miércoles, 16 de octubre de 2019

DBSNL // Capítulo 114: Súper Ub

DBSNL // Capítulo 114: Súper Ub
“No eres el mismo chico de antes…”


En el planeta Vampa, varias naves de la Patrulla Galáctica han llegado. Los agentes ayudan a identificar a los saiyajín y les invitan a acompañarlos.

Trunks y Leek se encuentran reunidos.

- “Os encontraremos un hogar” – dice Trunks.
- “Gracias” – responde el anciano saiyajín.

Unos patrulleros se acercan a Trunks y le entregan una pequeña caja, de la que el mestizo saca una píldora y se la toma. Después, se acerca a Goku y a Vegeta.

- “Tomad” – les dice, entregándoles una píldora a cada uno.
- “¿Qué son?” – pregunta Vegeta.
- “Píldoras senzu” – responde Trunks. – “La patrulla las está probando para Son Gohan. No son tan efectivas como las semillas, pero recuperaréis vuestras energías.”
- “¡Es fantástico!” – celebra Goku.
- “¿Y porqué no usáis semillas?” – pregunta Vegeta.
- “Con una sola semilla se pueden hacer un centenar de píldoras.” – explica el mestizo. – “Podrían ser muy útiles en el futuro.”
- “Gohan es muy listo, jeje” – sonríe Goku.

Vegeta le mira de reojo y suspira.

- “Dale una a Broly” – dice Vegeta.
- “De acuerdo” – asiente Trunks.

Finalmente, Goku y Vegeta se preparan para marcharse.

- “Hora de volver a casa.” – sonríe Goku, mientras se prepara para realizar el Shunkanido.

Pero Goku se detiene. Su rostro muestra una importante preocupación.

- “¿Qué ocurre?” – le pregunta Vegeta.
- “Siento dos ki extraordinarios luchando…” – responde Goku.
- “¿Dónde?” – pregunta Vegeta.

En la Tierra, Cell ha regresado a la Atalaya y se encuentra cara a cara con Ub.

- “¿Quién eres tú?” – pregunta Cell. – “No eres el mismo chico de antes…”
- “Creo que no” – responde el muchacho.

Mientras tanto, Pan desciende hacia la Torre de Karín, pero justo antes de llegar, puede ver a Piccolo salir de ella y alejarse rápidamente.

- “Tío Piccolo…” – murmura Pan. – “¡No te escaparás!” 

La mestiza persigue al namekiano, que pronto se da cuenta de la presencia de la muchacha y se detiene.

- “Pan…” – sonríe Piccolo.
- “¿Vas a alguna parte?” – le pregunta su pupila.
- “No puedes detenerme.” – dice Piccolo. – “Aunque derrotéis a uno de mis cuerpos, cada vez somos más. Pronto toda la Tierra formará parte de mí. Una gran conciencia común.”
- “Os derrotaremos uno a uno si hace falta.” – dice Pan mientras se pone en guarda.
- “¿Eso crees? ¿Crees que puedes derrotar a tu maestro?” – dice Piccolo.

La mestiza se envuelve en su aura de Súper Saiyajín.

En un lejano planeta, Freezer ha recibido una paliza. El demonio del frío se pone en pie, pero un poderoso ataque de ki le alcanza y le repele, lanzándole por los aires hasta estamparle contra una montaña.

El enemigo se acerca al demonio del frío lentamente. Es un personaje de gran envergadura, musculoso, orejas puntiagudas y tez verde oliva, con un ojo negro y otro gris.

- “El demonio del frío inmortal…” – murmura el enemigo. – “La última vez que nos enfrentamos tenías el poder del Hakaishin… Pero ahora tu fuerza es insignificante. No te necesito.”

Freezer, incrustado en la roca, aprieta los dientes, preocupado.

- “Mojito…” – murmura el tirano. – “La última vez tenías mejor aspecto” – se burla.

El demonio extiende sus manos hacia delante, y una tormenta eléctrica de rayos rojos y negros se desata a su alrededor.

- “Puede que seas inmortal…” – sonríe Garlick. – “Pero tu destino será peor que la muerte”.

De repente, una voz les interrumpe.

- “¿Necesitas ayuda, Freezer?” – se burla Vegeta mientras camina hacia ellos.

Freezer y Garlick se sorprenden al ver a Vegeta.

- “¿Qué haces tú aquí?” – pregunta el demonio del frío. – “¡No necesito tu ayuda!”
- “No seas así” – interviene Goku, que se acerca por el otro flanco. – “Hemos venido a echarte una mano.”
- “¡No os necesito!” – exclama Freezer, frustrado.

Goku y Vegeta se transforman en Súper Saiyajín Blue.

- “¿Este es el renacuajo del Makai?” – se pregunta Vegeta. – “¿Has estado haciendo pesas, diablillo?” – se burla.
- “Puedo sentir otra presencia en su interior” – dice Goku.
- “Es Mojito” – aclara Freezer.
- “¡¿Otra vez?!” – se sorprende Vegeta, molesto con tener que lidiar de nuevo con el ángel caído. – “Ese bastardo tiene más vidas que un gato”.
- “Esta vez, acabemos con él de una vez por todas” – añade Goku.

Garlick retrocede y se pone en guardia.

- “Malditos…” – murmura entre dientes.

Freezer intenta ponerse en pie, muy malherido, pero cae de rodillas.

- “Así solo nos estorbas” – dice Vegeta, que apunta al demonio del frío con su mano. – “¡Big Bang Attack!” – exclama el saiyajín.

El ataque de Vegeta desintegra a Freezer, que aparece de nuevo entre la polvareda, esta vez sin ningún rasguño.

- “Lo has disfrutado, ¿verdad?” – le dice Freezer.
- “Por supuesto” – responde Vegeta.

Freezer se envuelve en su aura morada, mucho más densa de lo habitual.

- “¡¿Ki divino?!” – se sorprende Goku.
- “He estado entrenando” – responde el demonio del frío. – “¿Creíais que os dejaría mantener esa ventaja?”
- “No está nada mal” – sonríe Vegeta.
- “Le estabas estudiando…” – sonríe Goku al ver que Freezer ha mejorado como luchador.

Freezer esboza una pícara sonrisa.

- “Básta de cháchara.” – les interrumpe Vegeta.

Una gota de sudor recorre la frente de Garlick.

- “Me ha engañado…” – piensa el demonio. – “Ocultaba su verdadero poder…”

En la Tierra, Ub se abalanza sobre Cell y el choque provoca la formación de un gran cráter en la Atalaya, que se resquebraja y empieza a fragmentarse.

Ub retrocede y se eleva, apuntando a Cell con su mano derecha y generando una tormenta de rayos de ki rosados que caen sobre el insecto como una lluvia de estrellas.

Cell intenta cubrirse, pero el ataque de Ub le sorprende y los rayos de ki impactan contra él cientos de veces, obligándole a levantar una barrera protectora.

El insecto embiste a al muchacho, que le detiene agarrándole por la corona y acto seguido lo lanza contra el palacio, haciendo que lo atraviese.

Cell recupera la estabilidad, pero Ub ha usado el Shunkanido para aparecer detrás de él y lanzarle un Kamehameha que le empuja hacia la superficie terrestre a gran velocidad.

Lejos de allí, Bra ha noqueado a Dende. En ese instante, Mr. Popo aparece de la nada a bordo de su alfombra mágica.

- “¡Kamisama!” – exclama al ver al Dios en el suelo.
- “Solo está inconsciente” – le tranquiliza Bra. – “¿De dónde sales tú?”
- “Dende me ordenó que escapara cuando sintió que todo se torcía” – dice Popo.

Popo baja de la alfombra de un salto y se acerca a Dende.

- “Si despierta, curará a nuestros enemigos” – dice la mestiza. – “De momento, debe seguir así.”

Bra se transforma en Súper Saiyajín y se prepara para marcharse.

- “¿Qué hago si despierta?” – le pregunta Popo, confuso y nervioso.
- “Noquéale otra vez” – responde Bra antes de partir.

Mientras tanto, Piccolo y Pan se han enzarzado en un combate que Piccolo parece dominar.

- “¡¿Cuánto crees que puedes aguantar?!” – se burla el namekiano, golpeando a su pupila y haciendo que bese el suelo.

Pan intenta levantarse, pero recibe una patada de Piccolo en el abdomen que le hace rodar por el suelo.

- “Es curioso…” – dice Piccolo. – “Mi mente está en plena ebullición. Tus amigos, sin duda quieren que me detenga. Wheelo cree que serías una buena adquisición para mi ejército…”

Piccolo agarra a Pan por el cuello y la levanta.

- “Pero una parte de mí…” – dice el namekiano. – “Una parte de mí quiere ver la cara de Son Goku cuando encuentre el cuerpo de su nieta.”

En ese instante, Piccolo parece sufrir una terrible jaqueca y suelta a Pan.

- “¡¿Qué ocurre?!” – grita el namekiano mientras se sujeta la cabeza. – “¡Callaos!”

Pan observa al namekiano, muy confusa.

De repente y como un rayo, Bra aparece y propina una patada en la cara a Piccolo, alejándole de su amiga.

Pan, que ha caído al suelo, se levanta como puede.

- “Gracias” – sonríe Pan al ver a su amiga.
- “¡Espabila!” – le apresura Bra. – “No puedo ganar esto sola.”

Piccolo se levanta enfadado.

- “Malditas crías…” – refunfuña el namekiano.

Las dos muchachas, transformadas en Súper Saiyajín, se ponen en guardia.

domingo, 13 de octubre de 2019

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VII: Hit

Cold Chronicles / Parte VII: Hit
“No es nada personal.”

En los suburbios del planeta Imegga, en una taberna oculta en un viejo sótano, un misterioso personaje de tez morada y que viste una larga gabardina negra se encuentra sentado en solitario. A su alrededor, otras mesas llenas de individuos con pinta de delincuentes y forajidos juegan a cartas y beben despreocupados.

De repente, un ser encapuchado entra en el local. La taberna queda en silencio cuando el personaje entra en el lugar. Todos los presentes han puesto las manos en sus armas, esperando lo peor, pero el ambiente pronto vuelve a la normalidad cuando se dan cuenta de que no es un peligro.

El encapuchado se acerca al viejo tabernero.

- “Busco a alguien para un trabajo” – dice el forastero.
- “¿Qué tipo de trabajo?” – pregunta el propietario del establecimiento.
- “Uno de los que solo se ofrecen aquí” – responde el encapuchado, que vacía un pequeño saco de dinero sobre la mesa y le entrega una moneda al tabernero.
- “Es mucho dinero…” – se sorprende anciano.
- “Es un trabajo difícil…” – responde el forastero.

El propietario echa un vistazo a las mesas del local.

- “Habla con ese” – responde, haciéndole un gesto con la cabeza, señalándole al personaje de la gabardina. – “Se llama Hit.”
- “Gracias” – dice el encapuchado, recogiendo su dinero y entregándole otra moneda al mesonero como propina.

El forastero se acerca a la mesa que le ha sido señalada y se sienta frente al personaje que allí se encuentra.

- “Tengo un trabajo” – anuncia el encapuchado.
- “Habla” – responde su contertulio.
- “No es una tarea fácil” – explica el forastero, que vuelve vaciar el saco de monedas sobre la mesa. – “Pero tiene una alta recompensa.”
- “¿Vas a decirme de qué se trata?” – insiste Hit.
- “Una vez te informe de la misión, no podrás negarte” – aclara el encapuchado. – “Es confidencial.”
- “¿Me amenazas?” – responde Hit. – “Dile a Xo-Nin que envíe a un mejor emisario.” – añade mientras se levanta.
- “¡Espera!” – exclama el encapuchado, nervioso.

Hit se detiene. El forastero empieza a sudar y a ponerse nervioso.

- “¿Quién…? ¿Quién ha mencionado a Xo-Nin?” – pregunta, tembloroso. – “¿De qué estás hablando?”

Hit pone sus manos sobre la mesa y se inclina hacia delante, intimidando al forastero.

- “Solo hay una persona en este planeta capaz de pagar tales honorarios” – dice Hit.
- “Nadie dice que mi señor sea de este planeta…” – se excusa el encapuchado.
- “Bien. Entonces hay dos personas: Xo-Nin y el Rey Cold.” – responde Hit. – “Pero, según he oído, los métodos del demonio del frío son mucho más directos; así que volvemos al punto de partida.”
- “Está bien, está bien…” – claudica el encapuchado, muy agitado. – “Por favor, siéntate.”

Hit vuelve a tomar asiento.

- “Xo-Nin quiere que te encargues de alguien.” – dice el forastero. 
- “Conozco los avances del Imperio. Ya no es un pequeño reino rebelde.” – dice Hit. – “Algunos planetas ni siquiera muestran resistencia. Se doblegan de buen gusto ante el Emperador. Y según parece, la expansión pronto llegará a este sector…”
- “Así es” – responde el encapuchado.

Hit observa el dinero con detenimiento.

- “Por lo que me ofreces, supongo que vas a pedirme que mate a los Generales del Imperio…” – reflexiona Hit. – “Está bien. Puedo hacerlo. Nos veremos aquí en…”
- “No.” – le interrumpe el forastero. – “Eso no es lo que Xo-Nin quiere.”

Hit se queda sin palabras.

- “Acaso me estás pidiendo que…” – dice Hit.
- “Sí.” – responde tajante el forastero. – “Xo-Nin quiere que mates al Rey Cold.”

Han pasado varios siglos desde que Cold empezó a alzar su Imperio desde las ruinas de Hera. La Capital del Imperio ha sido establecida en el planeta Cold-42, donde el Emperador tiene su residencia.

Meses después de ese encuentro en la taberna, en la sala del trono del Imperio, un soldado herajín se arrodilla ante el Rey, sentado en su sillón, transformado en su apariencia de toro, y escoltado por su pequeño consejero.

- “Mis hombres y yo hemos finalizando nuestra misión con éxito, señor.” – anuncia el soldado.
- “Buen trabajo” – responde Cold. – “Puedes retirarte.”

El soldado abandona la sala. 

El consejero del Rey se acerca Su Majestad.

- “¿Qué piensa hacer con ellos, Majestad?” – pregunta el personaje.
- “Son una raza fuerte…” – responde Cold. – “Me han servido durante muchos años.”
- “Pero señor, los informes que nos llegan son un poco alarmantes…” – continúa el consejero. – “Hablan de una rebelión en ciernes. Su nuevo líder ha agitado al pueblo y…”
- “No voy a traicionarles, Sorbet.” – sentencia el Rey. – “Reúnete con ellos y que expongan sus exigencias.”
- “De acuerdo, señor.” – responde el consejero. – “Como usted desee.”
- “Ahora, déjame a solas.” – dice Cold.

Su consejero hace una reverencia.

- “A su servicio” – se despide el lacayo. 

El Rey Cold se queda solo en la sala del trono.

- “No te lo puedo poner más fácil” – sonríe el Emperador.

De entre las sombras surge Hit, con sus manos en los bolsillos.

- “No es nada personal.” – dice el asesino.
- “Podrías matarme ahora mismo.” – dice Cold, con completa calma. – “En esta forma, no puedo detenerte.”
- “Será rápido.” – anuncia Hit.
- “Lo sé.” – dice el Emperador. – “Tu reputación te precede, Hit.”

El asesino se sorprende ante la actitud del Emperador.

- “Pero antes de que lo hagas, me gustaría proponerte un trato.” – dice Cold.
- “No puedes pagar tu escapatoria.” – dice Hit. – “Mi palabra vale demasiado.”
- “No pretendo sobornarte.” – le corrige el demonio del frío. – “Solo quiero ganar tiempo hasta que te lleguen tus nuevas órdenes.”

En ese instante, Hit recibe un mensaje en un dispositivo que lleva en su cinturón.

- “Léelo.” – dice el Emperador.

Hit mira el dispositivo.

- “Déjame adivinar…” – continúa Cold. – “Xo-Nin quiere anular su encargo.”

El asesino parece confuso.

- “Política.” – sonríe el Emperador. – “Los objetivos cambian tan rápido… Tengo ojos en toda la galaxia.” – explica. – “No fue difícil averiguar lo que planeaba Xo-Nin y encontrar algo que él desea y que solo yo puedo darle.”

Hit se da la vuelta, dispuesto a marcharse, pues su trabajo ha terminado.

- “¡Espera!” – le dice Cold. – “Ahora que estás libre, tengo un trabajo para ti.”
- “¿Vas a pedirme que mate a Xo-Nin?” – dice Hit.
- “Me gusta como piensas.” – sonríe el Emperador. – “Pero, no. Imegga funciona. Prefiero subyugarle antes que matarle. Es más útil.”
- “¿Qué quieres de mí?” – pregunta el asesino.
- “Quiero que investigues algo.” – dice Cold.
- “Creía que tenías ojos en toda la galaxia…” – murmura Hit.
- “Esto va mucho más allá.” – aclara el Emperador.

En unas horas, Hit ya viaja en una nave del Imperio a un recóndito planeta al que muchos consideran maldito y temen pronunciar su nombre.

Mientras tanto, Sorbet viaja a Hera, acompañado por la líder de las Fuerzas Especiales del Imperio, una mujer de piel morada y cabello fucsia, para reunirse con el líder de esa misma raza y calmar los ánimos de su pueblo.

En el planeta Kabasei, un lugar pantanoso y húmedo, el resto de las Fuerzas Especiales se encarga de aniquilar a los rebeldes que se resisten al Imperio. Los habitantes del planeta tienen aspecto de hipopótamo humanoide, con gran envergadura y grandes bocas de afilados colmillos.

Los cuatro guerreros de las Fuerzas Especiales, repartidos en distintas aldeas, masacran al pueblo kabajín.

En una pequeña villa, un guerrero hipopótamo se abalanza sobre un soldado del Imperio, cuya piel azul tiene la consistencia de una roca, y le muerde el brazo. El guerrero imperial sonríe de forma burlona, al no sentir dolor. El kabajín mira a su oponente desconcertado y asustado, y el soldado le remata con un fuerte puñetazo en la cabeza.

El soldado sonríe satisfecho al ver que no queda nadie más en pie.

- “¿Cómo vais?” – les pregunta el guerrero a sus compañeros a través de su auricular.

En otra aldea, el segundo miembro del escuadrón, de tez verde y gran envergadura, con un aspecto similar a un ogro, se encuentra sujetando a dos enemigos a los que hace chocar sus cabezas, dejándoles fuera de combate.

- “Ya me queda poco, Tupper.” – responde el soldado.
- “No esperaba menos de ti, Nink.” – responde el ishitoko. – “¿Y tú, Methiop?”

En otro lugar del planeta, Methiop, un guerrero con aspecto de crustáceo humanoide, de piel roja, noquea a su último oponente con una rápida combinación de puñetazos, como un boxeador.

- “Listo.” – responde el guerrero. – “¿Sabéis algo de Auta Motroco?”
- “Solo recibo interferencias” – dice Nink, que intenta comunicarse con su compañero.

En una cueva oscura, solo iluminada por la luz que emite el abdomen del metalman, varios enemigos intentan sorprender al soldado imperial, que sin pensárselo libera su aliento de fuego e inunda la cueva con torrente de lava que arrasa con todo lo que encuentra.

En ese instante, Tupper recibe un mensaje del centro de mando.

- “Parece que tendremos visita, chicos” – dice el soldado.
- “¿Qué ocurre?” – pregunta Nink.
- “Me comunican que se acerca una nave de la Patrulla Galáctica.” - sonríe Tupper.

viernes, 11 de octubre de 2019

ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte V: Los planes de Raichi

Shingeki no Saiyajín / Parte V: Los planes de Raichi
“El precio del progreso”


Tras una larga noche de fuego y destrucción, la luna desaparece y los saiyajín vuelven a la normalidad.

Los salvajes caminan entre las ruinas de la ciudad tsufur y se reúnen alrededor del joven que ha demostrado un poder más allá de los límites conocidos por su raza.

El viejo líder saiyajín se acerca al joven Yamoshi y se arrodilla frente a él en señal de respeto.

Cerca de allí, Zangya y Gokua han sobrevivido a la catástrofe. La madre sostiene a su hijo en brazos y camina por las calles de la ciudad cuando un grupo de saiyajín los rodean.

Zangya eleva su ki y se prepara para luchar, pero los salvajes son detenidos por un grito de Yamoshi.

- “¡NO!” – exclama el joven saiyajín.

Los saiyajín se detienen y retroceden. Yamoshi se acerca a Zangya y al chico.

- “Gracias” – dice la herajín.

Yamoshi observa detenidamente a Gokua, que se encuentra débil.

- “Co… Comida…” – vocaliza el saiyajín.
- “¿Qué?” – se sorprende la herajín.
- “Comida.” – insiste Yamoshi, que hace un gesto a Zangya para que le siga.

El joven saiyajín le hace otro gesto al viejo líder, indicándole que su compañero necesita comer. El saiyajín asiente y guía a Zangya y a su hijo lejos del campo de batalla.

Mientras tanto, en el corazón de un remoto planeta árido y rocoso, en lo más profundo de sus grutas y túneles naturales, tras una gigantesca compuerta metálica, una gigantesca computadora parece estar recopilando datos. 

Frente a la pantalla, un desfigurado Raichi observa la información y sonríe satisfecho.

- “Unos resultados extraordinarios…” – murmura el tsufur.

En el monitor aparecen esquemas de un dispositivo de control similar al que se utilizó con Zangya y varias lecturas del poder de Yamoshi.


- “Un Súper Saiyajín…” – sonríe el doctor.

El científico archiva los datos. En el monitor pueden verse un gran número de archivos titulados “Proyecto” seguido de una cifra; algunos pocos títulos aparecen de color verde, otros en amarillo, y la mayoría en rojo.

- “Con esto finaliza la fase principal del Proyecto 317.” – murmura Raichi.

En otro de los monitores aparece un mapa galáctico con planetas coloreados de la misma forma que los archivos. El planeta Plant pasa de verde a naranja.

- “El precio del progreso.” – dice Raichi, que se acaricia su deformado rostro.

En el centro del laboratorio se encuentra un cilindro de cristal lleno de un extraño líquido verdoso, en el que puede identificarse una silueta de gran envergadura con seis orbes de cristal verde en cabeza, pecho, brazos y piernas, similares a los que adornaban el dispositivo que limitaba el poder de Zangya, pero mucho más grandes.

- “Nadie se interpondrá en mi camino.” – murmura Raichi. – “Esta vez, no.”

En el planeta Plant, los años pasan y la guerra entre tsufur y saiyajín continúa. El joven Yamoshi, ahora ya un adulto, sigue trabajando para lograr controlar el poder del Súper Saiyajín, que despierta de forma intermitente durante las batallas. Zangya y Gokua le han ayudado a refinar su estilo de lucha, y los saiyajín se han hecho más fuertes e inteligentes a su lado.

Un día, una nave extraterrestre entra en la atmósfera, causando un gran estruendo que llama la atención de Gokua y un grupo de saiyajín, que habían salido en una expedición en busca de comida.

La aeronave desciende rápidamente, con uno de sus motores en llamas, y termina estrellándose en mitad del desierto.

Gokua y sus hombres siguen la humareda hasta llegar al lugar del accidente.

El herajín es quien se acerca al vehículo siniestrado y le arranca el morro para poder tener acceso a la cabina.

Gokua se queda boquiabierto al ver a un piloto de su propia raza sentado a los mandos, malherido.


- “¿Cómo es posible…?” – se pregunta el herajín. – “Se supone que Hera había desaparecido…”

miércoles, 9 de octubre de 2019

DBSNL // Capítulo 113: Juntos

DBSNL // Capítulo 113: Juntos
“Creo que puedo ayudar.”


Wheelo observa su nuevo cuerpo y esboza una aterradora sonrisa. Gohan ha quedado inconsciente.

- “¿Dónde está ese muchacho?” – se pregunta al mirar a su alrededor buscando a Ub, sin suerte.

Piccolo llega rápidamente a la Atalaya de Kamisama.

- “¡Dende!” – exclama Piccolo al verle situado al borde del Palacio, observando la Tierra. – “Supongo que ya sabes lo que está ocurriendo…” 

Kamisama aprieta con fuerza su bastón.

- “Dende…” – murmura Piccolo al ver la cara de terror del joven namekiano.
- “Es demasiado tarde…” – murmura Kamisama.

Piccolo entiende lo sucedido.

- “¿Acaso…?” – titubea el namekiano.

En ese instante, un ensordecedor zumbido creciente llama la atención de ambos, hasta que finalmente se detiene, seguido por una fuerte corriente de aire.

Cell ha llegado a la Atalaya.

Mientras tanto, Pan y Bra corren a toda velocidad hacia Ub, pues sienten que aún sigue con vida.

- “¡Hemos dejado a Goten y a mi hermano!” – exclama Bra. – “¡¿Y si despiertan?!”
- “¡Ub sigue con vida! ¡Puedo sentirlo! ¡Se mueve!” – dice Pan. – “¡Tenemos que ayudarle!”
- “¿Y si ahora es un enemigo?” – pregunta Bra.

De repente, las chicas pueden sentir el ki de Piccolo y Cell en la Atalaya. Ambas se detienen, petrificadas al imaginarse lo peor.

- “Tío Piccolo…” – murmura Pan con lágrimas en los ojos.
- “¿Dónde demonios están papá y Goku?” – se pregunta Bra, que aprieta sus puños con impotencia.
- “¡Ayuda a Ub!” – dice Pan. – “¡Yo ayudaré a Piccolo!”

Pan, furiosa, se transforma de nuevo en Súper Saiyajín y sale volando hacia la Atalaya.

- “¡No!” – grita Bra. – “¡Espera!”

Pero la hija de Gohan no se detiene y pronto desaparece en el horizonte.

- “Maldita sea…” – lamenta Bra, que se transforma en Súper Saiyajín y se marcha buscando a Ub.

En unos minutos, Pan llega a la Atalaya. Parece que Piccolo le espera.

- “¿Tío Piccolo?” – se extraña al notar algo extraño en él.
- “Llegas tarde” – sonríe el namekiano.

Cell y Dende salen del Palacio y se unen a Piccolo.

Pan se pone en guardia.

- “No…” – lamenta la saiyajín.

Dende y Piccolo alzan el vuelo y se aleja de la Atalaya.

 -“¿A dónde van?” – se extraña Pan.

Cell sonríe.

- “Ellos tienen otro trabajo” – dice el insecto.
- “¡NO!” – grita Pan, que intenta perseguirles.

Cell alarga su brazo y atrapa la pierna derecha de la saiyajín, estampándola contra el suelo.

- “Esto será divertido.” – sonríe el insecto.

Dende se aleja de la Atalaya mientras Piccolo desciende hasta la Torre de Karín.

La Torre parece vacía. Piccolo baja al piso inferior, pero no encuentra a nadie; solo una colección de vasijas. El namekiano camina entre ellas, abriéndolas una a una. Finalmente, en una de ellas, encuentra al Duende Karín escondido.

El namekiano agarra al Duende por el pescuezo y lo saca de la vasija.

- “¿Dónde están las semillas?” – pregunta Piccolo.
- “El gran Piccolo Daimaoh, manipulado como una marioneta…” – responde Karín. – “Qué vergüenza.”

Piccolo lanza a Karín contra una columna.

- “¡¿Dónde están?!” – grita el namekiano.
- “Vas a tener que matarme” – dice Karín.

El namekiano camina hasta el gato y le agarra de nuevo.

- “Eso no será necesario.” – sonríe Piccolo, mientras el metal líquido asoma por su boca.

Mientras tanto, Yajirobé se encuentra bajando la Torre con un saco de semillas a la espalda.

En otro lugar de la Tierra, Bra ha seguido el rastro de Ub hasta llegar a una llanura en la que se encuentra con una extraña casa de barro con forma de gusano extraterrestre y pequeñas ventanas circulares.

- “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta Bra. – “Noto varias energías en su interior…”

La mestiza se escabulle en la casa con cautela y se encuentra a Majin Bu imponiendo sus manos sobre el joven de Isla Papaya, intentando curarle. A su lado, Mr. Satán.

- “¡BU!” – grita Bra contenta. – “¡Creíamos que habías muerto!”
- “Casi…” – responde Bu.
- “Atraparon a Videl…” – llora Satán. – “Ahora es… como ellos…”

Bra agacha la cabeza al escuchar esa noticia.

En ese instante, Ub se incorpora repentinamente.

- “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta agitado. – “¡¿Dónde está Gohan?!”
- “¡Ub! ¡Estás bien!” – celebra Bra.
- “Bra…” – murmura Ub al ver a la chica. – “¿Y Pan?”
- “Ha ido a la Atalaya a apoyar a Piccolo. ¡Cell ahora también es un enemigo!” – responde la mestiza. – “¡Tenemos que ayudar a Pan! ¡Entre los cuatro podremos plantarles cara!”
- “¡¿Mi nieta corre peligro?!” – exclama Satán asustado.

Ub se levanta en silencio, mirando al suelo.

- “No. No podemos.” – dice el chico.
- “¿Qué?” – se sorprende Bra.
- “¿Qué estás diciendo?” – dice Satán.
- “Os llevaré lo más lejos posible de la Tierra. Puede que estéis a salvo en el Planeta de Kaiosama.” – dice Ub. – “Yo regresaré e intentaré rescatar a Pan.”
- “¿Y si no lo logras? ¿Y si Cell nos persigue?” – pregunta Bra.
- “Volveré a la Tierra para distraerle hasta que lleguen el señor Goku y Vegeta.” – dice Ub.

Bra agacha la cabeza, frustrada. Se siente impotente.

- “¡No puedes enfrentarte a ellos tú solo!” – dice Bra.
- “La chica tiene razón” – interviene Bu. – “No puedes hacerlo solo.”

Ub y Bra miran a Bu sorprendidos.

- “¿Qué sugieres?” – pregunta Ub.

Mr. Bu esboza una tierna sonrisa.

- “Bu…” – dice Satán. – “No puedo perderte a ti también…”
- “Creo que puedo ayudar.” – insiste Bu.

En la Atalaya, Cell ha propinado una paliza a la joven Pan, que ha perdido su transformación y lucha por ponerse en pie.

- “Eres tozuda.” – sonríe Cell. – “Muchos ya habrían optado por hacerse el muerto.”
- “No me rendiré…” – dice Pan, que se sujeta el hombro izquierdo. – “No puedo…”

La chica, sin fuerzas, se prepara para realizar un Kamehameha.

Cell estalla en una carcajada.

- “Esto tiene que ser una broma.” – se mofa el insecto.
- “Ka… Me…” – titubea Pan. – “Ha… Me…”
- “Me has enternecido.” – dice Cell. – “Está bien.” – añade mientras extiende sus brazos, ofreciéndole a Pan todas las facilidades. – “¡Dejaré que me ataques! ¡Vamos! ¡Ponlo todo en este Kamehameha, muchacha!” – se burla Cell.

Pan dispara.

- “¡HAAAA!” – grita la mestiza.

Nada ocurre. Ni siguiera es capaz de proyectar su energía.

- “¡JAJAJAJA!” – ríe Cell. – “Vaya…”

Pan se prepara para intentarlo otra vez.

- “Ka… Me…” – insiste la muchacha.
- “Ahora eres simplemente patética.” – dice Cell.
- “Ha… Me…” – dice una voz masculina que sorprende al insecto.

Detrás de Pan, Ub asciende por encima de la Atalaya, preparando su técnica.

- “¡¿Qué?!” – exclama Cell.
- “¡HAAAAAAAA!” – grita Ub al lanzar su ataque.

La poderosa onda de ki engulle a Cell y atraviesa la Atalaya, formando un gigantesco túnel que casi la parte en dos.

- “Ub…” – sonríe Pan al ver a su amigo.

La chica, sin fuerzas, casi se desmaya, pero Ub la agarra antes de que caiga al suelo.

El muchacho coloca su mano sobre Pan y su ki la envuelve, curándole las heridas.

- “Mi fuerza…” – dice Pan, mientras se pone en pie. – “¡Me has curado! Pero, ¡¿cómo?!”

Al mirar a su amigo, Pan se da cuenta de que ahora viste unos extraños ropajes. Ub lleva la ropa típica de Majin Bu.


- “Esa ropa…” – dice Pan. – “¡Tu ki ha cambiado!” – exclama al prestarle más atención. – “¿De verdad eres Ub?”

Ub sonríe.


- “Eso creo” – dice el muchacho. – “El señor Bu me ha prestado su fuerza. Volvemos a ser uno.”
- “¡Increíble!” – celebra Pan. – “¿Y cómo te sientes?”
- “Mejor que nunca” – responde el chico.

Cell, regenerado, se acerca a la Atalaya de nuevo. Pan y Ub sienten su ki.

- “¿Puedes ganarle?” – pregunta Pan.
- “Pronto lo sabremos” – responde Ub.

Dibujado por Ipocrito

Pan da un paso atrás. Sabe que es mejor no entrometerse en el combate.

- “Pan…” – dice Ub.
- “¿Qué ocurre?” – pregunta la chica.
- “Esta vez no te decepcionaré” – dice Ub.
- “Lo sé.” – sonríe Pan. – “Lo dejo en tus manos.”

La mestiza sale volando y desciende hacia la Torre de Karín.

Mientras tanto, Dende ha llegado hasta Son Gohan y se agacha para curarle.

- “Cell necesita ayuda…” – murmura Dende.

De repente, alguien propina una patada al namekiano, dejándole fuera de combate.

- “Lo siento, Kamisama” – dice Bra. – “Pero no puedo dejar que hagas eso.”

domingo, 6 de octubre de 2019

ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Yamoshi

Shingeki no Saiyajín / Parte IV: Yamoshi
“Yo ni siquiera estoy aquí.”


En el laboratorio, los robots propinan una paliza a Gokua y al joven saiyajín. El salvaje se encuentra acurrucado en una esquina, mientras dos de los robots le castigan con fuertes patadas y pisotones. Mientras tanto, cada uno de los otros dos robots han agarrado un brazo de Gokua y le propinan puñetazos en el abdomen.

El Doctor Mu observa la tortura desde su monitor.

- “Nada nuevo…” – murmura decepcionado el tsufur.

En las afueras de la ciudad, el Capitán Kinkarn se encuentra cara a cara con el líder saiyajín transformado en ozaru.

- “Ya… mo… shi…” – repite el saiyajín.
- “¡¿Yamoshi?!” – se sorprende el tsufur. – “¡¿Qué demonios es eso?!”
- “Ya… moshi…” – insiste el ozaru.

Todos los ozaru rugen con fuerza.

Kinkarn parece confuso. Nunca había visto un comportamiento semejante entre los salvajes.

- “¿El chico?” – se pregunta el Capitán. – “¡¿Queréis al chico?!”

El ozaru clava su mirada en el tsufur.

- “Así que es eso…” – sonríe el Capitán.
- “Yamo… shi…” – repite una vez más el saiyajín.

Kinkarn, confiado, sonríe.

- “¡Marchaos si no queréis morir!” – les amenaza el tsufur.

El ozaru clava sus puños en el suelo y mira al Capitán con actitud desafiante.

- “¿Buscas pelea?” – se burla el tsufur. – “¿Quieres retarme?”

El saiyajín intenta golpear a Kinkarn, pero éste utiliza sus propulsores para retroceder rápidamente y esquivar el puñetazo.

Los demás saiyajín no actúan. Se quedan quietos, observando el combate.

- “Interesante…” – murmura Kinkarn. – “Bien… Puedo con uno.” – sonríe.

El ozaru se abalanza de nuevo contra el tsufur, y éste esquiva ágilmente el ataque, alzándose por encima del mono gigante y disparando sus cañones de energía, que parecen lastimar el hombro derecho del salvaje.

El saiyajín intenta agarrar al tsufur en el aire, pero Kinkarn es muy hábil y esquiva al ozaru una y otra vez.

- “¡Eres grande, lento y tonto!” – sigue burlándose Kinkarn. – “Tanta fuerza malgastada…”

El cañón de energía de su brazo derecho se convierte en una hoja de luz con la que el Capitán corta un tendón del brazo del ozaru, inmovilizándoselo.

El tsufur se aparta del ozaru y desciende hasta el suelo.

- “En un combate a distancia, no puedes ganar.” – sonríe el Capitán. – “Se acabó.” – dice mientras apunta al mono con sus cañones, listo para acabar con el saiyajín.

Pero el ozaru esboza una sonrisa que desconcierta al Capitán.

- “¿Qué?” – se pregunta el tsufur.

El ozaru abre su enorme boca y apunta a Kinkarn. Una gigantesca onda de ki rojizo emerge de las fauces del mono a gran velocidad y desintegra al desconcertado tsufur. El ataque continúa hasta estrellarse en la barrera que protege la ciudad.

Los ozaru celebran su victoria con un grito al cielo adornado con la luna llena.

En la sala de control tsufur, todos los presentes parecen asustados.

- “¡¿Qué demonios ha sido eso?!” – se preguntan.
- “¡La barrera ha resistido!” – anuncia uno.
- “Por ahora…” – murmura otro.

En la cima de la torre del centro de la ciudad, Raichi y Zangya observan lo ocurrido.

- “Fascinante…” – murmura el doctor.
- “Vuestros planes fracasan.” – dice Zangya.
- “Los míos no.” – responde Raichi.

En el laboratorio, los chicos se están quedando sin fuerzas. Gokua puede ver como torturan a su compañero, y eso hace que se enfurezca.

- “Basta… ¡BASTA!” – grita el herajín, emitiendo una onda expansiva de energía que repele a sus dos enemigos. 

Su cabello se ha erizado y teñido de rojo, mientras su piel se ha vuelto más pálida.

Los dos robots se abalanzan de nuevo sobre él, pero el pequeño herajín logra esquivar los ataques, saltar por encima de ellos y atacar a los dos robots que atormentan al saiyajín, lanzándoles contra la pared.

Gokua ayuda al salvaje a ponerse en pie.

- “¡Vamos!” – dice el herajín. – “¡Ponte detrás de mí!”

En la sala de control, esto ha llamado la atención de Mu.

El pequeño herajín intenta proteger de los robots a su compañero.

- “¡Dejadnos en paz!” – grita al lanzar un poderoso ataque de ki que lanza a uno de los robots contra la pared y lo deja fuera de combate.

El Doctor Mu sonríe.

- “Bien…” – murmura el tsufur. – “Aumentaremos la dificultad.”

Tres nuevos robots entran en la celda de los chicos.

En las afueras de la ciudad, los saiyajín parecen prepararse para el ataque. Un pequeño grupo de saiyajín sin transformar, con los ojos vendados, caminan hasta sus compañeros ozaru, que les ofrecen sus manos para que suban.

En las torres de vigilancia, los tsufur se impacientan.

- “¿Qué están haciendo?” – se preguntan los soldados.

Los ozaru lanzan a sus compañeros por los aires, por encima de la cúpula que cubre la ciudad. Las torretas intentan disparar a los enemigos, pero son objetivos demasiado pequeños para que esos cañones diseñados para luchar contra los ozaru puedan abatirlos.

En el aire, los saiyajín se quitan la venda de los ojos y miran la luna llena.

Los ciudadanos tsufur pueden ver como el cielo se cubre por ozaru que caen con fuerza sobre la cúpula.

Los ozaru colocan sus bocas en la barrera y disparan sus poderosos ataques de ki, provocando que la cúpula se resquebraje, pero también haciéndose daño ellos mismos.

Raichi y Zangya miran al cielo, donde ocurre toda la acción.

- “Es vuestro final.” – dice Zangya.
- “Puede que sea el final de esta ciudad.” – le corrige Raichi. – “Hay otras.”
- “Pero tú morirás aquí.” – le dice la herajín.
- “No” – responde Raichi. – “Yo ni siquiera estoy aquí.”

Zangya se queda confundida al escuchar las palabras del doctor.

Mientras tanto, en el laboratorio, Gokua intenta detener a los robots, pero son demasiados y pronto le superan.

El saiyajín intenta ayudar, pero un robot le intercepta, agarrándole una pierna y lanzándole al otro extremo de la habitación.

Los robots se amontonan sobre Gokua, a quien pisotean con violencia. El herajín grita con todas sus fuerzas.

El saiyajín se pone de nuevo en pie e intenta ayudar a su compañero, pero de nuevo es repelido por una de los robots.

El chico, malherido, se levanta de nuevo. El saiyajín aprieta con fuerza los puños y muestra sus colmillos. Su cabello se eriza ligeramente y sus pupilas brillan de color verde. Su respiración es cada vez más pesada, como si gruñera con cada exhalación.

El Doctor Mu se percata del cambio y enseguida ordena a los robots que se centren en el saiyajín.

- “¡Lo tenemos!” – celebra Mu. – “¡Creo que lo tenemos!”

Los robots se abalanzan sobre el saiyajín, pero cuando están apunto de alcanzarle, el poder del chico estalla.

- “¡HAAAAAAAAA!” – grita el muchacho.

La explosión inunda los pasillos del laboratorio hasta llegar a la sala donde se encuentra Mu, desintegrando al doctor.

En la superficie, una gran explosión en la base de la torre principal hace saltar las alarmas en toda la ciudad. La barrera se desactiva y las torretas exteriores se desconectan.

En la azotea de la torre, Raichi sonríe.

- “Bien…” – murmura el tsufur. – “Ha funcionado.”

Zangya no entiende nada de lo que sucede.

En las ruinas del laboratorio, Gokua, malherido, sonríe al ver la silueta de su compañero envuelta en llamas doradas.

En la azotea, Raichi apunta a Zangya con la gema de su guantelete y hace que la mujer grite de dolor.

- “Eso es…” – sonríe el tsufur. – “Haz que venga.”

De repente, como un cohete, una luz dorada asciende por el interior del edificio, llamando la atención de todos los ozaru circundantes.

El joven saiyajín llega irrumpe en el tejado y mira desafiante a Raichi, que libera a Zangya.

La herajín, al sentirse libre, se transforma y corre a buscar a su hijo.

El doctor tsufur y el joven salvaje se quedan a solas en el tejado.

- “Mi creación…” – sonríe Raichi.  – “El Súper Saiyajín.”

El chico apunta a al tsufur con su mano y desintegra al doctor.

Los ozaru de los alrededores, observan asombrados esa llama dorada que ilumina la noche.

El ejército tsufur intenta combatir a los ozaru. Máquinas de guerra terrestres y aéreas irrumpen en las calles para detener la amenaza saiyajín. 

Los ozaru luchan ferozmente, pero la tecnología tsufur empieza a recuperar terreno. El fuego de artillería logra abatir a varios saiyajín.

El joven saiyajín alza su mirada al cielo, buscando la fuente de poder de su raza, y al ver la luna llena se inicia su transformación en ozaru, cuyo peso hace que se desmorone la torre.

Un gran simio dorado se alza en el centro de la ciudad tsufur y ruge con fuerza. Los saiyajín que le rodean le imitan. 

Los ozaru, ahora liderados por el joven saiyajín, contraatacan a los tsufur, destruyento todo a su paso. La ciudad ha caído.