miércoles, 20 de mayo de 2020

DBSNL // Capítulo 147: Guerra estelar

DBSNL // Capítulo 147: Guerra estelar
“No podéis detenernos.”


En Rudeze, Garlick y Shiras siguen pendientes de los avances de Salabim y los suyos.

- “Si queremos su regreso, necesitamos una de nuestras llaves y la cerradura que él mismo creó.” – anuncia el brujo. – “El Amenonuhoko y el Amenoukihashi.”
- “Eso ya nos lo has contado.” – dice Garlick.
- “La cerradura se encuentra en el planeta Konats.” – dice Salabim. – “Donde nuestro Maestro la construyó.”
- “¿Y la llave?” – pregunta Shiras.
- “El alma del Amenonuhoko original fue dividida en dos partes para evitar que los kashvar pudiéramos recuperarla.” – responde el brujo. – “Por ahora solo disponemos de una mitad. Está custodiada por uno de los nuestros en el planneta Gelbo. Seguimos el rastro de la segunda hasta M2, pero…”
- “Ya te dije que no estaba en ahí.” – dice Shiras, tajante.
- “¿Seguro que miraste bien?” – protesta Salabim.

La mirada de Shiras hiela la sangre del brujo.

- “Bueno…” – dice mientras baja la mirada. – “Tendremos que encontrar otra forma…”

Garlick mira de reojo a Shiras.

- “Envía a unos cuantos hombres a Konats.” – dice el demonio. – “Que custodien el lugar.”

Shiras asiente.

- “Entendido.” – responde el viejo patrullero antes de marcharse.

Salabim continúa su exposición.

- “Algunos de los que sobrevivimos a la batalla con los Dioses en ese planeta hemos intentado crear nuestras propias llaves… pero fueron un fracaso.”
- ¿Dónde están?” – insiste Garlick.
- “Se encuentran repartidas por el universo.” – dice Salabim. – “Una en Luud, bajo nuestro control.” – explica. – “La otra fue utilizada por Bibidí y su hijo para sus propios beneficios…” – refunfuña. – “Casi la perdemos. ”
- “Esa ya sé dónde está” – sonríe Garlick.
- “Ninguna resultó tan poderosa como la original.” – suspira Salabim.
- “¿Ninguna es útil?” – pregunta decepcionado el demonio.
- “Hay una que puede serlo. Una llave que creamos entre todos los kashvar que seguíamos con vida” – dice Salabim. – “Y se encuentra actualmente trabajando para la Patrulla Galáctica.” – revela.
- “¿Qué?” – pregunta Garlick, algo confuso.
- “Meerus lo ha corroborado.” – reafirma el brujo. – “Pronto estará en nuestras manos.” – sonríe.

En el planeta Popol, tres saiyajín, Broly, Kale y Tarble se enfrentan a un grupo de fugitivos. Los enemigos están maquillados de forma exagerada, con una fuerte sombra de ojos, labios rojos, mucha base, abundante colorete y un lunar falso dibujado en la mejilla.

- “¿De dónde salen todos estos tipos?” – se pregunta Tarble, pateando a un enemigo. – “Qué pintorescos…”

Broly, casi sin inmutarse, agarra a un enemigo por una pierna y lo lanza contra los demás, derribándolos a todos como si fueran bolos.

Mientras tanto, en la Tierra, Pan ha llegado a la Atalaya, donde se encuentra con Bra y Piccolo.

- “¿Estáis entrenando sin mí?” – pregunta Pan.

De repente, Ub aparece con el Shunkanido.

- “¡Hola!” – saluda alegremente.
- “Hola, Ub” – responde Piccolo.
- “Estaba descansando y he notado vuestros ki reunidos, así que he decidido pasarme a ver qué ocurría” – dice el muchacho.

En ese instante, Garlick y Salabim aparecen en la Atalaya, acompañados por dos guerreros; uno con aspecto de úrsido y pelaje blanco y negro, como un panda, y otro con aspecto marino, de la misma raza que el Hakaishin Gin del desaparecido Universo 1.

Piccolo se pone en guardia. Pan, Bra y Ub se colocan junto al namekiano y le imitan.

- “¡¿Qué hacéis aquí?!” – pregunta Piccolo, mientras una gota de sudor recorre su frente. 

Garlick camina lentamente hacia el namekiano mientras mantiene su mirada fija en Ub.

- “Hemos venido a recuperar lo que nos pertenece” – sonríe el demonio. – “¡Yumbo! ¡Comfrey!” – exclama.

Sus dos súbditos responden la orden abalanzándose sobre nuestros amigos.

- “¡Nosotras nos encargamos!” – exclama Pan.

Pan y Bra se transforman en Súper Saiyajín e interceptan a los dos enemigos, enzarzándose en un intercambio de golpes. 

Yumbo, el úrsido, agarra a Bra y, demostrando una terrible fuerza, la lanza contra el palacio.

Comfrey golpea a Pan, lanzándola fuera de la atalaya de un puñetazo, y enseguida la persigue.

- “¡AGUANTAD!” – exclama Ub, preparado para ayudar a sus amigas.
- “¡NO!” – le detiene Piccolo. – “¡Te necesito aquí! Confía en ellas.”

Ub, sorprendido ante la preocupación del namekiano, asiente y se mantiene en guardia.

Garlick sonríe de forma terrorífica.

- “¿Crees que voy a luchar contigo, namekiano?” – se burla el pequeño demonio. – “Vuestro verdadero enemigo ya está entre vosotros.”

De repente, la oscuridad de Salabim envuelve a Ub.

- “¡¡MALDITA SEA!!” – grita Piccolo, al darse cuenta de lo que pretenden sus adversarios.

Garlick aprovecha la distracción para lanzar una esfera de energía en el abdomen de Piccolo que lo engulle y lo lanza fuera de la Atalaya. El namekiano ha quedado inconsciente, con su ropa hecho trizas, y ahora se precipita hacia la Tierra.

Ub, cuya mente está envuelta en sombras, revive esa terrible sensación que le embargó en su combate contra Wheelo.

- “No…” – sufre el muchacho. – “Otra vez no…”

En su interior, Mr. Bu intenta resistir, pero de sus orificios empieza a emanar un humo denso y oscuro.

- “Grrr…” – sufre el bueno de Bu.

Salabim enseña a los dos personajes una imagen de su familia de Isla Papaya junto a Pan, Bra, Videl, Gohan, Satán, Bee, Son Goku, Goten, Marron y todos sus amigos.

- “Todos van a morir” – dice la voz del brujo. – “No podéis detenernos.”

Bra ha salido de los escombros del palacio y contraataca a Yumbo con una tormenta de puñetazos, pero el oso parece encajarlos sin problemas.

- “Qué resistente…” – refunfuña Bra.

Yumbo contraataca propinando un zarpazo en la cara de Bra, seguido de un puñetazo que la lanza hasta el borde de la Atalaya, apunto de caer.

Sobrevolando la Torre de Karín, Pan ha recobrado la estabilidad y se enfrenta a Comfrey, que detiene los golpes de la muchacha con facilidad.

En la Torre, Karín y Yajirobe miran al cielo.

- “¡La nieta de Goku está peleando con un tipo raro!” – exclama el viejo samurái.
- “Esto es terrible…” – murmura Karín, que puede sentir la horrible presencia de Garlick.
- “Parece que lo tiene complicado…” – murmura Yajirobe.

En la Tierra Sagrada, Piccolo cae sobre una tienda india, alertando a toda la tribu de guardianes.

De repente, Karín percibe algo que le llama la atención.

- “¡Piccolo!” – exclama el felino, que siente el ki del namekiano disminuyendo rápidamente.
- “¿Qué ocurre?” – pregunta su compañero.

Karín corre hacia una tinaja y saca dos semillas.

- “¡Toma!” – se las lanza a Yajirobe. – “¡Llévaselas a Piccolo! ¡Estará en la Aldea Sagrada!”
- “¿Has dicho…?  ¿Pi… Piccolo?” – titubea asustado.
- “¡RÁPIDO!” – insiste el felino.

Muy lejos de allí, Gohan y Pino han llegado al planeta Snack. Un planeta con construcciones arquitectónicas clásicas, parecidas a las de la época greco-romana terrestre. Han aterrizado a las afuera de la ciudad, han abandonado su nave y ahorra vuelan en dirección a la metrópolis, donde pueden sentir múltiples energías en conflicto.

- “Parece que un único luchador está manteniendo a raya a los invasores” – deduce el Androide 16 a partir de sus lecturas.
- “Espero que no lleguemos demasiado tarde…” – dice Gohan.

En el centro de la ciudad, un guerrero con aspecto leonino de pelaje azulado, visitando un peto de armadura dorado y un pantalón corto ajustado azul oscuro, botas y guantes marrones y una capa roja, pelea con una docena enemigos.

Los invasores son prisioneros con la cara maquillada como payasos, que fuerzan su risa mientras lloran.

El león empieza a verse superado por sus enemigos, pues lleva luchando sin descanso durante mucho tiempo.

En el último instante, los dos nuevos patrulleros aparecen para ayudarle. Gohan se coloca junto al guerrero, espalda con espalda, para repeler a sus adversarios. Mientras tanto, desde el cielo, el Androide 16 utiliza los cañones de sus brazos para crear un perímetro de fuego alrededor de su posición.

- “¿Quiénes sois vosotros?” – pregunta el guerrero leonino.
- “Refuerzos” – responde Gohan. 

Pino desciende y ayuda a sus dos compañeros a librarse de los enemigos que han quedado dentro del círculo de fuego, que nace de la gran falla creada por él.

Cerca de allí, en la cima de un campanario, Belmod observa la escena mientras disfruta de una bolsa patatas fritas.

Uno de sus hombres se acerca a él.

- “¿Qué hacemos, señor?” – pregunta asustado el soldado.
- “Seguid atacándoles.” – dice Belmod.
- “Pero…” – llora el hombre. – “Nos están masacrando…”
- “Lo que os haré yo si me desobedecéis será mucho peor.” – responde el payaso.
- “Sí… sí, señor” – responde el soldado.
- “¿Es que no os lo estáis pasando bien?” – le pregunta Belmod.
- “Claro… claro que sí, señor Belmod…” – dice aterrorizado el personaje.
- “Pues ríe…” – le dice el payaso.
- “Claro…” – fuerza la sonrisa el soldado mientras llora desconsoladamente. – “¡JAJAJAJAJA!” – grita.

En el planeta Luud, Auta Motto, Sheela y Katopesla han aterrizado y se dirigen al templo de adoración, siguiendo la información que han recibido de un misterioso confidente, cuando son interceptados por un sacerdote.

- “Soy el Cardenal Mutchy” – se presenta el personaje. – “¿Puedo ayudarles?”
- “Venimos a hablar con Dolltaki.” – dice Sheela. – “Asuntos de la Patrulla Galáctica.”
- “Está ocupado.” – responde el sacerdote.
- “Debemos insistir” – dice Sheela.
- “Me temo que yo también” – replica Mutchy. – “Vuelvan en otro momento.”
- “Tal y como están las cosas, señor, debe saber que, si se niega a colaborar, le detendremos.” – insiste Sheela.
- “Les recuerdo que este planeta está fuera de la jurisdicción de la Patrulla” – responde el sacerdote. – “Así que no cometeré ningún delito si me defiendo.” – añade mientras saca un látigo dorado de su túnica.

Mientras tanto, en el remoto planeta Brasada, sus habitantes han recibido una ayuda inesperada en su guerra contra los bandidos de Garlick. Un guerrero con aspecto de insecto ha aparecido y ahora masacra a las hordas enemigas con suma facilidad.

domingo, 17 de mayo de 2020

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte IV: Rey de los Demonios

Futuro Imperfecto / Parte IV: Rey de los Demonios
“No todos tienen el honor de enfrentarse al Rey de los Demonios”


Trunks y Shin han llegado al tercer piso. La puerta se abre y revela al Rey de los Demonios.

- “¡DABRA!” – exclama Shin, preocupado al ver que la mano derecha del brujo ha aparecido.
- “¡Enhorabuena!” – dice el demonio. – “Es impresionante que un simple humano haya derrotado a Yakkon y haya llegado tan lejos… Pero este es el final de tu camino. Ahora te enfrentarás a mí.”
- “Bien” – dice Trunks. – “Cuanto antes acabemos con esto, mejor.”
- “Pareces muy seguro de ti mismo…” – sonríe Dabra.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín y agarra la empuñadura de su espada.

- “¡PAPARAPPA!” – grita la voz de Babidí, que transporta a los tres personajes a un planeta rocoso y desierto que recuerda al mismísimo Makai.

Los dos guerreros se abalanzan el uno sobre el otro. Trunks intenta asestar un espadazo al diablo, pero Dabra lo esquiva y extiende su mano, haciendo que en ella se materialice una espada.

Los dos espadachines hacen chocar sus armas en un duelo.

- “No está mal, muchacho” – se burla Dabra.
- “No os saldréis con la vuestra” – dice Trunks. – “Voy a acabar contigo.”

Los guerreros se repelen, pero enseguida se embisten de nuevo, intercambiando un sinfín de espadazos.

Dabra extiende su mano hacia Trunks y le sorprende invocando una bola de fuego.

El mestizo se cubre con su espada, disipando el ataque.

- “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el mestizo. – “¿Magia?”

De repente, Dabra se encuentra detrás de él.

- “¡JAJAJA!” – ríe el demonio, que propina un espadazo horizontal, dispuesto a cortar a Trunks por la mitad.

El mestizo se da la vuelta apresuradamente y e intenta protegerse con su espada, pero el golpe de Dabra es muy fuerte y logra desarmar al mestizo.

La espada de Trunks se precipita contra el suelo y se inserta cerca de la escotilla de la nave.

Dabra alza su arma, ahora sobre un Trunks indefenso, y se dispone a propinarle el golpe de gracia.

Trunks reacciona rápidamente y detiene la espada del diablo entre sus manos.

- “¡HAAAA!” – grita Trunks, cuya musculatura aumenta repentinamente y rompe la espada enemiga con el poder del "Dai Ni Dankai".

Dabra retrocede. Los dos rivales se miran detenidamente, asombrados por el poder del otro.

La musculatura de Trunks vuelve a la normalidad.

En el sótano, Babidí se impacienta.

- “¡¿Qué está haciendo Dabra?!” – refunfuña el brujo. – “¡TIENES QUE HACERLE MÁS DAÑO! ¡BU NECESITA LA ENERGÍA!”

Los dos rivales siguen cara a cara.

- “Impresionante, chico” – dice el demonio. – “No esperaba encontrarme con alguien tan fuerte como tú en este planeta.”
- “Tú no peleas nada mal” – dice Trunks.
- “No todos tienen el honor de enfrentarse al Rey de los Demonios” – sonríe Dabra.
- “¿Rey?” – pregunta Trunks. – “Me parece un título exagerado para el perrito faldero de una alimaña como Babidí.”

Dabra frunce el ceño, molesto con el comentario de Trunks.

- “¡TE DEMOSTRARÉ EL TERRIBLE PODER DEL MAKAI!” – grita furioso el demonio.

El poder de Dabra crece rápidamente. La "M" de su frente brilla intensamente de color rojo y su musculatura aumenta.

- “Así que ocultabas todo este poder, ¿eh?” – dice Trunks, que se pone en guardia.
- “¡TE MATARÉ!” – grita Dabra.

El demonio se abalanza sobre Trunks y sorprende al mestizo con un puñetazo en la nariz y continúa con un puñetazo en el abdomen que doblega al mestizo.

- “¡TRUNKS!” – exclama Shin, preocupado.

En el sótano, Babidí está exultante. En su bola de cristal puede ver la paliza a la que el diablo está sometiendo al terrícola.

- “¡ESO ES!” – celebra el brujo. – “¡MÁS DAÑO! ¡HAZLE MÁS DAÑO!”

Dabra agarra a Trunks por el rostro con su mano derecha y lo estampa contra el suelo.

- “¡ACABARÉ CONTIGO!” – exclama el diablo.

En su mano izquierda se materializa una lanza con la que se dispone a matar a Trunks.

El mestizo agarra la lanza antes de que ésta se ensarte en su cuello, sorprendiendo a Dabra.

Babidí no parece contento con la actitud de Dabra.

- “¡NO LO MATES, IDIOTA!” – grita el brujo en la mente del demonio. – “¡NECESITAMOS SU ENERGÍA! ¡LIMÍTATE A HACERLE DAÑO!”

La musculatura de Trunks aumenta mucho más que cuando rompió la espada. Es el "Dai San Dankai".

El mestizo rompe la punta de la lanza y se la clava a Dabra en el costado y después le propina un puñetazo con el que se lo quita de encima y lo lanza contra una montaña cercana.

Trunks se pone en pie.

De entre los escombros de la montaña, Dabra resurge y se arranca la lanza.

Trunks prepara su "Ataque Ardiente" y lo lanza contra su enemigo.

- “¡HAAA!” – exclama el mestizo.

Dabra su protege cruzando los brazos frente a su rostro y recibe el impacto directo.

Una gran explosión sacude el lugar.

Cuando la polvareda se disipa, Dabra aparece con la parte superior de su ropa hecha trizas y con su capa blanca chamuscada.

- “Voy a acabar contigo, mortal.” – dice el diablo. – “¡TE MATARÉ!”

Babidí empieza a preocuparse. Dabra está actuando de forma extraña y, además, parece que el terrícola ha recuperado la ventaja.

- “¡Esto es un desastre!” – lamenta Babidí.

De repente, Shin, Trunks y Dabra reaparecen en la nave del brujo.

- “¡Se acabó!” – exclama el brujo. – “¡Dabra! ¡Regresa a mi lado!” – le ordena. – “¡Es mejor retirarnos!”
- “¡El Rey de los Demonios no se esconde!” – responde Dabra, que se arranca la parte superior de su traje y su capa, quedando con el torso desnudo.
- “¡ES UNA ORDEN!” – insiste Babidí.

Trunks esboza una media sonrisa y recupera su apariencia natural de Súper Saiyajín.

- “Ya lo has oído.” – dice el mestizo. – “Tu Amo te reclama.”
- “Soy el Rey de los Demonios…” – refunfuña Dabra.

La "M" en la frente de Dabra empieza a brillar de color rojo.

- “¡OBEDECE!” – grita Babidí.
- “¡EL REY DE LOS DEMONIOS NO ACATA ÓRDENES!” – grita el diablo.

Su ki estalla y hace temblar la nave.

- “¡DETENTE!” – grita Babidí. – “¡VAS A HACER QUE BU DESPIERTE ANTES DE TIEMPO!”
- “¡No me importa tu maldito monstruo!” – responde Dabra. – “¡Voy a acabar con este mortal!”

Trunks se pone en guardia y Dabra no tarda en abalanzarse sobre él.

Los dos guerreros se enzarzan en un violento intercambio de golpes.

- “¡BASTA!” – grita Babidí. – “¡BASTA!”

Shin siente como la nave tiembla con cada puñetazo; con cada patada.

De repente, Trunks y Dabra se alejan el uno del otro y se apuntan con sus manos.

- “¡HAAAAAAA!” – grita el demonio al invocar una gran bola de fuego.
- “¡MASENKO!” – exclama Trunks.

Los dos ataques impactan el uno contra el otro y estallan.

En la superficie terrestre, la nave enterrada de Babidí estalla en mil pedazos, generando un gran terremoto percibido alrededor del planeta. 


Dibujado por Beldum

viernes, 15 de mayo de 2020

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte III: La nave

Futuro Imperfecto / Parte III: La nave
“Babidí se encuentra en el último piso.”


Trunks ha entrado en la nave del brujo y ha descendido por un agujero cilíndrico que se ha abierto bajo sus pies, y le ha lleva a un piso inferior, compuesto por una única sala circular bien iluminada.

El mestizo ha aparecido justo en el centro de la sala vacía y ahora echa un vistazo a su alrededor. Bajo sus pies se encuentra una compuerta circular negra cerrada. Frente a él, una única puerta blanca.

Shin no tarda en seguir a Trunks y aparecer por la compuerta superior, que se cierra tras su paso.

- “No sabía que los humanos erais tan tercos.” – dice Shin.
- “Solo soy medio humano” – sonríe Trunks.

La puerta se abre y aparece un guerrero zoon, interrumpiendo la interacción entre nuestros amigos.

- “El señor Babidí se encuentra en el último piso.” – dice el guerrero. – “Eso significa que vais a tener que llegar derrotarme si queréis llegar hasta él… es decir, que vais a morir aquí.”

Mientras tanto, Babidí, acompañado por Dabra, Kirano y Mokekko, ha llevado la urna hasta el huevo de su monstruo y ha inyectado su energía en él. 

El marcador de energía de la base del huevo indica que se ha llenado cuarto de la energía requerida.

- “¡Impresionante!” – exclama Babidí. – “Si habéis recogido toda esta energía de un solo individuo, entiendo que os haya sido difícil… Incluso estoy asombrado de que lo hayáis conseguido…”

Kirano y Mokekko hacen una reverencia, orgullosos por recibir los halagos de su señor.

De repente, Mokekko se fija en la bola de cristal del brujo, posada sobre un pedestal. En ella se muestra el enfrentamiento que va a tener lugar entre el guerrero zoon y nuestros amigos.

- “¡Es él!” – se sorprende Mokekko. – “¡Ese era el tipo al que le hemos robado la energía!”
- “¡¿Ese?!” – se sorprende Babidí.
- “¿Cómo es posible?” – se pregunta Kirano. – “Cuando nos fuimos estaba casi muerto…”

El brujo se acerca a su bola de cristal.

- “Si se trata del mismo tipo, Pui-pui podría tener problemas…” – murmura el brujo.

Dabra se acerca y sonríe de forma prepotente.

- “Si estos dos inútiles han podido con él, no debería suponer un reto para Pui-pui.” – dice el demonio.
- “Supongo que tienes razón…” – reflexiona Babidí.

En el primer piso de la nave, Shin parece preocupado.

- “Babidí cuenta con guerreros poderosos.” – dice el Kaioshinn. – “Debemos tener cuidado.”
- “¿A qué viene este juego?” – pregunta Trunks, con una sorprendente calma. – “¿Por qué debo derrotaros de uno en uno?”
- “Jejeje” – ríe el zoon. – “Todo el daño que recibas se convertirá en energía, que será absorbida por esta habitación y será usada para despertar a Majin Bu.”
- “Así que no tengo de qué preocuparme si no recibo daño, ¿no?” – sonríe Trunks.
- “Eso es” – sonríe prepotente el guerrero de Babidí. – “Pero pronto verás que eso es imposible.”

Trunks da un paso al frente.

- “Basta de cháchara.” – dice el mestizo, que coloca su mano en la empuñadura de su espada, aún envainada. – “¡Empecemos!”

Pui-pui esboza una sonrisa chulesca y se prepara para atacar.

En un instante, los dos guerreros se han abalanzado el uno contra el otro y han intercambiado sus posiciones. Ahora se encuentran dándose la espalda.

Trunks suelta la empuñadura de su espada, que termina de envainarse por su propio peso.

El cuerpo de Pui-pui resulta estar cortado por la mitad, y sus dos partes se desploman en el suelo.

Trunks ha asombrado a todos los presentes. Tanto Shin como Babidí han quedado boquiabiertos.

- “¿Desde cuándo hay guerreros así en la Tierra?” – se pregunta el brujo.
- “No se preocupe, señor” – dice Dabra. – “Aún le quedan tres niveles por superar, y aunque llegara hasta aquí, debería enfrentarse a mí.”
- “Tienes razón…” – murmura el brujo.

La compuerta en el suelo de la sala se abre, dejando pasar a Trunks y Shin.

- “Este muchacho es muy fuerte…” – piensa el Kaioshin. – “¿Es este el poder real de los saiyajín?”

Mientras tanto, Babidí ordena preparar a su siguiente luchador.

- “Que salga Yakkon.” – dice el brujo.
- “¿Yakkon?” – se sorprende Dabra. – “¿Tan pronto?”
- “No deberíamos subestimar al terrícola.” – dice Babidí. – “Al fin y al cabo, ha acabado con Pui-pui en un instante.”
- “Es cierto… Pero si ahora saca a Yakkon, seguro que acabará con el humano, y yo no podré divertirme…”
- “Debemos centrarnos en resucitar a Bu, y no en divertirnos” – responde Babidí.
- “Sí, señor” – responde Dabra. – “Disculpe mi osadía.”

En el segundo piso, una puerta se abre revelando a Yakkon, una terrorífica y rocambolesca bestia verde.

- “¿Qué demonios eres tú?” – pregunta Trunks.

Sin mediar palabra, el monstruo se lanza sobre el mestizo.

- “¡CUIDADO!” – exclama Shin.

Trunks retrocede esquivando todos los golpes del enemigo, que resulta ser bastante rápido a pesar de su tamaño, y casi sorprende a Trunks haciendo brotar dos largas y afiladas cuchillas de sus antebrazos, por encima de sus muñecas.

- “Eso ha estado cerca…” – murmura Trunks.

De repente, la voz de Babidí retumba en la sala.

- “¡Muy bien, Yakkon!” – exclama el brujo. – “¡Mata al humano, pero deja vivo al Kaioshin!”
- “Babidí…” – murmura Shin, al reconocer la voz del mago.
- “¡Para hacértelo más fácil, te llevaré tu planeta!” – continúa el brujo. – “¡PAPARAPPA!” – exclama.

En un instante, todos se encuentran envueltos en una aterradora oscuridad.

- “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta Trunks. – “¡No veo nada!”
- “¡Ha sido Babidí!” – responde Shin. – “¡Ha usado su magia para llevarnos al planeta de Yakkon y darle ventaja!”
- “¡JAJAJA!” – ríe Yakkon. – “Yo sí puedo veros…”

Yakkon se prepara para atacar.

- “¿Te sientes cómodo en la oscuridad?” – sonríe Trunks. – “No puedes esconderte de mí.”

Trunks se transforma en Súper Saiyajín de repente, provocando una onda expansiva de energía que empuja a Yakkon.

- “Ahora ya puedo verte, cobarde.” – dice el mestizo.

A través de la bola de cristal, la sala donde se encuentran el brujo y Dabra también se ilumina.

- “¡¿Qué significa esto?!” – se pregunta el mago.
- “Brilla…” – responde Dabra
- “¡Traedme un medidor de kiris!” – ordena Babidí.

Yakkon sonríe.

- “¿Qué pretende?” – se pregunta Trunks. – “No parece preocupado…”

Babidí mide la energía de Trunks.

- “¡3000 kiris!” – exclama el brujo. – “¡¿Cómo es posible que un humano tenga 3000 kiris?!”
- “No es posible que exista un mortal tan poderoso…” – dice Dabra
- “El medidor podría estar roto…” – murmura el brujo. – “Pero si de verdad tiene 3000 kiris, Yakkon va a tener serios problemas.  Él tiene solo 800…”

En el segundo nivel, Yakkon abre su gigantesca boca e inspira con fuerza, provocando que la luz del aura de Trunks se dirija hacia su boca hasta que finalmente abandona al mestizo y es aspirada por competo por el monstruo.

Nuestros amigos se quedan de nuevo a oscuras.

- “¡¿Qué ha sido eso?!” – se sorprende Trunks.
- “¡Yakkon se alimenta de energía lumínica!” – exclama Shin. – “¡Tu transformación es un aperitivo exquisito para él!
- “Así que es eso…” – murmura el mestizo.
- “¡No vuelvas a transformarte!” – le advierte Shin.

Yakkon ríe, viéndose vencedor.

- “¡JAJAJA!” – exclama. – “¡Ha sido delicioso! ¡Tienes una energía muy sabrosa!”

Trunks desenfunda su espada.

- “Así que no puedo transformarme, ¿eh?” – murmura el mestizo. – “Bien…” – dice mientras cierra los ojos.
- “¡Ahora estás a mi merced!” – celebra el monstruo.

Yakkon se abalanza sobre Trunks, pero éste reacciona rápidamente, interceptando al monstruo y cortándole un brazo. 

- “¡AAAAAAHHH!” – grita Yakkon de dolor. – “¡MALDITO SEAS!”
- “¿Crees que necesito verte para pelear?” – dice Trunks. – “Puede que seas fuerte, pero está claro que no eres un luchador.”

Yakkon, furioso, se prepara para atacar de nuevo, pero Trunks lo sorprende con un rápido movimiento, ensartando su espada en la barbilla del monstruo hasta su cráneo.

En el último piso, Babidí parece desesperado.

- “¡¿Cómo es posible?!” – se pregunta el brujo. – “No debería existir alguien así…”
- “Interesante…” – murmura Dabra. – “No se preocupe, señor. Yo me encargaré de él. Acudiré al tercer piso. Bu pronto tendrá la energía que necesita.”

Babidí está muy intranquilo.

- “Dabra… Si pierdes… Mis planes habrán fracasado…” – dice el brujo.
- “Soy el Rey de los Demonios.” – responde Dabra. – “Un simple humano no va a derrotarme.”

En el segundo piso, nuestros amigos han regresado a la sala de la nave y el camino al siguiente nivel se ha abierto.

- “Sigamos” – dice Trunks.

Shin asiente y sigue al mestizo. Ambos descienden hacia el próximo piso.

- “¡Trunks es increíble!” – piensa Shin. – “Jamás pensé que un mortal de un planeta inferior pudiera llegar tan lejos.”