miércoles, 27 de diciembre de 2023

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XV: Camino al oeste

Red World / Parte XV: Camino al oeste

“Son Gohan me animó a descubrir el mundo por mí mismo y es lo que pienso hacer.”



En el Monte Frypan, Krilín habla con Gyuma y los aldeanos.


- “La montaña está a salvo.” – anuncia el alumno de Son Gohan.

- “¿Y mi hija?” – pregunta el Rey, preocupado.

- “Chichi se ha quedado con la Diosa Annin para arreglar los daños que ha causado la Red Ribbon…” – dice Krilín, un poco incómodo al tener que esconder la verdad. – “Pero está a salvo y volverá cuando haya terminado.”

- “La Diosa Annin…” – murmura la anciana. – “¿Existe de verdad?”


Krilín asiente. El Rey no parece del todo aliviado.


- “Chichi pronto regresará con usted. No se preocupe.” – le dice el joven a Gyuma, agarrándole del brazo. – “Seguro que tendrán muchas cosas de las que hablar.”

- “Muchas gracias, Krilín.” – responde el Rey.


El Rey se levanta y carga el hacha en su hombro.


- “Tengo mucho trabajo que hacer.” – suspira el grandullón. – “Tengo que reconstruir mi hogar.”

- “Yo debo seguir mi camino.” – dice Krilín.

- “No puedes andar por ahí de esa guisa…” – sonríe Gyuma, viendo al joven manchado por el humo, sin camiseta y con los pantalones destripados y chamuscados. – “Seguro que te podemos prestar algo de ropa.”

- “Je, je…” – ríe Krilín, algo avergonzado al verse.

- “Seguro que tengo algo de mi nieto…” – dice la anciana.


La anciana se retira a su casa.


- “¿Y a dónde vas ahora?” – pregunta Gyuma.

- “Camino al oeste.” – responde Krilín. – “Son Gohan me animó a descubrir el mundo por mí mismo y es lo que pienso hacer.”


Gyuma sonríe con nostalgia al recordar a su viejo amigo.


- “Si pasas por la Tierra Sagrada de Karín, deberías intentar escalar la torre.” – dice el Rey.

- “¿Una torre?” – pregunta Krilín, confuso.

- “Eres un joven formidable.” – sonríe Gyuma. – “Puede que lo consigas.”


En ese momento, la anciana regresa con ropa plegada en sus brazos, interrumpiendo la conversación.


Mientras tanto, en el bosque colindante del Cuartel General de la Red Ribbon, los androides entrenan peleando entre ellos ante el asombro del Oficial del Estado Mayor Black y el Doctor Gero, que observan desde un búnker subterráneo cercano a través de cámaras.


Los soldados del cuartel observan las explosiones fuera de los muros.


El Número 17 y la Número 18 intercambian golpes que hacen temblar el suelo con cada impacto.


El Oficial Black observa asombrado el combate. 


- “Son realmente impresionantes, doctor…” – dice Black.

- “Me alegro de que satisfagan sus expectativas.” – responde Gero.

- “Tengo suficiente.” – responde Black. – “Tiene mi enhorabuena.”

- “Aún no…” – murmura Gero.

- “¿Cómo dice?” – se sorprende el Oficial del Estado Mayor.


Los dos androides se separan tras un choque y preparan una esfera de energía entre sus manos.


Black mira de reojo a Gero, con miedo de lo que pueda suceder.


- “Doctor…” – dice Black.


Gero no responde y sigue fijo en la pantalla.


- “La prueba no acaba hasta que comprobemos su límite.” – sentencia el doctor.


Los androides disparan y las esferas de ki estallan al chocar, haciendo retumbar el continente. 


Las paredes del búnker se resquebrajan por completo. Gero, Black y los soldados asistentes tienen que sujetarse al mobiliario para no caerse. Las pantallas dejan de emitir.


La onda expansiva sacude el Cuartel General.


El Duende Karín puede sentir la vibración desde su torre.


Tras la calma, en el búnker, mientras todos se sorprenden de seguir con vida, Gero pone nervioso.


- “¡Recuperen la imagen!” – exclama el doctor.


Sus asistentes teclean.


- “No hay señal, doctor.” – dice uno.


Impaciente, Gero sale corriendo.


- “¡Doctor!” – se alarma Black.


Gero llama al ascensor, pero no funciona, así que sube las infinitas escaleras de emergencia del búnker.


Tras una dura escalada, Gero abre la compuerta y sale al exterior, donde una gran polvareda nubla la visión. Algunos golpes retumban en el aire.


El doctor camina entre la polvareda guiándose por el sonido de los impactos.


Poco a poco, a medida que se disipa la nube de polvo, Gero puede ver la silueta de sus dos androides peleando a un ritmo cada vez más lento.


El doctor saca una libreta de su bolsillo y empieza a tomar notas a medida que los androides se frenan hasta detenerse por completo.


- “Esto puede ser un problema…” – refunfuña Gero.


En el Monte Frypan, Krilín se ha vestido con un pantalón marrón atado con una cuerda y una camiseta blanca de tirantes. 


La anciana le obsequia con un zurrón de provisiones que el joven se cuelga del hombro.


- “Mucha suerte.” – dice la anciana.


Krilín prosigue su viaje, rumbo al oeste, mientras los aldeanos y el gran Rey Gyuma se despiden de él.


En el Palacio Real de la Capital Central, unos días más tarde, el Comandante Red ha recibido al Doctor Yakisugi en su despacho, que le ha informado de su derrota en el Monte Frypan.


El doctor está escoltado por dos soldados. Bajo su ropa puede verse que está vendado por las heridas sufridas en su confrontación con la Diosa Annin.


- “¿Me está diciendo que un par de muchachos han destruido nuestras instalaciones?” – dice Red, furioso.

- “No eran simples muchachos…” – se justifica el doctor, avergonzado. – “El joven era un experto luchador… ¡derrotó a los hermanos bandidos Ginkaku y Kinkaku!” – explica. – “Y la chica era la hija del Rey Gyuma… ¡y parece que la Diosa Annin es su…!”

- “¡Basta de excusas!” – le interrumpe el Comandante. – “Ya he oído suficientes historias de espíritus de la montaña y reliquias milenarias… ¿Cree que soy un niño al que puede asustar?”

- “No, señor… yo jamás…” – se excusa, aterrado. – “Pero le digo la verdad… La Diosa…”

- “¿Es por mi estatura?” – pregunta Red.

- “¿Qué…? ¿Cómo…?” – titubea Yakisugi.

- “Me convenció de financiar esa operación…” – dice Red, amenazante. – “Cuentos y leyendas… es todo lo que me ha traído.”

- “Señor, yo…” – intenta explicarse el doctor, asustado.

- “Usted cree que puede engañarme como a un niño…” – dice Red. – “¿Por qué? ¿Es por mi estatura?”

- “Señor… yo jamás…” – dice Yakisugi, intentando retroceder, pero los soldados que le escoltan se lo impiden.


El Comandante Red baja de su silla y camina hacia el doctor, poniéndose frente a él, llegándole solo hasta la cintura.


De repente, el Comandante propina un puñetazo en la entrepierna del doctor, haciendo que caiga de rodillas al suelo, dolorido, con la frente apoyada en el suelo.


Red lo mira con desdén, en silencio, mientras se quita el anillo de diamante de su mano derecha, lo guarda en el bolsillo interior de su chaqueta y lo cambia por un puño americano. El doctor se retuerce de dolor sin saberlo.


Cuando Yakisugi levanta la cabeza, Red le propina un fuerte puñetazo que le arranca varios dientes. Y luego otro. Y otro más, noqueando al pobre doctor.


Sin mediar palabra, Red se quita el puño americano y lo limpia con el pañuelo rojo de la solapa de su chaqueta.


Red regresa a su mesa mientras se limpia una mancha de sangre de su mejilla.


El Comandante guarda el puño americano, se coloca el pañuelo de nuevo en la solapa y escala su silla para sentarse.


- “Sus servicios ya no son necesarios.” – sentencia Red. – “Líbrense de él.” – ordena a sus hombres.


Los soldados agarran al doctor en brazos y lo levantan para llevárselo.


- “No… Comandante…” – dice Yakisugi, entre lágrimas, con la cara desfigurada. – “¡Por favor! ¡Se lo suplico!” – entra en pánico. – “¡COMANDANTE RED! ¡¡POR FAVOR!!”


Los soldados lo arrastran fuera del despacho.


El Comandante aprieta un botón de su mesa y en poco tiempo el General Blue entra a su despacho.


- “A sus órdenes, mi Comandante.” – saluda Blue, poniéndose firme.

- “¿Puede usted encargarse del asunto del Monte Frypan?” – pregunta el Comandante.

- “Por supuesto, señor.” – dice Blue. – “¿Cuáles son las órdenes?”

- “El Proyecto Sartén ha dejado de interesarme…” – dice Red. – “Pero la Red Ribbon no puede mostrar debilidad. ¿Lo entiende?”


Blue responde con una reverencia.


- “Alto y claro, señor.” – responde el General.

domingo, 24 de diciembre de 2023

DBSNL // Capítulo 328: La última carta de Vegeta

DBSNL // Capítulo 328: La última carta de Vegeta

“Sus palabras no son solo fanfarronería…”



En el terreno de combate helado, el nuevo Golden se presenta frente a los demonios del frío.


Freezer y Cooler se ponen en guardia al ver que el clon dorado ha añadido el poder del mayor de los hermanos a su arsenal.


Golden ataca y con un parpadeo se presenta frente a Cooler, propinándole un puñetazo en el abdomen que dobla al gigantón sobre sí mismo. Luego le agarra de un cuerno de su cresta para impulsarse, dando una pirueta en el aire sobre él y rematándolo con una patada en la espalda que lo lanza contra el agua.


Freezer ataca a Golden por la espalda con un rayo mortal, pero el disparo sale desviado al chocar contra la nueva coraza del clon.


Golden, a una velocidad de vértigo, gira contra sí mismo mientras se acerca a Freezer y le propina una fuerte patada en el costado que lo empuja a cientos de metros de distancia.


Golden se prepara para perseguirlo, pero Cooler sale del agua en ese momento y carga directo hacia el enemigo con los puños por delante.


El clon dorado evade la embestida de Cooler y agarra su cola, frenándolo, y luego tira de él con fuerza para lanzarlo contra un iceberg.


Golden lo persigue y, un solo instante después de que Cooler impacte contra el bloque de hielo, Golden cae sobre su abdomen, doblando al demonio del frío de nuevo.


Golden apunta a Cooler con sus dos manos, que brillan intensamente de color rojo… pero Freezer aparece raudo y propina una doble patada en la cara al clon, apartándolo de su hermano.


- “¡Deja de holgazanear!” – protesta el tirano, que se marcha en persecución del enemigo.


Golden recupera la estabilidad en el aire y se desliza sobre el mar mientras retrocede.


Freezer levanta su mano derecha y el suelo marino estalla bajo los pies de Golden, provocando una gran explosión que levanta toneladas de agua y vapor nublan la visión del clon.


Golden mira a su alrededor y pronto reconoce el peculiar zumbido de un kienzan.


- “No voy a caer dos veces en el mismo truco…” – sonríe el prepotente clon.


Un rayo mortal aparece de la nada, cruzando la nube de vapor, pero Golden lo detiene con una mano.


- “Decepcionante.” – sentencia el clon.


Dos kienzan aparecen, uno por cada lado, pero Golden los evita con una pirueta entre ellos, dejándolos pasar uno por encima y otro por debajo.


De repente, un extraño brillo morado con destellos rojos inunda la zona.


En el cielo, Freezer está preparando una gran esfera de energía rojiza entre sus manos.


- “¡¡HAAAAA!!” – el tirano lanza el ataque.


Una bola mortal desciende sobre Golden, pero el clon no parece impresionado.


- “Asúmelo, padre.” – se mofa el demonio dorado. – “Tu poder es insignificante comparado con el mío.”


Golden recibe el ataque con ambas manos, frenándolo en el aire.


- “Tsk…” – protesta Freezer, frustrado.


En ese instante, un rayo moral impacta contra el ataque de Freezer, haciéndolo estallar, empujando a Golden por el cielo.


Cooler regresa al combate, volando hasta el lugar de la explosión.


Freezer pronto se une a él.


Golden recupera la estabilidad en el aire. Las pequeñas heridas causadas por el estallido no tardan en regenerase.


Los hermanos del frío observan a su enemigo.


- “Sus palabras no son solo fanfarronería…” – dice Cooler. – “Su poder es sin duda abrumador.”

- “¿Es que ya no disfrutas un buen reto?” – pregunta Freezer.

- “La inmortalidad te ha vuelto temerario, hermano.” – responde Cooler.

- “Y se suponía que, de los dos, tú eras el guerrero…” – refunfuña el hermano menor.


Golden aviva su aura dorada. Los hermanos se tensan al ver que el combate continúa.


En el volcán, un exultante Kamo se encuentra frente a un cansado y herido Vegeta.


- “Increíble…” – murmura el tsufur, abriendo y cerrando sus manos. – “Esto debe ser a lo que vosotros llamáis zenkai… Sin duda sois una raza que vive para pelear.”


Vegeta, pese a estar agotado, jamás rehúye un combate. El saiyajín se pone en guardia, reclamando una vez más el poder del Ikigai.


- “El verdadero propósito…” – se mofa Kamo. – “¿No es ese el poder que utilizas?”


Kamo extiende su mano derecha hacia el saiyajín, señalándolo con sus dedos pulgar, índice y corazón.


- “¡¿AH?!” – se preocupa Vegeta, reconociendo la técnica.


Kamo dispara y Vegeta salta hacia un lado, evadiendo por los pelos el ataque enemigo, que sigue su camino hasta estallar contra una montaña, generando una gran explosión que culmina en una nueva erupción volcánica.


Vegeta rueda por el suelo varias veces hasta que se levanta. 


Kamo sonríe.


- “Qué interesante…” – murmura el tsufur. – “Parece que el zenkai no solo me ha hecho más fuerte… Ha hecho que mi mente y este cuerpo refuercen sus conexiones… Me pregunto hasta qué punto…”


Kamo se pone en una pose de combate que Vegeta reconoce como propia, pues es la que usó contra Goku en su llegada a la Tierra.


- “Bastardo…” – protesta el saiyajín.


El tsufur se abalanza sobre él y le propina una patada en el costado, rompiéndole el brazo y lanzándolo a través del páramo volcánico.


Mientras tanto, en la superficie del planeta oscuro, Punch y Gohan están sentados en el suelo, recuperándose del combate contra 7-3, acompañados por Ogilvie.


- “Me alegro de haber llegado a tiempo…” – dice el erizo.

- “Gracias, Ogilvie.” – dice Gohan. 


El joven se levanta con dificultad.


- “¿A dónde vas?” – pregunta el erizo. – “No estás en condiciones de…”

- “Goku sigue en el laboratorio…” – dice el hijo de Trunks.


Punch sigue sentado.


- “Yo esperaré aquí.” – dice Punch.

- “Punch…” – dice Gohan, acercándose a él y poniéndole la mano en el hombro. – “Ese tipo no es tu padre.”

- “¿Cómo?” – se sorprende Ogilvie.

- “No lo entiendes.” – replica el joven. – “Estoy seguro de que…”

- “Puede que lo fuera.” – dice Gohan. – “Pero…”


Punch aparta la mano de Gohan.


- “Gracias por tu ayuda.” – dice Hit, cortante. – “Pero no te incumbe.”


A Gohan se le rompe el corazón.


Mientras tanto, en el laboratorio, Goku se acerca a la sala de control, preparado para colarse… pero salta una alarma.


Goku, asustado, se esconde de nuevo.


- “¿Qué es eso?” – pregunta Shido.

- “Es 7-3.” – dice Ahms. – “Vaya…” – dice el asistente mirando a las pantallas. – “De alguna forma… ¿ha acabado en el asteroide Bihe…?”

- “¿Es un fallo?” – pregunta Shido.

- “Mis ordenadores no fallan.” – protesta Raichi.

- “¿Me lo he imaginado o el sistema ha tenido que reiniciarse hace un rato?” – dice Shido con cierto retintín.


Ahms teclea.


- “No hay ningún problema.” – anuncia el asistente. – “Lo traeré de vuelta.”


Pero el bastón mágico, lanzado por Goku, se clava en el tablero.


- “¡AH!” – exclama Ahms, apartándose.


Raichi y Shido miran con sorpresa a Goku Jr.


Goku, armándose de valor, corre hacia los doctores, salta sobre el tablero roto para impulsarse y se abalanza sobre ellos con el puño en alto… pero Shido lo intercepta golpeándole con el dedo corazón en la frente, como quien aparta un insecto molesto, lanzándolo contra la pared opuesta de la sala.


- “Ay… ay…” – se queja Goku, sujetándose la frente.

- “El bisnieto del gran Son Goku…” – murmura Shido. – “Qué sorpresa…” – sonríe.


En sector helado, Golden ataca de nuevo a los hermanos. 


El demonio de oro carga contra Cooler y le propina un puñetazo en la cara que resquebraja su máscara de hueso y luego lo empuja con un cañonazo de energía invisible que proyecta con su mirada.


Freezer se abalanza sobre Golden, agarrándole por la espalda, rodeándole el cuello con el brazo para intentar inmovilizarle.


Pero un rostro aparece en la nuca del clon, mirando a Freezer a los ojos. El cuerpo de Golden se retuerce, doblando sus extremidades de forma inversa, atrapando a Freezer en un abrazo mortal.


Freezer intenta liberarse, pero Golden se envuelve su aura dorada y empieza a estrujarlo.


- “¡¡AAH!!” – sufre el tirano.


De repente, el pecho de Golden recibe una tormenta de impactos de energía lanzados por Cooler con su dedo índice.


Golden agarra el pie de Freezer con su cola y lanza al demonio del frío contra su hermano mayor.


Cooler se prepara para recibir a su hermano, y Golden aprovecha para lanzarles un ataque de energía con ambas manos.


Freezer, pese a estar aturdido, reacciona repentinamente propinando una fuerte patada a Cooler y apartándolo de su camino, recibiendo él torrente de energía lanzado por Golden.


Cooler mira sorprendido como su hermano es engullido por el ataque y desintegrado.


Golden sonríe de forma burlesca antes de clavar su mirada en Cooler.


El mayor de los hermanos reclama con su poder telequinético todos los islotes de hielo de los alrededores y lo lanza contra Golden, aprisionándolo en una gran esfera que crece a medida que se acumula más hielo.


Pero a través del hielo puede verse como el centro emana luz dorada y se calienta rápidamente. El hielo empieza a derretirse.


De repente, Golden sale volando, dejando un túnel de hielo esculpido en la esfera, y carga contra Cooler con los puños por delante, envuelto en una esfera de energía roja.


Pero de la nada, Freezer se interpone entre su clon y su hermano, usando su forma de máximo poder, y genera una barrera de energía fucsia que engulle la barrera roja de Golden, frenándolo así.


La barrera se vuelve inestable y se resquebraja, dejando pasar la luz roja de la barrera de Golden.


Cooler da un paso al frente, colocándose junto a su hermano e imitándole, reforzando la barrera con otra capa morada.


Juntos, los hermanos usan su poder mental para empujar a Golden y remitirlo a la esfera de hielo que sigue suspendida en el aire.


Con el impacto, las barreras estallan y generan una gigantesca explosión que sacude la zona.


Mientras tanto, en el volcán, Vegeta sale de los escombros sujetándose el brazo, en estado base.


Kamo camina hacia él con calma y chulería, viéndose vencedor.


Vegeta intenta invocar de nuevo su poder, pero sus piernas le fallan e hinca la rodilla.


- “Este es mi límite…” – murmura el saiyajín.


Kamo sonríe al ver al saiyajín arrodillado.


Vegeta esboza una media sonrisa nostálgica.


El saiyajín se esfuerza en levantarse, sorprendiendo a Kamo.


- “¿Aún no te has dado por vencido?” – refunfuña el tsufur.


Vegeta aprieta su puño, transformándose en Súper Saiyajín Blue.


- “Lo siento, tsufur…” – dice Vegeta. – “Pero en la Tierra no nos rendimos.”


Kamo frunce el ceño.


Vegeta sigue apretando el puño. Su musculatura aumenta y el suelo bajo sus pies se resquebraja.


De repente, un aura roja arde sobre el aura azul, pero enseguida se unen en una única aura morada.


- “¿Aún no lo has entendido?” – se sorprende Kamo, viendo como el poder de su contrincante se dispara sin explicación. – “Mi cuerpo no solo representa la mejor versión de ti, si no que ha sido modificado para superarte. ¡No puedes vencerme! ¡Estás destinado a perder!”

- “Te sorprenderá… lo que un perdedor puede conseguir con esfuerzo…” – sentencia Vegeta. – “¡¡KAIOKEN!!” – grita.

- “¡¿EH?!” – Kamo da un paso atrás ante la determinación de su enemigo.


Vegeta carga contra Kamo y le propina un rodillazo en la cara, desequilibrándolo hacia atrás.


Mientras Kamo da un paso atrás, Vegeta da una pirueta en el aire, desciende, se impulsa de nuevo en el suelo y carga de nuevo contra Kamo, propinándole un codazo en la espalda.


Kamo da varios pasos hacia delante, intentando no caerse, hasta que logra frenar y se da la vuelta, dispuesto a disparar a Vegeta… pero el saiyajín ha desaparecido… para reaparecer de repente propinándole una patada en la cara y lanzándolo a través del páramo volcánico, rebotando varias veces contra el suelo.


Vegeta se resiente y frena sus acometidas. El saiyajín siente como los huesos de su cuerpo se resquebrajan con el esfuerzo. 


Kamo aprovecha para respirar y recuperarse.


- “Bastardo saiyajín…” – refunfuña el tsufur, furioso. – “¡¡ME LAS PAGARÁS!!”


Kamo extiende los brazos hacia los lados y luego los reúne frente a él, apuntando a Vegeta.


El saiyajín reconoce su propia técnica, reaviva su aura y asciende a toda velocidad hacia el cielo.


Kamo lo sigue con la mirada y le apunta.


- “¡¡¡HAAAA!!!” – dispara el Final Flash.


Vegeta mira de reojo como el ataque le gana terreno rápidamente, pero él sigue ascendiendo.


Kamo sonríe.


De repente, Vegeta se detiene en el aire y observa como el ataque avanza hacia él.


El saiyajín pierde su transformación, pues concentra todas las fuerzas que le quedan en su mano derecha, que conserva el aura morada.


De repente, Vegeta desaparece. 


La sonrisa de Kamo se borra lentamente y se torna una mueca de horror, porque puede sentir la presencia de Vegeta detrás de él.


El saiyajín extiende su mano hacia Kamo.


- “¡¡FINAL SHINE!!” – grita Vegeta.


El ataque engulle a Kamo por completo y continúa hacia el horizonte, destruyendo todo lo que encuentra a su paso y tiñe el cielo de morado.


Cuando el destello se disipa, un gran surco ha quedado grabado en el suelo y lentamente se llena de lava.


Vegeta a duras penas se mantiene en pie y pronto cae de rodillas al suelo.


- “Je… jeje…” – ríe el saiyajín, mirando al cielo. – “¿Cómo no se me ha ocurrido antes…?” – murmura Vegeta. – “Solo una persona puede derrotarme… y ese eres tú, amigo.”


En Bihe, 7-3 sigue buscando el camino de regreso. 


De repente, el guerrero de Raichi se queda mirando un punto fijo en el espacio.


El mundo se detiene mientras 7-3 coge impulso y en un instante sale volando a toda velocidad en esa dirección.


En el planeta oscuro, Gohan camina resignado hacia el agujero en el suelo que comunica con el laboratorio, mientras Ogilvie lo sigue, cabizbajo.


Pero de repente, una oleada de viento azota la zona, sorprendiendo a nuestros tres amigos, que se cubren ante el polvo levantado.


Los tres miran hacia el origen de la ventisca y se quedan helados al ver que 7-3 ha regresado.