miércoles, 23 de mayo de 2018

OLD MAN GOHAN // Capítulo 23: Las dos torres

OMG // Capítulo 23: Las dos torres


En el laboratorio de la Muscle Tower, el Doctor Normaki, Erasa y el resto de su equipo científico examinan el sarcófago, que ha sido conectado al ordenador principal.

- “El Doctor Gero era un hombre brillante...” – murmura Senbei mientras estudia los datos que aparecen en la pantalla.
- “El General Silver le tiene en alta estima” – le dice Erasa. – “¿Formaba usted parte del equipo del Doctor Gero?”
- “No, nada de eso” – responde el doctor. – “Siempre he trabajado solo en mi pequeño laboratorio de Villa Pingüino”.
- “¿Y qué hace aquí si no trabajaba para la Red Ribbon?” – insiste Erasa.
- “Me uní a la causa hace muchos años, cuando la villa fue atacada por los androides” – responde Senbei. – “Mi especialidad es la robótica, así que pensé que podría encontrar una forma de detenerles... Pero nunca pude imaginar que las creaciones del Doctor Gero fueran tan complejas. Parecen ciencia ficción”.

Senbei teclea a rápido, analizando y desgranando cada línea de código de la programación del sarcófago.

- “Número 16...” – murmura el doctor. – “Supongo que fue el precursor de los androides 17 y 18.”
- “¡¿Otro androide?!” – exclama Erasa sorprendida y algo asustada.
- “No exactamente” – responde el Dr. Norimaki. – “Este es un robot completamente mecánico.”

En las montañas rocosas, los androides recuperan la vista gradualmente.

- “¡¿Dónde se han metido?!” – pregunta la Número 18 mientras intenta abrir los ojos. – “¿Dónde están?”
- “Deben haber huido” – responde el 17. – “¡Maldita sea!” – añade furioso.

La Número 18 asciende para buscar a sus enemigos.

- “¡Viajan al Este!” – exclama la androide, que puede ver una nube de humo alejarse en el horizonte.

Los supervivientes han subido a los vehículos que quedaban en funcionamiento y se dirigen, con gran apremio, de vuelta a la Muscle Tower.

- “¿Desde cuándo sabes hacer eso?” – le pregunta Shapner a Videl, sorprendido ante la nueva habilidad demostrada por la Sargento.
- “Son Gohan me lo enseñó” – responde Videl. – “Supongo que, después de todo, no eran sólo trucos” – añade con una sonrisa.
- “¿Son...?” – se extraña Pilaf, sentado en el asiento de atrás entre Mai y Shu.

Suno mira hacia atrás a cada instante, temerosa de que los androides les persigan.

- “Es cuestión de tiempo que nos alcancen.” – dice la Coronel.
- “En la Muscle Tower podremos resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
- “¿Son Gohan?” – pregunta Suno.
- “Son Gohan no sabe lo que está pasando” – responde Shapner. – “¡Quedamos con él en reunirnos en la Capital del Oeste!”
- “Vendrá” – responde Videl con total seguridad. – “Sé que vendrá”.

En la Tierra Sagrada de Karín, Son Gohan ha llegado a la base de la torre.

- “Bien, no tengo tiempo que perder” – piensa el mestizo, antes de coger impulso.

De repente, una lanza pasa a escasos centímetros de su oreja, sorprendiéndole.

- “¡Alto!” – dice una voz, que resulta ser un hombre adulto de piel morena y vestimenta indígena.

Son Gohan se detiene y mira al extraño individuo.

- “No tengo tiempo para esto.” – le dice el mestizo. – “Tengo que escalar la torre”.

El extraño hombre se fija en la ropa de Gohan.

- “Esa ropa...” – murmura sorprendido. – “¿Eres amigo de Goku?” – dice con genuina ilusión en sus ojos.
- “¿Conocías a mi padre?” – pregunta desconcertado Gohan.

Los androides persiguen a nuestros amigos, que ya se acercan a la Muscle Tower.

Erasa recibe un mensaje en su computadora de muñeca. Videl y el resto están acercándose a la torre.

- “¡Qué salgan todos los robots de combate!” – responde Erasa. – “¡Hay que ganar tiempo!”

Mientras tanto, el Doctor Norimaki sigue estudiando la programación del Número 16.

- “¡Es sorprendente!” – exclama Senbei. – “Según las notas del Doctor Gero, este robot fue considerado defectuoso... ¡por ser pacífico!”
- “¿Pacífico?” – se extraña Erasa.
- “Es el mismo error que tenía el Número 8.” – responde Senbei. – “Parece que el Doctor Gero nunca fue capaz de solucionar ese problema y por eso pasó a utilizar androides con base humana”.
- “¿Está diciendo que este robot puede estar de nuestro lado?” – le dice Erasa, que no entiende la relación entre ese cambio y el error en los robots.
- “No.” – responde tajante Senbei. – “Creo que si nosotros fuésemos un problema, nos eliminaría sin dudarlo. Pero en estos momentos, el problema de la Tierra no somos nosotros...”
- “Es mejor que nada...” – suspira Erasa. 
- “Espera, hay una línea de código que se repite en toda su programación, como si fuese una obsesión de Gero...” – dice el Doctor, mientras sigue investigando. – “Matar a... ¡¿Son Goku?!” – exclama al reconocer ese nombre.

Los supervivientes de la batalla del desfiladero han llegado a la base, mientras los robots tripulados salen a recibir a los androides.

- “¡Preparaos para el combate!” – exclama Suno mientras baja de la camioneta. – “¡Preparad la barrera!”
- “¿Qué barrera?” – pregunta Shapner.
- “Esto es una fortaleza” – responde la Coronel orgullosa. – “No les será fácil entrar”.

Una barrera protectora parecida a la de los androides envuelve la Muscle Tower.

- “¡Increíble!” – exclama Ikose, que acude a recibir a sus amigos. – “¿Estáis todos bien?”
- “¿Dónde está Erasa?” – le pregunta la Sargento.
- “En el laboratorio” – responde el joven soldado.

En la base de la Torre de Karín, el indígena parece haberse calmado.

- “Así que eres el hijo de Son Goku...” – dice emocionado el hombre. – “Siento haberte atacado. Me llamo Upa”. – se presenta.
- “¡¿Upa?!” – se sorprende Gohan. – “¿El de las historias de mi padre? ¿El que luchó junto a él en el palacio de Uranai Baba?”
- “Me alegra ver que Goku te ha hablado de mí” – responde Upa contento y algo avergonzado. – “¿Cómo está Son Goku?” – le pregunta.
- “Lo siento, Upa.” – responde Gohan. – “Mi padre murió hace muchos años de una enfermedad cardíaca”.
- “Lo siento mucho” – responde Upa, claramente afligido. – “Eso explica que los androides sigan campando a sus anchas.”
- “No te preocupes.” – responde Gohan. – “Lo ha dejado en mis manos.” – añade apretando fuerte el puño. – “Tengo que escalar la torre y llegar al la Atalaya de Kamisama. Creo que hallaré respuestas allí”.

Upa se acerca a Gohan y le ofrece su mano.

- “Siento el malentendido” – dice Upa.
- “No te preocupes” – responde Gohan estrechando su mano.
- “Espero que encuentres lo que buscas, por el bien de la Tierra” – añade el indígena.
- “Gracias” – responde Gohan, mientras se da la vuelta y mira hacia arriba, incapaz de divisar la cima de la torre.

Upa también mira hacia arriba.

- “No es una escalada fácil...” – dice Upa.
- “¡Vamos allá!” – exclama Gohan, dando un salto hasta agarrarse a un saliente de la torre e impulsándose hacia arriba, para desaparecer inmediatamente entre las nubes.

Upa se queda con la boca abierta ante tal demostración de fuerza y agilidad.

- “Sin duda es hijo de Son Goku...” – murmura con una sonrisa de esperanza.

En la Muscle Tower, los androides han llegado y sobrevuelan la base.

- “La Muscle Tower...” – dice la Número 18. 
- “Veo que los humanos están aprovechándose de los recursos de la Red Ribbon” – añade el 17, que extiende su mano apuntando a la base. 

El androide dispara y su ataque estalla en el aire contra la invisible barrera.

- “Pero, ¿qué demonios ocurre?” – se extraña el Número 17, que repite su ataque con el mismo resultado.
- “Una barrera...” – responde la 18. – “Qué interesante...” – sonríe.

Suno, Shapner, Ikose, el Número 8 y la banda de Pilaf observan desde el suelo a los androides.

- “Espero que aguante...” – murmura la Coronel.

En el laboratorio, Erasa le ha contado a Senbei lo que conoce sobre la muerte de Goku y la misión de Son Gohan.

- “No sabemos si, al no estar Son Goku, su hijo se convertirá en su objetivo...” – reflexiona Erasa.
- “Apartaos del sarcófago” – les dice el Doctor a los científicos que lo rodean.
- “Doctor Norimaki, no podemos arriesgarnos a...” – dice Erasa.
- “¡Apartaos todos!” – insiste el Doctor, mientras se acerca al botón de activación del robot.

En ese instante, Videl entra en el laboratorio y desenfunda su pistola.

- “¡Apártese de ese botón!” – le grita al Doctor Norimaki.

El Doctor levanta las manos y se queda quieto.

- “¡Tenemos que detener a esos androides!” – exclama el Doctor.
- “No permitiré que despierte a otro monstruo” – responde Videl mientras apunta al Doctor.
- “Tranquila, Videl” – interfiere Erasa. – “Este robot es distinto a los androides 17 y 18”.
- “Tu misma has dicho que puede tener como objetivo matar a Son Gohan.” – responde la Sargento, que ha escuchado la conversación.
- “Pero nos libraría de los androides” – responde Senbei.
- “¿A cambio del Guerrero Dorado?” – le insiste Videl. – “No podemos permitirnos esa pérdida”.
- “¿No podemos?” – le dice Erasa. – “¿O no puedes?” – le recrimina.

Videl se siente atacada por su amiga, que hace que analice durante un instante si sus sentimientos están en conflicto con la misión.

- “Esas cosas mataron a mi familia” – le dice furioso el Dr. Norimaki. – “No me importa lo que tenga que dar a cambio de verlos morir.” – dice mientras se acerca al botón de activación.
- “Por favor, Doctor.” – le dice Videl. – “Le necesitamos para retomar el Proyecto Hope. No me obligue a disparar.”

En la superficie, los androides disparan sin cesar contra la barrera, que de momento resiste sin dificultad.

Mientras tanto, Gohan ya ha llegado a la cima de la Torre de Karín.

- “¿Hay alguien?” – pregunta Gohan mientras sube la escalera hacia la plataforma.
- “¡Bienvenido, Son Gohan!” – le dice el longevo felino.
- “¿Qué hay de nuevo, chaval?” – añade Yajirobe, con aspecto anciano, mientras se acerca a Gohan y le da un puñetazo cariñoso en el estómago. – “¡Veo que sigues en forma!”

Son Gohan se abraza a Yajirobe.

- “Bueno, vale ya de abrazos, que hueles a rayos” – le dice Yajirobe mientras se aparta.
- “Has subido la torre de forma legal” – le dice Karín. – “¡Y llevas el bastón mágico!” – exclama. – “Supongo que te diriges al palacio de Kamisama”.

Son Gohan asiente.

- “Me parece una buena idea” – responde Karín. – “En ningún lugar se puede entrenar como en la Atalaya” – añade con una pícara sonrisa.

Yajirobe mira con recelo al gato.

- “¿Ya empezamos?” – le dice a Karín. – “La última vez que vi esa cara fue cuando no le dijiste a Goku que Kamisama y Piccolo Daimaoh eran la misma persona. ¿Qué le estás ocultando al chico?”
- “¡¿Yo?!” – se sorprende el felino, que se da cuenta de que su compañero le ha pillado con otra de sus tretas. – “¡Nada, nada!”

Son Gohan sonríe al ver la extraña relación entre Karín y Yajirobe.

- “Supongo que lo descubriré cuando llegue” – interrumpe Gohan. – “¡Tengo que seguir mi camino!” – dice mientras se dispone a subir al tejado.
- “¡Espera!” – le dice Yajirobe, que busca algo en su Gi. – “Tengo algo para ti. Es la última, así que aprovéchala”.

Yajirobe le lanza un pequeño objeto a Gohan, que lo atrapa al vuelo. Al mirarlo, Gohan se sorprende sobremanera.

- “Esto es... ¡una semilla senzu!” – exclama el mestizo.
- “¡La última!” – le dice Yajirobe.

Gohan aprieta con fuerza su puño, sabiendo la importancia que tiene esa semilla y recordando durante un instante la última vez que tuvo una en sus manos.

- “Muchas gracias” – responde el mestizo.
- “¡Espera!” – le dice Karín. – “Yo soy el Duende Karín...” – murmura algo enfadado con Yajirobe – “Se supone que soy yo el que debe dar regalos místicos…” – protesta en voz baja.
- “¿Qué refunfuñas, viejo gato?” – le dice Yajirobe.
- “¡Nada, nada!” – responde Karín. – “Toma esto, Son Gohan” – le dice acercándose y ofreciéndole un pequeño frasco.

Son Gohan lo coge y lo observa con detenimiento.


- “¿Qué es?” – pregunta curioso.
- “Es lo que queda del Agua Ultradivina” – responde Karín. – “Se dice que esta agua despierta el poder oculto de cualquier individuo.”
- “¿Puede hacerme más fuerte?” – pregunta Gohan.
- “Varios luchadores han escalado la Torre en busca de este agua desde que aparecieron los androides. Todos eran maestros en las artes marciales y grandes guerreros.” – responde Karín. – “Y muchos otros lo hicieron antes”.
- “Sólo Son Goku ha sobrevivido a eso” – responde Yajirobe. – “El resto murieron”.

Son Gohan sigue mirando el frasco mientras escucha la historia.

- “No sé qué efecto puede tener en ti, Son Gohan” – continúa Karín. – “Son Goku era un saiyajín puro y resistió sus efectos tóxicos después de una noche de agonía, pero tú eres medio humano. Puede que esta cosa te mate”.

Son Gohan se cuelga el pequeño frasco del cuello.

- “Gracias, Duende Karín.” – responde el mestizo. – “Será mi último recurso.”

Yajirobe mira a Son Gohan sorprendido ante su decisión.

- “Tan temerario como su padre” – afirma sonriendo el viejo amigo de Goku.

domingo, 20 de mayo de 2018

DBSNL // Capítulo 42: La tortuga, la grulla y el lobo

DBSNL // Capítulo 42: La tortuga, la grulla y el lobo
“¿Dónde aprendiste las técnicas de la escuela Grulla?”


Gotenks se lanza a por los B-16, eliminando al primero de un puñetazo y provocando su explosión, y al segundo con un ataque de ki.

El último B-16 en pie lanza su potente ataque con los cañones de sus antebrazos, impactando de lleno en Gotenks, que ni se molesta en esquivarlo.

Cuando se disipa el humo y el vapor creado por la nieve derretida, se distingue a Gotenks caminando lentamente hacia el robot.

Éste vuelve a cargar sus cañones y dispara otra vez con el mismo resultado.

El B-16 repite su disparo varias veces, hasta que finalmente Gotenks se encuentra frente a él. El saiyajín salta y le da un puñetazo en el tórax, clavandole el puño en su esqueleto mecánico. 

El robot agarra el brazo de Gotenks intentando liberarse, pero Gotenks dispara un ataque de ki que atraviesa al B-16, que estalla.

La Número 18 observa a Gotenks.

- “No parecen los mismos chicos que entrenaban en la Atalaya de Kamisama” – piensa.

Gotenks se coloca en una de sus típicas poses para celebrar la victoria, contrastando con la seriedad con la que se había tomado el combate previamente.

- “¡Una vez más, el gran guerrero Gotenks salva el día!” – dice imitando al árbitro del torneo de artes marciales. – “No ha sido nada. Sólo cumplo con mi deber...” – continúa simulando que le están entrevistando.
- “Puede que sí sean los mismos...” – dice la Número 18 al ver el ridículo espectáculo.

En la Muscle Tower, una alarma suena en el reloj de muñeca de Silver, que pese a haber perdido su camiseta por el ataque de Krilín, no parece haber sufrido grandes daños.

- “Maldición...” – murmura al mirarlo.
- “¿Acaso tus planes están fracasando?” – se burla Krilín al ver su reacción, pues ha oído las explosiones y colige que sus amigos han derrotado a los B-16.
- “Esto no ha terminado” – dice Silver frustrado, introduciendo un código en su reloj. 

Shu corre hacia Mai. Pilaf se ha quedado atrás cansado. 

- “¿¡Estás loca!?” – le dice Shu. – “Podíamos haber...” – pero un ruido estridente y ascendente le interrumpe. 

A su lado, el robot que había derrotado Son Goten con su Kamehameha parece seguir activo. Sus ojos se iluminan rojos y algo en su pecho parece brillar cada vez con más intensidad.

- “¡Alejaos!” – grita Shu.

Nuestros amigos se percatan de la situación, pero ya nada puede evitar que la bomba explote.

La explosión hace temblar el suelo y provoca un violento viento que alcanza la Muscle Tower.

- “¿¡Qué ha sido eso!?” – pregunta Krilín al ver la explosión.
- “Vuestros amigos” – sonríe Silver.
- “Cómo le haya pasado algo a la Número 18 juro que te...” – dice Krilín mientras le embarga la rabia.
- “¡Krilín!” – le interrumpe Ten, situándose a su lado. – “Cabeza fría. No podemos dejarnos llevar por las emociones ante un enemigo como él. He usado mucha energía en mi última técnica y te necesito al máximo.” – continúa. – “Además, no creo que eso detenga a la Número 18.” – añade sonriendo.

Krilín asiente y le devuelve la sonrisa.

- “Tienes razón.” – dice. – “Nada detiene a mi Número 18”.

Tras la explosión, al disiparse la nube de polvo y vapor, puede verse el resultado. Gotenks, quién más lejos se encontraba de la explosión, no ha sufrido ningún daño, pues su poder está muy por encima de la fuerza devastadora de la bomba. La Número 18 ha podido recoger a Pilaf y sobrevuela el enorme cráter. Pero no hay rastro de Lapis, Mai y Shu.

- “¡Número 17!” – grita la Número 18 preocupada. – “¡Lapis!” – insiste con lágrimas en los ojos.

La polvareda se disipa y Lapis aparece tumbado en el suelo sobre Mai, envuelto en su barrera, protegiéndola.

- “¿Estas bien?” – le pregunta Lapis agotado, mientras disipa su barrera.
- “Gracias...” – le responde Mai algo sonrojada.

Lapis se levanta a dolorido. Sus piernas le fallan, pero Mai le sujeta. 

- “Deja que te ayude” – le dice ésta, colocando el brazo de 17 alrededor de su cuello.

Pilaf busca inquieto desde el cielo a su subordinado, Shu.

- “¡Shu!” – grita. – “¿Dónde está Shu? ¿Habéis visto a Shu?” – insiste preocupado, pues espera lo peor.

La Número 18 desciende con Pilaf, que al soltarle busca entre las rocas desesperadamente a su compañero.

- “Lo siento” – dice Lapis. – “Estaba demasiado cerca de la explosión”.

Mai se lleva la mano a la boca al escuchar las palabras de Lapis y no puede evitar llorar. Lapis la consuela y ésta le abraza llorando.

Pilaf llora sólo, intentando disimular.

- “Lo siento” – dice Gotenks. – “Os prometemos que le reviviremos con las Dragon Balls” – asegura.

Pilaf se sorprende al oir a Gotenks.

- “¿¡Lo decís en serio!?” – dice exaltado.
- “Por supuesto” – respondo Gotenks. – “Estamos vivos gracias a vosotros”.

Pilaf no puede fingir más y abraza a Gotenks.

- “Gracias” – le dice mientras las lágrimas recorren su mejilla.

En la Muscle Tower, nuestros amigos parecen listos para atacar.

- “Espero que funcione...” – dice Yamcha.
- “Va a funcionar” – asegura Krilín.
- “Encárgate de Lunch” – le dice Ten Shin Han a Chaoz, que asiente.

Ten y Krilín atacan a Silver, que no parece tener dificultad para mantener a ambos a raya.

- “¡Taiyo- ken!” – grita Silver, sorprendiendo a sus rivales y aprovechando para golpearles.

Pero tras recibir el primer golpe, Ten y Krilín reaccionan y siguen insistiendo en sus ataques pese a estar cegados.

- “¿¡Cómo puede ser!?” – dice Silver sorprendido, sintiéndose avasallado.
- “¡No necesitamos verte para saber dónde estás!” – dice Ten, que consigue asestarle varios golpes.

Silver recupera la distancia.

- “¿Dónde aprendiste las técnicas de la escuela Grulla?” – le pregunta Ten, que ya recupera la vista.
- “Jujuju” – ríe Silver. – “¿Dónde las aprendiste tú?”
- “¿¡El viejo Tsuru-senin!?” – se sorprende Ten.
- “Me enseñó los secretos de su escuela” – continúa. – “¡Y me contó cómo le traicionaste!”

Silver ataca a Ten y a Krilín, que resisten sus ataques.

De repente, una esfera de ki se acerca a Silver, pero éste la esquiva fácilmente, aunque la esfera le perseguirle. Es la Sokidan de Yamcha; quién la dirige desde la distancia e incordia a Silver, forzándole a esquivarla una y otra vez.

- “Que pesado es...” – murmura Silver mientras piensa un plan para librarse de esa técnica.

Chaoz recoge a Lunch y la aleja del peligro.

Silver, harto del molesto ataque de Yamcha, corre hacia Ten y esquiva el ataque en el último instante.

- “¡Vas a alcanzar a tu amigo!” – grita burlándose mientras la Sokidan pasa de largo.

Ten Shin Han repele la Sokidan sin problemas con un movimiento de voleibol.

- “¡Colocada!” – grita mientras redirige el ataque hacia Silver, que ha saltado por los aires.

Silver esquiva el ataque, que pasa rozándole la barbilla.

- “¡Has fallado!” – se burla. 

Pero ve que Ten está sonriendo y al mirar hacia arriba se encuentra con Krilín, hacia quien el ataque va dirigido.

- “¡¡Y remate!!” – grita Krilín, que golpea con el puño la bola con todas sus fuerzas, sorprendiendo al comandante.

La Sokidan golpea a Silver en el vientre a toda velocidad y lo estrella contra el suelo, dejando un cráter considerable.

- “Ka... me...” – se prepara Krilín.

Pese a todo, Silver se reincorpora, aunque con dificultad.

- “Maldita sea...” – murmura.

Ten y Yamcha se unen a Kirlín.

- “Ha... me...” – continúan.
- “¡No! ¡Este no es el fin de la Cinta Roja y la escuela Grulla!” – grita Silver desesperado. – “¡La Red Ribbon renacerá de sus cenizas!”
- “¡Y la detendremos de nuevo!” – exclama Krilín.
- “¡¡¡HAAAAAAAAAA!!!” – gritan todos a la vez.

El gigantesco Kamehameha cae verticalmente sobre Silver y una gran explosión hace que se disipen las nubes, dejando un cielo azul como si acabara de salir el Sol, mientras se derrumba parte de la torre.