

- “¡Han hecho trampas!” – exclama Spade.

- “¡¿Qué demonios está pasando?!” – grita Tarble a lo lejos. – “¡¿Hemos ganado o no?!


Sugoro estalla en una nube, como hizo antes su hijo, y revela así su verdadera forma: un tanuki espacial de piel verde oliva


- “Tranquilo, hijo mío…” – acaricia el chichón del pequeño.

- “¡ESTAS LOCA!” – recrimina el pequeño a Kale.

- “¡Y vosotros sois unos tramposos!” – protesta ella.

- “¡Es solo un niño!” – la increpa Sugoro.

- “¡¡SE SUPONÍA QUE ERA UN DADO!!” –  replica Kale, frustrada.


De repente, una gran sombra se cierne sobre los dos tanuki. Es la cabeza de Zunoh.


- “Habéis hecho trampas…” – dice el cabezón. – “Y lo hicisteis en mi nombre…”

- “Señor… ¡Somos gente de circo!” – se justifica Sugoro. – “Usted nos encontró ganándonos la vida… ¡El espectáculo es lo primero!”


Los ojos de Zunoh son aterradores.


- “No puedo permitir vuestra deslealtad…” – dice el cabezón.

- “¡POR FAVOR!” – suplica Sugoro. – “¡NO NOS HAGA DAÑO!”


Kale se interpone entre Zunoh y los tanuki.


- “¡Basta!” – dice ella. – “¡Ya he tenido suficiente!”

- “¿Eh?” – se sorprende Zunoh al verse desafiado.

- “¡Díganos dónde está Broly!” – exige Kale.

- “No habéis ganado…” – dice Zunoh.

- “¡Estaba amañado!” – replica ella.

- “Por ellos…” – dice el cabezón con mirada aterradora.

-“¡O por usted!” – replica Kale.


En la sala desde la que observan Kamakiri y los criados de Zunoh, todos se estremecen ante tal osadía.


- “¿Por mí?” – dice Zunoh.

- “¡Yo creo que usted había amañado el juego!” – dice Kale. – “Pero ahora que le hemos pillado, ¡les echa la culpa a ellos!”

- “Cuida tus palabras, muchacha…” – dice Zunoh.

- “Díganos dónde está Broly.” – insiste Kale. – “¡O le diremos a todo el mundo que es usted un tramposo!”


Una gota de sudor frío recorre la frente de Kamakiri.


- “Nos van a matar a todos…” – piensa el doctor.


Zunoh frunce el ceño.


- “Ríndete.” – dice el cabezón.

- “¿Qué?” – dice Kale, desconcertada.

- “Ríndete y te daré la localización de tu amigo.” – insiste Zunoh.

- “¿Qué me rinda?” – duda la saiyajín.

- “La partida no ha terminado.” – dice Zunoh. – “Rendíos todos.

- “¿Cómo sabemos que cumplirá…?” – pregunta Spade.

- “Mi paciencia tiene un límite…” – dice el cabezón, de nuevo con una mirada que hiela la sangre de cualquiera.

- “Eh… está bien…” – dice Kale, un confusa. – “Nos rendimos…”


Zunoh agacha la cabeza.


- “Je… jeje…” – ríe el cabezón. – “Je, je, je… ¡JAJAJAJAJA!” – estalla en una sonora carcajada. – “¡¡SIGO IMBATIDO!! ¡¡SOY EL DIOS DEL SUGOROKU!!”


Sus criados aplauden desde la distancia. 


Kamakiri suspira aliviado.


Kale y Spade se miran, desconcertados.


Los tanukis, que se estaban abrazando con miedo, ahora aplauden a Zunoh.


Tarble, en la distancia, agita los brazos.


- “¡¿Pero qué demonios pasa?!” – insiste el saiyajín.


Mientras tanto, en un planeta lejano, Turles intenta de nuevo el descenso.


- “Vamos…” – gruñe el saiyajín. – “Una vez más…”


Pero de repente, la nave es transportada de nuevo a un punto remoto del Universo.


En la superficie del planeta, un yadrat de gran tamaño y cabeza redonda y piel verde oliva mira al cielo con su mano extendida. Lo acompaña un joven yadrat con su misma ropa.


- “Es muy insistente…” – suspira el joven.


Frente a ellos, Turles toma tierra.


- “Muy insistente…” – murmura el yadrat.


Turles parece enfadado.


- “¿Qué hacemos, Venerable?” – pregunta el joven.

- “Tranquilo, Shima” – sonríe el Venerable. – “Si su voluntad es tal, dejémosle hablar…”

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