viernes, 25 de diciembre de 2020

ESPECIAL DBSNL /// El que vio // Universos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 / Parte II: Zeno

El que vio // Parte II: Zeno
“La oscuridad te consumirá para el resto de la eternidad.” 



El Dai Kaioshin y el Hakaishin se han reunido con los supervivientes de Konats en la plaza de la ciudad. Los representantes del pueblo rodean a los Dioses para escuchar sus peticiones. 


Un joven ira-aru aparece de la nada al lado del Dios. En sus manos lleva una gran espada.


- “Está todo listo.” – dice el recién llegado.

- “Gracias, Toshisei” – responde el Dai Kaioshin. – “Siento las molestias… No he podido sellar la esencia del monstruo por completo…”


El cuerpo del Dios tiembla. La oscuridad que contiene en su interior, el monstruo Hildegarn, lucha por salir.


El joven ofrece la espada al Dios, pero éste la rechaza.


- “Tendrás que hacerlo tú” – fuerza una sonrisa el Dai Kaioshin.

- “Si esas son sus órdenes…” – agacha la cabeza el ira-aru solemnemente.


Mientras tanto, Kawa sale tambaleándose de la gruta. Sus ojos están abiertos como platos, incrédulo ante lo que acaba de ver; un mortal ha derrotado a los Dioses.


Ramushi siente la energía de su pupilo y se teletransporta a su lado.


- “Kawa…” – dice asustado al ver el estado del gotokoneko. – “¿Y los Kaioshin?” – pregunta.


El aprendiz sigue en silencio.


- “Kawa… ¡Respóndeme!” – insiste Ramushi.


Al salir de la cueva, Kawa siente que sus fuerzas se recuperan lentamente.


- “Asesinados…” – revela el gotokoneko. – “…por un mortal.”

- “¿Qué?” – se sorprende el Dios de la Destrucción.

- “Jamás había visto un poder como ese…” – gruñe Kawa. – “Nos doblegó a su voluntad… No pudimos hacer nada…”

- “¿Y dónde está ese mortal?” – pregunta el Hakaishin.


Mientras tanto, en el planeta de Zeno, el pequeño Dios del Todo se encuentra sentado en su trono cuando siente una presencia que le perturba.


En la sala contigua, el brujo encapuchado ha aparecido de la nada.


- “¿Dónde estoy?” – se pregunta el hechicero. – “¿Es este el mundo real?”


El brujo ve unas puertas gigantescas frente a él y se aproxima a ellas. Tras examinarlas, decide empujarlas para abrirlas.


Las puertas chirrían mientras se abren y revelan la sala del trono, donde el Dios del Todo le espera.


- “¿Qué hace un mortal aquí?” – pregunta el Dios.

- “Tú…” – dice asombrado el brujo. – “Eres… ¿Qué significa esto?”


El Dios no responde.


- “Pero… No puede ser…” – titubea el hechicero. – “Es… un niño…”


Zeno se pone en pie y levita para acercarse al brujo hasta quedarse a unos pocos metros de él.


- “Cuida tus palabras, mortal.” – le amenaza el Dios del Todo. – “¿Quién eres?”

- “Me llamo Moro” – se presenta el hechicero.

- “¿A qué has venido?” – pregunta Zeno.

- “Busco respuestas.” – revela el brujo. – “¿Por qué existo? ¿Cuál es el propósito de nuestro mundo? ¿Por qué nos creaste?”

- “No necesito una razón.” – responde el Dios del Todo.

- “¡¿Cómo?!” – se sorprende Moro.


Zeno da la espalda al brujo, ofendiendéndolo.


- “He logrado llegar hasta aquí…” – gruñe el hechicero. – “¡Estoy cara a cara contigo! ¡En tu plano de existencia! ¡Exijo respuestas!”


El Dios del Todo se da la vuelta y clava una mirada de desprecio en el brujo.


- “Eres solo una serpiente que ha salido del terrario.” – dice Zeno.


Los dientes de Moro rechinan. El brujo aprieta los puños con rabia.


- “¿Cómo te atreves…?” – protesta Moro.

- “Un mortal no merece respuestas.” – dice Zeno. – “Ni yo necesito razones.”


Una extraña oscuridad empieza a rodear a Moro como un torbellino de tinieblas.


- “No he llegado hasta aquí para nada…” – amenaza el brujo.


Zeno observa las sombras que nacen de su adversario.


- “¿Qué poder es este?” – murmura el Dios.

- “Es el rencor de tu creación” – responde Moro.


Zeno frunce el ceño, preocupado por lo que está presenciando.


Mientras tanto, en Konats, el Dai Kaioshin ha imbuido el mandoble con su propia técnica de sellado.


- “En caso de que Hildegarn regrese, esto debería detenerle.” – explica el Dios.


El Dai Kaioshin hinca la rodilla, agotado.


Toshisei entrega la espada a los sabios de Konats.


Ramushi y Kawa han regresado a la plaza. Ahora es el Hakaishin quien imbuye dos pequeños instrumentos musicales con su técnica sonora.


- “Esto os ayudará.” – dice el Dios. – “Os dejo una parte de mi poder en estas ocarinas.”


Toshisei es de nuevo quien recoge los instrumentos y los entrega a los sabios.


La gente de Konats agradece los obsequios con una reverencia. Kawa sigue ensimismado, absorto en sus pensamientos.


El Dai Kaioshin fuerza una sonrisa.


- “Es el momento, Ramushi.” – dice el Dios.

- “¿Estás seguro?” – pregunta el Hakaishin.

- “No hay otra opción.” – responde el Kaioshin.


El Hakaishin se coloca frente al Dios.


- “Has salvado a esta gente.” – sentencia el paquidermo.


El Dai Kaioshin mira de reojo a Toshisei.


- “Dejo en tus manos el futuro de los Kaioshin” – dice el Dios.


Toshisei asiente.


Ramushi apunta al Dios protector con la mano derecha.


- “Hakai” – sentencia el Dios de la Destrucción solemnemente.


En el planeta de Zeno, Moro invoca poderes que el mismísimo Dios del Todo desconoce.


- “Mi poder es la respuesta a su desidia.” – gruñe el brujo.

- “No debería existir un poder como ese…” – piensa Zeno. – “El ki divino es puro.”

- “Toda luz genera sombras.” – sonríe Moro. – “¡Soy la encarnación de esa oscuridad!”


La mirada de Zeno se torna severa.


Moro se abalanza sobre el Dios con su mano derecha en alto.


- “Desaparece” – sentencia Zeno.


El brujo es sacudido por una corriente de aire que le frena.


Los dos adversarios se quedan perplejos ante lo ocurrido.


- “¿Qué?” – se preguntan los dos.


Moro observa sus manos atentamente.


- “Ja… jaja… jajaja… ¡JAJAJAJA!” – estalla en una sonora carcajada.


Una gota de sudor recorre la sien de Zeno.


- “¡No puedes detenerme!” – celebra Moro. 


Zeno alza su mano hacia el cielo y un estallido de luz inunda el lugar.


- “¿Qué haces?” – pregunta Moro, confuso.

- “Dejaré que te pudras en tu odio.” – sentencia Zeno.

- “¿Cómo dices?” – se extraña el brujo.

- “La oscuridad te consumirá para el resto de la eternidad.” – dice el Dios. – “Encerrado en este mundo. Tu propio reino de tinieblas.”


Zeno se eleva lentamente.


- “¡¿Intentas escapar?!” – gruñe el brujo.


De repente, los pies del brujo quedan atrapados en hielo.


- “¡¿QUÉ?!” – se asusta Moro. – “¡¿QUÉ ES ESTO?!”


El hielo se extiende por las piernas de Moro. Zeno sigue elevándose.


- “¡¡MALDITO SEAS!!” – grita el brujo. – “¡COBARDE!”


El Dios del Todo desaparece.


Los días pasan y, en el Planeta Sagrado de los Kaioshin, Toshisei presenta a Ramushi y Kawa a los nuevos Dioses


- “Bienvenidos, Kaioshin.” – saluda el Hakaishin.

- “Son débiles.” – gruñe Kawa.

- “¿Qué has dicho?” – protesta Ramushi.


De repente, un nuevo personaje aparece en el cielo del planeta y desciende hasta el suelo.


- “¿Quién es?” – se preguntan los Kaioshin.


El joven personaje de piel celeste, ojos grises y cabello blanco sonríe.


- “Vengo en nombre del señor Zeno.” – revela el ángel. – “Soy el Daishinkan.”

- “¿Sumo Sacerdote?” – frunce el ceño Ramushi.


Kawa aprieta sus puños con rabia.


- “Es una trampa…” – gruñe el aprendiz de Hakaishin. – “¡¡Seguro que es un truco del brujo!!” – exclama.


El gotokoneko se abalanza sobre el Daishinkan.


- “¡¡DETENTE, KAWA!!” – exclama Ramushi.


Un golpe de vara en la frente del felino lo remite de nuevo al suelo.


- “Veo que los ánimos están caldeados…” – sonríe el ángel.


Zeno aparece junto a su consejero.


- “El Daishinkan habla en mi nombre.” – revela Zeno. 


Todos los presentes se quedan asombrados al ver al Dios del Todo.


- “¡Señor Zeno!” – exclaman al unísono antes de arrodillarse.

- “Los eventos recientes han revelado que la creación necesita una mejor supervisión.” – explica el Dios. – “El ángel os ayudará en vuestro cometido.”

- “¿Y el brujo?” – pregunta un magullado Kawa.

- “El señor Zeno se ha encargado del mortal” – responde el Daishinkan.


Los Dioses aceptan las ordenes de Zeno sin rechistar.


En la cárcel de Moro, el brujo se encuentra encerrado en un pilar de hielo. Las sombras se filtran a través de finas grietas y se expanden por la superficie del planeta, corrompiendo todo lo que encuentran a su paso.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

DBSNL // Capítulo 177: Cenizas

DBSNL // Capítulo 177: Cenizas

“Os enfrentáis a un mal muy antiguo y poderoso”



En la Tierra, Gohan ha colocado los cuerpos de Videl y Satán en su cama y los ha cubierto con una sábana. El viejo Bee llora con Gohan.


- “Lo sé, amigo…” – le dice el mestizo mientras le acaricia la cabeza. – “Lo sé…”


En la Corporación Cápsula, Pino ha sido llevado al taller y Brief se prepara para repararlo. Los demás esperan en el salón. Cell está en el balcón, mirando al horizonte.


- “Pobre Gohan…” – se preocupa Mai.

- “Todos hemos sufrido un duro golpe…” – suspira Ten.

- “Ojalá Son Goku estuviera aquí…” – murmura Krilín.


Mientras tanto, en Ryusei, Maraikoh ha llevado en brazos a Ub hasta su aldea, hecha de grandes casas de barro. Los habitantes del pueblo se arrodillan al ver pasar a un Kaioshin. Pan y Bra siguen al dragón avergonzadas por la situación.


- “¿Quiénes son estos tipos?” – susurra Pan.

- “No lo sé…” – responde Bra. – “Pero adoran al viejo…”

- “¿Debería decirles que ya no soy un Kaioshin?” – susurra Madas.

- “¡Ni se le ocurra!” – replican las chicas.


Gohan ahora ha visitado el Monte Paoz y ha dado reposo a Gyuma y Chichi. Bee espera acurrucado en la entrada.


En la Corporación Cápsula, Brief trabaja. Baicha sigue descansando. Cell sigue en el balcón. El resto de nuestros amigos se encuentra en el salón adyacente, recapacitando sobre lo mucho que han perdido hoy. 


Krilín está sentado en el sofá, cabizbajo. Mai está sentada en un sillón, tomando una taza de té. Ten Shin Han está de pie, apoyado en la pared.


- “¿Qué vamos a hacer?” – se pregunta el Ten.


Son Gohan entra en el salón, acompañado por el anciano perro.


- “Lo siento…” – se disculpa el mestizo por su repentina marcha. – “Tenía cosas que hacer.”

- “No te preocupes, Gohan.” – responde Krilín.


El perro camina hasta un rincón de la habitación y se pone cómodo.


- “¿Ese es Bee?” – pregunta Krilín, que no veía al perro desde hace años.

- “Sí…” – dice Gohan. – “No quería dejarle solo.”


El mestizo agacha la cabeza y clava su mirada en el suelo.


- “Krilín…” – dice el mestizo. – “Aún pude sentir la energía de Majin Bu en ellos… Por favor… Cuéntame lo qué ha pasado.”


En el planeta Popol, Kale y Tarble se han sentado apoyados en su nave averiada, abatidos ante la pérdida de su amigo.


- “¡Broly nos necesita!” – protesta Kale, impotente. – “¿Cómo saldremos de este planeta?”

- “Lo primero es sobrevivir… Las comunicaciones no funcionan…” – dice Tarble. – “Y yo me muero de hambre…” – dice mientras su barriga ruge.

- “No hemos visto a nadie…” – dice la saiyajín. – “¿Qué se puede comer en este planeta?”


Krilín le ha contado todo lo sucedido a Gohan. El mestizo está cabizbajo, intentando comprenderlo.


- “¿Y no hay rastro de papá? – pregunta Gohan. – “¿Ni de Vegeta?”

- “Nada.” – responde Mai.

- “Y Piccolo…” – gruñe el mestizo, apretando sus puños. – “Maldita sea…”

- “Lo siento, Gohan.” – dice Krilín.

- “Y sin Dende…” – suspira Ten. – “No hay Dragon Balls.”


En el balcón, Cell escucha la conversación en silencio.


Mientras tanto, Baba parece recuperar el conocimiento.


- “¡Baba!” – se alegra Krilín. 

- “Estoy bien…” – responde ella, un poco adormilada. – “Son Gohan… Me alegro de verte.” – dice al ver al mestizo.

- “Hola, Baba” – fuerza una sonrisa el hijo de Goku.

- “Siento mucho todo lo que ha pasado…” – dice la bruja. – “Ese hombre… Pude verlo…”

- “¿Ver a quién?” – pregunta Gohan.

- “La fuente de la oscuridad…” – dice Baba. 


Gohan frunce el ceño.


- “¿Puede encontrarlo?” – pregunta el mestizo.

- “Gohan…” – interviene Krilín. – “¿No estarás pensando en…?”

- “Voy a hacérselo pagar.” – dice Gohan. – “Vengaré a Videl y a Pan… A todos.”

- “No te apresures…” – sugiere Ten. – “A todos nos duele lo que ha pasado… Es mejor esperar y…”

- “¿Puede encontrar a ese tipo, Baba?” – insiste Gohan, ignorando a sus amigos.


El ímpetu del mestizo dibuja una sonrisa en el rostro de Cell.


- “Me gusta verte así, Son Gohan…” – interviene el insecto. – “Motivado…”

- “No estoy de humor, Cell.” – responde el mestizo.


Baba finalmente responde.


- “Necesitaré otra bola de cristal.” – dice la bruja.

- “¿Y dónde podemos encontrar una?” – pregunta Gohan.

- “En mi palacio…” – responde Baba. – “Tengo una de repuesto.”

- “Podemos usarla para encontrar a Goku y Vegeta” – dice Krilín. – “Buscar a ese tipo no es lo más sensato, Gohan.”

- “Voy a por ella” – dice el mestizo, caminando hacia la puerta.


Krilín se interpone en su camino.


- “¿Qué haces?” – le dice Gohan.

- “Yo iré a buscar la bola.” – dice el terrícola. – “Conozco el Palacio de Baba.”


El terrícola intenta reconfortar a su amigo agarrándole el brazo.


- “Estás enfadado.” – dice Krilín. – “Es normal… Pero sabes que no es el momento. Necesitas calmarte y pensar con claridad. Encontraremos una solución.”


Gohan aprieta los puños y sus ojos se llenan de lágrimas.


- “Ya las echo de menos, Krilín…” – dice el mestizo.

- “Lo sé, chico.” – dice su amigo. – “Yo también…”


Uranai Baba se pone en pie.


- “Necesitarás mi ayuda” – dice la bruja. – “Mi magia es necesaria para acceder a ciertas zonas del palacio.”

- “Está bien.” – asiente Krilín.

- “Os esperaremos aquí.” – dice Mai.

- “Mucha suerte.” – añade Ten.


Cell se da la vuelta y regresa al balcón.


- “Yo tengo cosas que hacer” – dice el insecto. – “Ya nos veremos.”

- “¿A dónde vas?” – pregunta Gohan.


Cell sonríe burlonamente.


- “No es asunto tuyo.” – responde el insecto.


La creación de Gero abre sus alas y se eleva antes de salir volando y desaparecer en el cielo.


Mientras tanto, en el taller, Brief repara al Número 16.


- “Siento mucho todo lo que ha pasado, Doctor” – dice Pino. – “Bulma y usted me recibieron como si fuera de la familia.”

- “Ha sido un día largo…” – suspira Brief.  – “Pero hablando de familia… Creo que tenemos que hablar.”

- “¿Qué ocurre?” – pregunta el robot.

- “¿Te suena de algo el nombre “Coronel Green”? – pregunta Brief, mientras trastea dentro del robot.

- “Aparece en mis archivos.” – responde Pino. – “Miembro de la Red Ribbon. Muerto en combate.”

- “¿Nada más?” – insiste el Doctor.

- “No.” – responde el androide.

- “¿Y la Doctora Oli?” – pregunta Brief.

- “No aparece en mi memoria.” – responde Pino. – “¿Debería?”

- “Creo que sí…” – suspira Brief. – “Verás…”


De repente, el teléfono de Brief empieza a sonar.


- “Qué momento tan inoportuno…” – protesta el doctor. – “Qué se esperen…”


Pino, sorprendido, mira al Doctor.


- “Pero…” – dice el robot.

- “Será algún vendedor…” – protesta mientras agarra una nueva herramienta.

- “Doctor Brief…” – insiste Pino, intentando hacer entrar en razón al viejo.


Brief al fin se da cuenta de lo que ocurre.


- “¡ALGUIEN ME LLAMA!” – se sobresalta, y enseguida corre hacia el teléfono, tropezándose con todo lo que encuentra a su paso.


Muy lejos de allí, en Konats, Hit, Trunks y Meerus se encuentran cara a cara en la puerta del templo Yahirodono.


- “Os enfrentáis a un mal muy antiguo y poderoso” – dice Meerus. – “Supongo que buscáis a Shiras… pero él es el menor de vuestros problemas.”

- “¿Cómo lo sabes?” – pregunta Trunks.

- “He trabajado con ellos” – dice el expatrullero.

- “¡Lo sabía!” – exclama el mestizo, que desenvaina su espada y se transforma en Súper Saiyajín.


Meerus sonríe.


- “No me creas tan estúpido…” – dice el mercenario. – “Tú y el legendario Hit podéis derrotarme en un santiamén. No busco pelear.”

- “Me conoces…” – dice Hit.

- “Y me decepciona que no me conozcas tú a mí…” – suspira Meerus.

- “¡Basta de juegos!” – se impacienta Trunks.

- “Voy a contaros todo lo que sé” – dice el mercenario. – “Debemos detener a ese tipo.”

- “¿Por qué?” – pregunta Hit. – “¿No trabajabas para él?”

- “Trabajo para el mejor postor” – dice Meerus. – “Y ha dejado de ser él. No acepto muerte y tinieblas como pago por mi trabajo.”

- “¿Y quién te paga ahora?” – pregunta Trunks.

- “Eso es confidencial.” – sonríe Meerus. – “Pero por ahora podéis considerar a mi benefactor como un aliado.”


Trunks sigue desconfiando del expatrullero.


- “Seguidme” – dice Meerus, entrando en el templo. – “Os enseñaré algo.”

domingo, 20 de diciembre de 2020

DBZ - SAGA BU REWRITE / Capítulo 12: Mafuba

DBZ - Saga Bu Rewrite / Capítulo 12: Mafuba



Gohan y los androides embisten al monstruo.


El mestizo se adelanta a sus aliados y propina un puñetazo en la oronda panza de su adversario. Su puño se hunde en la barriga de Bu.


Los androides rodean al monstruo e intentan embestirle por la espalda, pero un nuevo rostro se materializa en la nuca de Majin Bu y sonríe a sus adversarios.


De repente, los brazos de Bu se dividen en cuatro y empieza a intercambiar golpes con Gohan y con los androides simultáneamente.


- “Esto es surrealista…” – piensa Gohan. – “¡¿De qué demonios está hecho este tipo?!”


Shin observa el combate muy preocupado.


- “Una técnica de sellado creada por un mortal…” – piensa el Dios, que ha leído la mente del mestizo. – “¿Será suficiente para encerrar a alguien como Majin Bu? Y si funciona… ¿a qué precio?”


Ten Shin Han y Chaoz, con el termo en la mano, no pierde detalle del combate. 


Gohan y los androides retroceden y disparan simultáneamente a Bu, que se ve atrapado entre los tres ataques de energía y encaja el golpe.


La polvareda se disipa lentamente. Bu ha recuperado su aspecto original, encarando al mestizo.


Majin Bu se coloca de perfil y apunta a Gohan con su manopla, en una pose que imita la técnica que usó Vegeta contra él, y dispara un veloz proyectil que sorprende a Gohan.


- “¡¿EH?!” – tarda en reaccionar el mestizo. – “¡¡MASENKO!!” – intenta contrarrestar el ataque.


Una gigantesca explosión tiene lugar.


Los presentes se preocupan por el muchacho.


- “¡GOHAN!” – exclama Shin.


La humareda se desvanece y revela al mestizo, que ha perdido la parte superior de su mono negro de Gran Saiyaman y solo le queda la parte inferior y las botas. Las palmas de sus manos y sus antebrazos están chamuscados.


- “Maldición…” – gruñe el mestizo. – “No esperaba esto...” 


Bu sonríe al ver el estado deplorable de su enemigo.


- “Je, je…” – presume el monstruo. – “Soy fuerte, ¿verdad? Te he dejado hecho una piltrafa.”


Gohan aprieta sus puños, nervioso ante el poder de su enemigo, que parece estar tomándose el combate como un juego de niños.


La mirada de Bu se torna sería de forma repentina; ojos de asesino.


- “Ahora te mataré.” – sentencia el monstruo.


Antes de que Gohan pueda reaccionar, Bu se ha lanzado como un proyectil contra el mestizo y le propina un puñetazo en el rostro que le lanza a cientos de metros de distancia.


Gohan se desliza sobre el suelo, creando un gran surco hasta detenerse.


Malherido, intenta incorporarse, pero al alzar su vista se topa con Bu cargando de nuevo contra él. El terror se apodera de su rostro.


En el último instante, los androides caen sobre Bu propinándole una doble patada en la cabeza, enterrando su cráneo en el suelo.


El Número 17 y la Número 18 agarran a Gohan y lo alejan del monstruo.


Shin y Satán corren a socorrer al mestizo.


- “¡Muchacho!” – exclama Satán.

- “¡Gohan!” – se preocupa Shin.


El mestizo, con el rostro ensangrentado y su visión borrosa, clava su mirada en Majin Bu.


- “Tiene que haber otra forma…” – sufre Ten.

- “Seguiremos con el plan…” – responde Gohan, que lucha para ponerse en pie.

- “Pero…” – duda Chaoz.

- “Puedo hacerlo.” – insiste el mestizo.


Ten Shin Han mira a su pequeño compañero.


- “Prepárate, Chaoz” – dice Ten.


Chaoz asiente.


Shin se sorprende ante la persistencia del chico y de los terrícolas.


Gohan se envuelve de nuevo en el aura de Súper Saiyajín 2.


Majin Bu logra sacar su cabeza del suelo y la sacude para quitarse los restos de tierra adheridos.


Los androides se colocan al lado del chico, pero el mestizo esta vez los detiene.


- “Pelearé solo.” – dice Gohan.

- “¡¿Solo?!” – se sorprende la Número 18.

- “Ese monstruo te matará.” – insiste el Número 17.

- “No…” – dice el mestizo. – “Aún no he usado todo mi poder…”

- “¿Qué?” – se sorprenden todos.


Gohan da un paso al frente, alejándose de sus amigos.


- “Si me enfadara…” – piensa Gohan. – “Si lograra enfadarme como esa vez contra Cell…”


Shin lee el pensamiento de Gohan.


- “¿De verdad aún no ha mostrado todo su potencial?” – se pregunta el Kaioshin.


El mestizo escupe un salivajo ensangrentado al suelo.


- “Dejaste la Tierra en mis manos, papá.” – piensa Gohan. – “No te fallaré.”


Majin Bu emite humo por sus orificios, listo para un nuevo asalto.


- “Os estáis burlando de mí…” – gruñe el monstruo.


Gohan embiste a Bu de frente, sorprendiendo al monstruo, que no esperaba un ataque directo.


El mestizo golpea a Bu en su rostro, hundiendo su puño en él, y luego dispara un ataque de ki con la misma mano que hace estallar la cabeza del monstruo.


Bu, decapitado, retrocede torpemente mientras Gohan da una voltereta hacia atrás para tomar distancia.


- “¡HAAAAAAA!” – dispara Gohan una ráfaga infinita con sus manos juntas. – “¡HA! ¡HA! ¡HA!” – continúa.


Las continuas explosiones llenan el terreno de combate de una gigantesca nube de polvo.


Lejos de allí, Videl recupera el conocimiento tirada en el suelo del bosque gracias al un incesante pitido intermitente.


La muchacha se incorpora, un poco aturdida, y se da cuenta de que el radar es la fuente del sonido.


Videl agarra el aparato y observa la pantalla. Seis esferas están en su poder, pero una última señal está en movimiento, no muy lejos de allí.


En la desértica zona de combate, Gohan sigue insistiendo en sus ataques.


- “¡Está manteniendo a Bu a raya!” – celebra Chaoz.

- “No…” – responde Shin con ánimo fúnebre. – “Ataques como esos no servirán contra Bu… Solo está malgastando energía…”


Gohan, cansado, cesa su ofensiva.


La polvareda se disipa y revela una masa rosada amorfa que se contonea.


- “Sigue vivo…” – Gohan aprieta los dientes frustrado.


El mestizo se prepara para lanzar un Kamehameha.


- “¡NO HE TERMINADO!” – exclama Gohan. – “Ka… Me… Ha… Me… ¡¡HAAAAAAAAA!!”


Bu, inmerso en la nube de polvo, puede ver como una luz azulada se abre paso rápidamente entre las partículas tierra. El monstruo intenta apartarse en el último instante.


El Kamehameha del mestizo engulle al monstruo y continúa hacia el horizonte hasta elevarse para abandonar el planeta.


Gohan, agotado, intenta recuperar el aliento mientras la polvareda se disipa. Su respiración es pesada.


Los presentes observan la escena asombrados, con miedo a celebrar la victoria. 


- “¿Lo ha conseguido?” – se pregunta la Número 18.


La nube de escombros empieza a disiparse, llevada por el viento, y revela una silueta deforme en forma de “C”. Majin Bu ha sufrido un severo castigo. Sus piernas, costado y brazo derechos, y cabeza han sobrevivido.


El horror embarga a Shin.


- “Sigue vivo…” – murmura el Dios. – “¡Sabía que no funcionaría!” – lamenta.


Pero Ten Shin Han y Chaoz parecen calmados. El guerrero de tres ojos hace una señal a su compañero.


Gohan esboza una media sonrisa que sorprende al Kaioshin.


El mestizo coloca los puños en sus caderas. Chaoz coloca el termo de café en el suelo.


Gohan aprieta los dientes.


- “¡Voy a encerrarte para siempre!” – exclama el mestizo.


La amenaza de Gohan aterroriza a Majin Bu, que nada teme más que un nuevo encierro.


- “¡¡MAFUBAAAAA!!” – grita el mestizo, extendiendo sus manos hacia el enemigo.


Un torbellino verde nace de Gohan y atrapa al malherido Majin Bu en una espiral de caos.


Bu, asustado, lucha por liberarse.


Una gota de sudor recorre la frente de Gohan. Está poniendo toda la energía que le queda en ese ataque.


El mestizo dirige el torbellino hacia el termo de café, pero un movimiento de Bu hace que el ataque se desvíe.


- “¡CUIDADO!” – exclama Shin.


Pero Chaoz usa su poder telekinético para mover el termo hacia el lugar adecuado para que Gohan acierte.


Majin Bu entra en el recipiente. Ten Shin Han se abalanza sobre él para cerrarlo y sellarlo.


Shin y los androides están asombrados.


- “Lo han logrado…” – murmura el Dios. – “Han encerrado a Majin Bu…”


Una sonrisa ilumina el rostro del Kaioshin.


- “¡FANTÁSTICO!” – salta de júbilo, celebrando la victoria.


Gohan sonríe, pero al instante se desmaya. Lapis lo sujeta, evitando que caiga al suelo.


- “Lo has conseguido, muchacho…” – dice el androide.

- “¡CHICO!” – se asusta Satán, que corre hacia él.


Ten Shin Han, con el termo en la mano, se acerca a Gohan.


- “Ha reducido la energía de Bu al máximo para poder sobrevivir a su encierro…” – esboza una media sonrisa. – “Brillante. Digno del hijo de Goku y el pupilo de Piccolo.”

- “¿Estará bien?” – pregunta el Campeón.

- “Sobrevivirá” – responde Ten.


En la Atalaya de Kamisama, Dende y los demás observan lo ocurrido.


- “Ha ganado…” – sonríe Kamisama.

- “¿Qué?” – se sorprende Krilín.

- “¡GOHAN HA GANADO!” – celebra Dende, agarrando las manos de Krilín para bailotear en círculo. – “¡HA ENCERRADO A BU!”


Chichi llora emocionada.


- “Mi Gohan…” – murmura orgullosa.


Dende detiene su baile y mira de nuevo hacia la Tierra.


- “Su energía ha disminuido mucho…” – dice el Dios. – “Iré a curarle y…”


Pero su rostro cambia de repente, embargado por el miedo.


- “¿Qué ocurre, Dende?” – pregunta Yamcha.

- “No… no es posible…” – titubea Kamisama.


Un sinuoso vapor rosado emana de las rendijas del recipiente en el que ha sido encerrado el monstruo.


- “Esta presencia…” – sufre Shin, aterrado.


El tapón del termo empieza a moverse lentamente hacia arriba, pero Ten Shin Han se apresura en apretarlo de nuevo.


- “¡Va a liberarse!” – exclama el guerrero.


Los androides, Chaoz, Satán y Shin se quedan petrificados.


- “¡MARCHAOS!” – grita Ten, que está haciendo un tetánico esfuerzo para mantener el recipiente cerrado.


Shin agarra a Gohan.


- “Conozco un lugar al que puedo llevármelo…” – dice el Dios. – “Es seguro. Cuidaré de él.”

- “A nosotros Bu no puede detectarnos.” – dicen los androides. – “Nos reuniremos con los demás en la Atalaya.”

- “Pero Ten...” – sufre Chaoz.

- “¡LARGO!” – insiste Ten.


Shin desaparece con Gohan. 


- “¡¿A dónde han ido?!” – exclama Satán, al ver que Shin y su yerno se han desvanecido.


La Número 18 agarra a Satán por el cuello de su gi.


- “Tú vienes con nosotros.” – dice la androide.

- “¡¿Qué?!” – se sorprende Satán. – “¡¿Yo?! ¡¿A dónde…?!”


De repente, el recipiente estalla, abatiendo a todos los presentes.


Ten Shin Han, Chaoz, Satán y los androides caen al suelo.


El humo que ha salido del recipiente se concentra y conforma de nuevo a Majin Bu, que luce el símbolo de la victoria.


- “¡BUUUUUUU!” – celebra el monstruo.


En la Atalaya de Kamisama, Dende y los demás pueden sentir el regreso del mal.


- “No…” – sufre Krilín. 


El horror de lo sucedido se refleja en los rostros de nuestros amigos en la Atalaya, que pueden sentir lo que ocurre en la Tierra.


Mientras tanto, Videl camina por el bosque siguiendo el rastro de la Dragon Ball, que está en movimiento.


- “Tiene que ser por aquí…” – piensa ella, que pese a estar agotada continúa avanzando. – “Se mueve en esa dirección…”


De repente, Mr. Satán despierta en un lugar desconocido; una pequeña casa de arcilla.


- “¿Dónde estoy…?” – se pregunta, confuso y aturdido. – “¿Qué ha pasado?”


Satán se levanta y echa un vistazo a su alrededor.


- “Este lugar…” – murmura asustado. – “Es…”

- “¡Buenos días!” – saluda Majin Bu.

- “¡AAAAAAHHHH!” – grita Satán.


El Campeón se deja caer de rodillas.


- “¡NO ME MATE!” – exclama Satán. – “¡POR FAVOR, NO ME MATE!”


Bu sonríe.


- “No te mataré.” – le tranquiliza el monstruo.

- “¿Ah, no?” – dice un confuso Satán.

- “Eres gracioso.” – responde Bu. – “Me caes bien.”

- “Le caigo bien…” – repite incrédulo el Campeón.

- “Vas a ser mi sirviente.” – sentencia el monstruo.


Mientras tanto, muy lejos de allí, en un paradisíaco planeta alejado del mundo mortal, Son Gohan recupera sus energías y despierta.


- “¡AH!” – se incorpora alterado.

- “Tranquilo, Son Gohan.” – le tranquiliza Shin, que se encuentra a su lado. – “Estás a salvo.”

- “¿Dónde estoy?” – se pregunta Gohan, mirando a su alrededor. – “¿Qué lugar es este?”

- “Estás en el Planeta Sagrado” – dice el Dios. – “Hogar de los Kaioshin.”


Gohan se da cuenta de que ahora va vestido con ropajes similares a las que llevaba Kibito.


- “El mundo de los Kaioshin…” – repite Gohan.


De repente, Gohan siente el ki del enemigo y recuerda todo lo que ha sucedido, poniéndose en pie de un salto.


- “¡Tengo que regresar a la Tierra!” – exclama el mestizo. – “¡Mis amigos están en peligro!”

- “Relájate, Son Gohan.” – dice Shin. – “No puedes regresar ahora. Necesitas entrenar si quieres derrotar a Majin Bu.”


Gohan aprieta los puños con impotencia.


- “Lo siento, Kaioshin…” – lamenta el mestizo. – “He fallado... y es mi responsabilidad solucionarlo... Pero dudo que sea capaz de alcanzar un poder capaz de derrotar a ese monstruo… Jamás había visto nada igual… y sus habilidades…”


Shin sonríe y mira por encima del hombro de Gohan a otra persona situada a su espalda.


- “No bajes los brazos, hijo.” – dice una voz que hiela la sangre del mestizo. – “No es propio de ti.”


Gohan, con cara de sorpresa, se da la vuelta rápidamente. Sus ojos se llenan de lágrimas al ver a su padre.


- “¡PAPÁ!” – exclama, abalanzándose sobre Goku.


Los dos se abrazan. Gohan llora desconsoladamente. Durante un instante vuelve a ser un niño.


- “¡Te he echado tanto de menos!” – dice el mestizo.

- “Estoy orgulloso de ti, hijo.” – le reconforta Goku. – “Has luchado bien.”


Shin asiste conmovido al reencuentro.


- “Debía haberte hecho caso cuando me hablaste del chico, Son Goku…” – suspira Shin, agachando la cabeza. – “Espero que perdones mi arrogancia.”

- “Ahora ya está aquí” – sonríe Goku. – “Pongámonos manos a la obra.”

- “¿Vas a entrenarme?” – pregunta Gohan.

- “No exactamente...” – responde su padre. 

- “Puede que haya otra forma de derrotar a Majin Bu…” – dice Shin. – “Una antigua leyenda…”


En la Atalaya de Kamisama, Dende y los demás se encuentran en el interior del palacio, abatidos ante lo sucedido.


- “Se acabó…” – gruñe Yamcha, que golpea la pared de la habitación. – “¡Maldita sea!”

- “Sin Vegeta y sin Gohan… ¿Qué podemos hacer?” – lamenta Krilín.

- “Y sin las Dragon Balls...” – suspira Dende.


En la habitación de al lado, Chichi llora consolada por Gyuma.


En la sala del Espíritu y el tiempo, Piccolo y Trunks entrenan ajenos a todo lo ocurrido.


Trunks cae de rodillas. El sudor recorre su mejilla y gotea en el suelo.


- “Te dije que no sería fácil…” – dice el namekiano. – “Si quieres dominar esta técnica, vas a sufrir más de lo que jamás has imaginado…”


El chico se pone en pie con determinación pese al temblor incesante de piernas.


- “Bien…” – sonríe Piccolo. – “Prepárate.”


En la casa de Majin Bu, el monstruo se da un baño mientras Satán le frota la espalda con una esponja.


- “Debe de estar muy cansado, señor Bu…” – finge Satán. – “¡Ha trabajado mucho!”


Bu se relaja en la bañera.


- “No te acostumbres, gordinfón…” – piensa Satán. – “Te prometo que me las pagarás…”