DBSNL // Capítulo 136: Preparativos
“Prométeme que no correrás riesgos.”
La noche cae en la Tierra.
En Villa Jingle, Yamcha, Suno, Baicha, Puar y Hatchan disfrutan de un chocolate caliente cerca del fuego, mientras se divierten con un juego de mesa.
Cerca de allí, en su casa, Ten Shin Han, Lunch y Chaoz ya duermen, como es habitual a estas horas, ya que los dos guerreros están acostumbrados a una rigurosa disciplina.
En una cabaña perdida en el bosque, Lapis ha ido a buscar leña de su almacén para reavivar el fuego de la chimenea, donde Mai le espera tumbada en el sofá, leyendo un libro.
En la Mansión Satán, Gohan y Videl preparan la maleta del mestizo. Pan, agotada tras un largo día, ya duerme.
- “¿Estás seguro de que debes marcharte?” – pregunta Videl.
- “Si no les ayudamos ahora, tendremos que hacerlo cuando el conflicto llegue a la Tierra.” – responde Gohan. – “Es mejor luchar lejos de aquí.”
Videl se acerca a su marido y le abraza por la espalda.
- “Prométeme que no correrás riesgos.” – dice Videl. – “Prométeme que volverás sano y salvo.”
- “Lo prometo” – sonríe Gohan.
Cerca de allí, Satán también descansa; y en la habitación contigua, que antes pertenecía a Mr. Bu, duerme el joven Ub con Bee acurrucado a los pies de la cama.
En el Monte Paoz, tras una abundante cena, todos duermen. La nave de Katopesla se encuentra estacionada en el exterior. El justiciero ha sido invitado a quedarse a dormir en la vieja cama de Gohan. El toreristo, vestido con un pijama con estampado de dinosauros, ronca de forma potente, obligando a Goten a taparse los oídos con la almohada.
En la Corporación Cápsula, Bra ya duerme, pero Bulma y Trunks trabajan en un nuevo proyecto en el laboratorio.
Trunks trabaja con esmero, muy concentrado.
- “Ya he programado la interfaz” – dice mientras realiza un estiramiento, sentado en su silla. – “¿Cómo lo llevas, mamá?” – pregunta.
Al no escuchar respuesta, el chico se da la vuelta y se da cuenta de que Bulma se ha quedado dormida sobre la mesa de trabajo.
El chico se acerca a su madre y la arropa colocándole su bata sobre los hombros.
- “Ha sido un día largo…” – suspira Trunks. – “Ya me encargo yo del resto.” – añade, dándole un tierno beso en la cabeza.
En la casa de invitados de la Corporación, Marron, Krilín y Lázuli, ya recuperada, disfrutan de una velada tranquila viendo la televisión. Su casa fue destruida durante el combate contra Maji-Kayo.
Mientras tanto, Brief, con su gato negro subido en el hombro, realiza un scanner al Número 16. El androide se encuentra tumbado en la mesa de trabajo, conectado a varios ordenadores.
- “Parece que todo funciona correctamente, Número 16.” – dice el padre de Bulma.
- “Estupendo.” – responde el robot. – “Gracias, Doctor.”
- “No se merecen” – sonríe el anciano. – “Pero no te olvides de tomar la Robovitamina A o te quedarás sin energía.”
El androide asiente sonriente.
- “Es extraño volver a estar con vosotros.” – dice el Número 16. – “Conozco los hechos ocurridos en mi ausencia, están en mi nueva programación, pero no tengo memoria directa de ellos. Ni siquiera de los Cell Games.”
- “Realizamos tu copia cuando te reparamos justo antes del combate” – dice Brief. – “Es normal que no recuerdes nada después de eso.”
El androide se incorpora en la mesa y se queda sentado.
- “Por cierto, Número 16…” – dice Brief. – “Me resulta incómodo llamarte por tu número de serie… ¿No tienes un nombre normal, como Lapis y Lázuli?”
- “Yo no tengo base humana.” – responde el robot. – “No tengo un nombre, ni un pasado.”
- “Es una pena…” – responde Brief. – “Pero podríamos ponerte uno… ¿Qué te parece Tanga?”
- “Recuerdo…” – murmura el 16. – “Cuando el Doctor Gero trabajaba en mí, en su viejo laboratorio… Le oí llamarme Pino.”
- “¿Pino?” – repite Brief. – “Bueno, es mejor que un número…” – sonríe. – “No es tan bonito como Tanga, pero está bien.”
De repente, una lágrima recorre la mejilla del androide. El Número 16 se da cuenta y, sorprendido, la atrapa con su dedo índice para después observa detenidamente.
- “Qué extraño…” – murmura el robot.
- “¿Qué ocurre?” – pregunta Brief.
- “Nada” – responde el androide.
Brief se da cuenta de lo ocurrido y se acerca para examinar el ojo del androide, lo que el gato aprovecha para saltar sobre el hombro de Pino.
- “Parece que todo está bien…” – murmura el Doctor.
- “Me alegro” – dice el robot.
- “Por cierto…” – añade Brief. – “Gero te consideraba defectuoso por tu naturaleza pacífica y por no obedecer sus órdenes, ¿no es así?”
- “Sí” – responde el androide. – “Supongo que sí.”
- “Es extraño…” – cavila Brief.
- “¿Por qué, doctor?” – pregunta el 16.
- “He visto tu programación y parece que no hay errores…” – dice Brief. – “Él te programó así; con libertad para decidir no seguir su programación.”
Pino esboza una media sonrisa.
- “Sí que es extraño…” – dice el androide.
- “Puede que el viejo Gero guardara en ti la poca humanidad que le quedaba…” – suspira Brief.
En el jardín de la Corporación Cápsula, la nave de los patrulleros se encuentra estacionada. Auta Motto duerme plácidamente en su interior, mientras Sheela escribe un informe sobre lo sucedido. En una pequeña urna esférica, en prisionero ha sido encerrado y ahí descansa.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo y Dende han recibido una visita de Zamas y Kibito, que les han informado sobre lo ocurrido con Whis.
- “Es terrible…” – murmura Kamisama.
- “Aún no sabemos qué pretenden Shiras y Garlick.” – dice el Kibito. – “Pero ya han empezado a sembrar el caos.”
- “La verdad es que, sin el consejo de Whis, Champa y yo somos un mar de dudas.” – admite Zamas.
- “Según dices, Trunks pretende encargarse de Shiras…” – dice Piccolo. – “Confiemos en que pueda lograrlo.”
- “Seguir los movimientos de Garlick y los suyos es cada vez más complicado.” – explica Kibito. – “La oscuridad del Makai ciega nuestros ojos de Kaioshin.”
Piccolo alza su mirada al cielo, preocupado.
- “Tengo una extraña sensación de peligro desde hace semanas.” – dice el namekiano. – “No sé qué es, pero algo terrible se avecina.”
Muy lejos de allí, la nave de Freezer ha aterrizado en el planeta Numa. El tirano, acompañado por el soldado Curd, investiga la antigua cueva de Salabim.
- “No hay duda…” – murmura Freezer. – “Es la misma sensación…”
El tirano observa los troncos fríos de la hoguera y restos de comida podrida.
- “Hace tiempo que se marchó de aquí” – murmura el demonio del frío. – “Esperaba poder interrogarle.”
- “Señor Freezer…” – interviene tímidamente el soldado brench. – “No pretendo entrometerme en sus asuntos, pero… ¿está buscando las cajas de música?”
El tirano clava su mirada en Curd, sorprendido por su comentario.
- “¿Qué sabes?” – pregunta Freezer, tajante.
- “Su hermano también las buscó hace años.” – dice el brench. – “Una caja fue recuperada; la tenía un tsufur que capturamos cuando intentaba escapar de nuestro territorio.” – explica. – “La segunda, teníamos sospechas de que se encontraba en el planeta Gelbo, pero el Imperio cayó antes de que pudiéramos recuperarla.”
Freezer esboza una media sonrisa que desconcierta a Curd.
- “Localiza a Shisami” – ordena el tirano. – “Volvemos a casa.”